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Un amor en XL

En esta oportunidad quiero brindarles una columna con un matiz distinto al acostumbrado de denuncia y concientización. Esta vez de esperanza, buena onda, y sonrisas. Sí, porque aunque suene descabellado, los gordos y obesos también tenemos derecho a sonreír

Siempre he creído que la vida es un montón de “causalidades” y no casualidades. “Causalmente” Zuly Nieves y Julibeth Mata, ambas venezolanas, me escribieron en fechas bastante cercanas, diría si no me falla la memoria que con diferencia de horas para contarme y a expreso pedido de ambas, compartir con ustedes de cómo les llegó el amor a sus vidas, luego de muchas amarguras, de cómo creen en la posibilidad de enamorarse y ser correspondidas, pasando por encima de etiquetas, discriminación, tabúes e inclusive esa suerte de castigo o autocensura que se aplican gordos y obesos por cometer el “delito” de no ser estéticamente perfectos y aceptados socialmente.

Cada historia tiene grises y colores diferentes, pero con un mismo final feliz.

A ambas quiero agradecerles en lo personal la confianza que tuvieron y tienen en mí y el gesto tan hermoso de querer compartir sus historias con todos mis lectores.

Estas son sus historias:

Zuly Nieves:

“Ante todo te felicito por tu bella columna, le das la oportunidad a mucha gente de expresarse y eso es bello, también de que te lean y es aun más, pues todos y cada uno nos hemos sentido alguna vez desconsolados, y en tus columnas hemos encontrado consuelo.

Soy venezolana de 32 años, muy alegre, madre y mujer sobre todo, quisiera hablar por aquellas mujeres de las que se sienten atadas a un marido que no las merece, que no las ama, y sobre todo que son utilizadas, y ellas continúan allí pues quien me va querer si soy una gorda horrible.... eso piensan muchas y fue mi caso.... viví muchos años al lado de un hombre que no me merecía.... pero seguí allí pues me sentía incapaz de encontrar de nuevo el amor, seguía a su lado aterrada y sintiéndome incapaz de gustarle a otro hombre, pero bueno llego el día en el que me armé de valor y grite al mundo si puedo, si puedo ser una mujer divorciada... y así lo hice...ahora soy una mujer feliz de nuevo, tengo pareja un hombre que me ama de verdad, un príncipe de esos de los cuentos...y no lo busque al contrario el me encontró a mi, y ahora día a día le doy gracias a Dios por haberlo puesto en mi camino, y lo mejor es que no tuve que rebajar ni convertirme en otra persona, para poder ser vista por otro hombre, sean ustedes mismas amigas, sean felices, rían, disfruten del sol pero muy importante sean ustedes mismas, no busquen de agradar a nadie....es difícil pararse al espejo y decirse a si misma: “Que bella estas hoy, suerte hoy será tu día”. ¡Háganlo! yo lo hice. Cambien, dejen la autocompasión para las personas que en verdad la necesitan, hay mucha gente con mayores problemas que el de la gordura, pues yo prefiero ser gorda que tener alguna enfermedad terminal, o ser discapacitada, la gordura es solo un estado, y si tu no quieres cambiarlo, pues comienza por aceptarte tu misma.”

Julibeth Mata:

Hola Jen, soy una venezolana que hace como un año entre en la página de www.gordos.com por curiosidad, pero hoy escribo para que los demás usuarios sepan que por este medio se puede conocer al amor de tu vida como nos pasó a mi gordito y a mí. Te cuento: lo contacté por un mensaje que le envié desde la pagina, así empezamos a chatear y en cosa de unos 7 meses viaje a donde el estaba que en este caso fue Perú, allá estuve con el 3 meses, luego decidimos que queríamos estar juntos por siempre. El viajó a Venezuela y el 4 de marzo nos casamos. Es un hombre maravilloso y realmente escribo para agradecerles que exista un sitio como este, que te oriente y hasta ayude a conseguir un amor como el nuestro. Les envío una foto de nuestro matrimonio. Mil gracias.”




¡Hasta la próxima columna!

Recuerda: si no hablas, si no denuncias es porque disfrutas y apruebas tu maltrato, vejación y discriminación. En ti está la última palabra de esta historia.

Puedes contactarme a través de: [email protected]

En esta oportunidad quiero brindarles una columna con un matiz distinto al acostumbrado de denuncia y concientización. Esta vez de esperanza, buena onda, y sonrisas. Sí, porque aunque suene descabellado, los gordos y obesos también tenemos derecho a sonreír
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