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Una persona, un asiento

Años atrás cuando me enteré de lo sucedido a mi amiga Carina Bertolio de parte de Aerolíneas Argentinas y me tocó más de cerca sentir de alguna manera la discriminación, me sentí además de indignada, impotente y frustrada en no poder hacer nada más de lo que humanamente había hecho en relación a los abusos que cometen las Aerolíneas de manera constante con los clientes obesos.

Algunos años han pasado y la pelea legal de Carina continúa, cosa que admiro enérgicamente. No hay nada peor que tener derechos y no ejercerlos y aplaudir con el silencio e inacción los abusos y violencia.

El tema vuelve a la palestra por la bravuconada de United Airlines y Ryanair de pretender cobrar a todos los pasajeros con sobrepeso dos asientos sin previa consulta con los mismos. Si el pasajero o cliente cae en uno de los supuestos que mencionaré en breve no hay quien lo salve del “fat fee” o impuesto a la gordura, lo que se traduce en la compra de un segundo asiento.

Algunos de los supuestos en lo que esta gente se rige son:

  • Si el cinturón te queda apretado o no te cierra

  • Si a tu vecino de asiento le incomoda tu peso

  • Si no baja tu apoya brazos

  • Si no cabes en el asiento o estas muy ajustado en el

United Airlines alega que el año pasado 700 de sus pasajeros o clientes se quejaron de tener vecinos de asientos obesos que hacían de su viaje una tragedia, Ryanair pecando de cinismo ni siquiera excusa su abuso, simplemente lo establecieron como política y ya.

El problema con esta gente no es que seamos obesos, sino que la situación económica tan terrible que vive el Mundo entero les ha golpeado tanto y tan duro que buscaron el lado más débil de sus clientes para salir de este bache y como es de costumbre nosotros pagamos los platos rotos.

Los activistas del tema a nivel mundial nos hemos movido enérgicamente, recolectando firmas online, enviando cartas a ambas aerolíneas, tocando puertas de los medios de comunicación para expresar nuestro punto de vista y todo lo que ha sido humanamente posible pero con toda honestidad creo que es deber de TODOS (obesos y no necesariamente obesos pero que rechacen cualquier tipo de discriminación) reprobar esta barbaridad de manera contundente.

Nosotros no somos un paquete que al pasarnos de tantos kilogramos o libras ya merecemos ser etiquetados como recargo. Cualquier persona de talla y estatura promedio vuela muy incómoda en esos asientos tan pegados y chicos ¿qué le pueden dejar a una persona que sale de la talla promedio?

De comenzar así, entonces más adelante a las mujeres embarazadas, a los muy altos o muy chicos también les cobrarán un extra. No se trata de si uso esa Aerolínea en particular o si no viajo en avión, sino de un abuso que se nos quiere imponer a la fuerza dicho sea de paso que podrá traer consecuencias graves a futuro y será tarde para ejercer acciones al respecto.

Estas Aerolíneas en lugar de estar aplicando estas políticas gordofóbicas, deberían es estar pensando como hacer el viaje más placentero con asientos más acordes a los cuerpos de las personas en la actualidad.

Yo di un paso al frente y tomé la iniciativa de protestar y quejarme de todas las maneras posibles.

Y tú ¿Qué haz hecho?

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