Inicio > Secciones > Tu rincón con Jen > No tengo porque disculparme por ser gorda.

No tengo porque disculparme por ser gorda.

No tengo porque disculparme por ser gorda.

Lo siento…pero yo me prohíbo terminantemente caer en el foso de la lástima, auto-compasión y auto-castigo conmigo misma. ¿Por qué? ¿Por ser gorda? ¡Que va!

¿Acaso yo personalmente escogí mis genes con toda la mala intención de seleccionarlos con esta condición?

¿Acaso yo con todo el propósito me creo la adicción a la comida para agredirme, perjudicar mi salud y aumentar de peso?

En lo absoluto tengo por qué sentirme culpable…lo siento. A lo mejor sufro de descaro agudo, de inconciencia, de desparpajo, de mucha autoestima o como siempre digo, nací, crecí y me desenvolví siempre con la etiqueta bien grandota en el cerebro que me recordaba todos los días que yo soy normal…como cualquier otro. ¡SOY NORMAL!

No tengo por que ser la “gordita simpática” o traducido a un claro y sencillo español, la payasa del grupo o de la fiesta para caerle bien a la gente, no tengo por que humillarme con la gente o pretender una gracia que no tengo para ser aceptada. Quien me quiera bien y quien no también. Valgo lo suficiente como para hacerme de amistades sin hacer “añadidos” es decir, hacer literalmente piruetas para provocarle lástima y compasión a la gente para que me quiera. No soy una bomba sexy, porque tener sobrepeso es antiestético según los cánones de belleza sociales actuales, pero valgo como mujer, como persona y como profesional, eso es más que suficiente. Soy un ser humano con derecho a derechos, con derecho a respeto y como siempre lo he dicho, el respeto ni se condiciona ni se negocia al igual que el amor.

No soy una pelota con patas, no soy una ballena parlante, no soy asexual, soy una mujer, inteligente, preparada, con mucho que ofrecer y con sentimientos, cosa que pareciera que los gordos y obesos no tuviéramos a los ojos de los ignorantes que nos vejan y humillan

¿Entonces por qué tengo que sentirme inferior y vivir “debiéndole” a la gente respeto, cariño y consideraciones que por ser un ser humano tengo desde el día en que nací?

Los gordos nos sentimos a nivel del subconsciente con una deuda enorme ante la sociedad, la familia, los hijos, la pareja por cometer “el delito” de tener sobrepeso y entonces nos vemos obligados a cancelar esa deuda constantemente doblegándonos, y haciendo de nosotros unas verdaderas miserias andantes, todo por padecer una enfermedad incurable que adquirimos sin nosotros haberlo pedido, la cual es bastante difícil de controlar.

¿Terrible todo esto no es así? Pero totalmente cierto. No es que yo lo diga porque me provoca y punto. Lo he hablado infinitamente con psiquiatras de diversas especialidades y tendencias y siempre llegamos a la misma conclusión.

Eso de “Los gorditos simpáticos” no es más que el constante excusa o careta que se presenta en nuestro target, donde buscamos de manera desesperada y poco respetuosa con nosotros mismos de la forma que sea que los demás nos acepten y nos “perdonen” por ser gordos u obesos.

¿Por qué la angustia, preocupación y desesperación por que los demás nos acepten? Esto es trilladísimo, pero real hasta que el mundo se acabe como suele decir mi abuela, “Quien nos quiera nos va a querer como somos, sin juzgarnos, sin cambiarnos y sin atropellarnos”.

Cuando una de esas tres acciones se cumpla sal rápido de esa relación porque no es beneficiosa para ti. Eres quien eres y punto. ¿Por qué cambiar porque otro te lo pida? ¿Por qué aceptar vejaciones e insultos? ¿Por qué humillarte y ser el payaso de los demás?

¿No les parece que ya es suficiente de repetir el mismo patrón?

Dejen de sentirse culpables por su sobrepeso, comiencen a disfrutar la vida y a valorarse más como seres humanos, que a medida que eso vaya pasando, para los que necesiten o quieran perder peso, la cruzada se les hará mucho menos dura y para los que no, la vida dejará de ser un calvario o un mini infierno, para convertirse en un eterno romance con ustedes mismos.

Quiéranse…mímense y ámense primero e infinitamente más que nadie en el mundo.

¡Los quiero!

Recuerda:

Si no hablas y no denuncias es porque disfrutas y apruebas tu maltrato, tu vejación y tu discriminación, en ti está la última palabra en esta historia. Si no hablas y no denuncias es porque disfrutas y apruebas tu maltrato, tu vejación y tu discriminación. Si no denuncias, si no hablas eres cómplice de quien te veja y con tu silencio aplaudes, concientes, y aceptas su abuso. En ti está la última palabra de esta tu historia

Escríbeme a: [email protected]

("Promuevo el Derecho a la Propiedad intelectual.  Copyright. Prohibido expresamente cualquier reproducción total o parcial de las fotos, videos y textos sin autorización expresa y escrita del autor")

Lo siento…pero yo me prohíbo terminantemente caer en el foso de la lástima, auto-compasión y auto-castigo conmigo misma. ¿Por qué? ¿Por ser gorda? ¡Que va!

Evaluación actual: 0 (0 votos)
Nota vista: 7504 veces