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Entrevista a Manuel Barrancos (Parte I)

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Esta entrevista la vengo planificando desde hace meses y finalmente la pude hacer una realidad.
MANUEL BARRANCOS es un pintor mexicano, parte de esa comunidad de "BBW ADMIRERS" o admirador de mujeres voluptuosas. 

Mi interés en entrevistarlo entre otras razones como le manifesté a él, es que además de Botero existen muchos otros artistas plásticos orientados a la voluptuosidad de una mujer y no son dados a conocer.

Cuéntele a quienes no conocen de su trabajo: ¿Quién es Manuel Barrancos?
¡Hola a todos!..Soy mexicano, he trabajado como diseñador de anuncios, inventor de logotipos, ilustrador comercial y hacedor de publicidad como manera de vivir desde que tenía 15 años. Deserté de la escuela para maestros muy al pesar de mi padre y sus ideas personales (según el, vivir sin un título de algo, aunque fuese de Licenciado en Tacos era vivir en el error), para meterme de lleno al mundo de la publicidad y la manufactura de anuncios. En esa época todos los anuncios se hacían a mano; no existían estas máquinas prodigiosas, ni tampoco el almacenado de datos en discos, así que como era hábil con los lápices pues me inicié como dibujante por allá de 1975 cosa que hice por casi 20 años activamente. Pero desde mi temprana edad empecé a dibujar mujeres voluptuosas que con el tiempo fueron adquiriendo más volúmenes. En el paso de los últimos 10 años me han publicado los mismos principalmente en revistas para hombres en Estados Unidos y he podido hacer que estos gusten y sean reconocidos como un esfuerzo mas de un hombre en expresar mi particular gusto por las mujeres que viven “fuera de la moda” o lo que es lo mismo: Mujeres de grandes dimensiones, o “gordas” como coloquialmente me refiero a ese grupo de dibujos.

¿Desde cuándo tuvo gustos por las mujeres voluptuosas?
Yo recuerdo que un día mi madre llevó a unas amigas a la casa; en ese entonces vivíamos en un pequeño puerto “de pescadores que arrulla el mar” (como decía mi padre a esos pequeños lugares que casi no habían sido tocados por la mano del hombre ni aparecían en los mapas). San Felipe Baja California solo eran unas diez manzanas de pequeñas casitas habitadas principalmente por pescadores de camarón y sus familias. Pues bien, ese día estaba yo correteando con mi hermano Enrique, cuando al pasar por la salita de la casa ví que había visitas, y no solo eso, sino que estaba una mujer sentada ahí sobre un par de inmensas piernas; recuerden que por esos años (los 70s) la moda en las mujeres era usar la tan añorada minifalda; bien, ahora imagínense a un niño de 9 o 10 años pasar corriendo en medio de la sala y ver de repente semejantes inmensidades ¡tan inusuales y nunca antes vistas!...El caso es que sentí algún tipo de atracción que me evitó seguir correteando a mi hermano para alcanzarlo en una de nuestras acostumbradas peleas de los lunes. Me detuve tratando de pensar en alguna excusa para no verme tan obvio; no supe que pasó, pero regresé a mi cuarto y busqué con desesperación papel y lápiz; yo tenía que ver la manera de plasmar algo en ese papel de estraza que me recordara a esa mujer. Tan obvio me vi que regresé como de rayo a la salita y me detuve como tratando de pasar desapercibido. Por supuesto que nadie reparó en mi presencia; el caso es que simplemente me senté en el piso frente a la mujerona cuando me doy cuenta de que el lápiz no tenía punta. El caso es que con los dientes empecé a morder trozos de madera, escupiéndolos y luego tallando la mina en el piso para tratar de afilar de alguna forma la punta. Fue tan inusual el espectáculo que cuando terminé, levanté la cara hacia mi objetivo para darme cuenta de que todas ellas y mi madre, me estaban viendo con ojos de extrañeza, o como preguntándose que mosquito me había picado. Al darme cuenta de que era yo el objeto de interés, me levanté de un salto y corrí a todo galope hasta la playa para evitar que vieran mi sonrojada cara. Creo que ese día nació mi afición por las mujeres de mayores dimensiones.

¿Se topó con muchos tabúes al llevar al mundo el arte que con tanto orgullo predica?
¡Incontables! Desde mi propio padre que una vez DESCUBRIÓ unos cuantos trazos en papel de mujeres sin manos ni pies (ya que no sabía como dibujarlos) y me dio toda una cátedra de cómo eran los cuerpos de las mujeres; que lo que yo había dibujado estaba mal, que el cuerpo de la mujer era esbelto, suave y delicado. Al final su dictamen fue de que se me excusaba mi mala capacidad como dibujante porque yo era un niño, y por tanto yo no conocía como eran las mujeres, y que a su debido tiempo ya me daría cuenta de mi error. Después durante mi primer matrimonio un día regresé a casa para encontrarme a mi entonces esposa echada en el piso rompiendo a ciencia y paciencia cientos de dibujos originales que había DESCUBIERTO, y que yo tenía escondidos a buen recaudo (según yo). Se imaginarán lo que se siente ver el fruto de meses invertidos para realizar resmas y resmas de dibujos, siendo destruidos así como así bajo la sospecha de parte de ella respecto a mis obscuros motivos para dibujar semejantes gordas descaradas; y su sospecha de que en verdad algo andaba muy mal en mi cabeza. Como ves, lo que se repite aquí es el verbo “descubrir”. Y significa que yo vivía en la clandestinidad “dibujativa”. Algo parecido a lo que hacen los ilegales que “viven” (?) en Estados Unidos, en medio de una situación hostil a ellos (se de que hablo, ya que también fui uno de ellos).

Por esos años, y en medio de una increíble falta de dinero hasta para comer frijoles con tortillas se me ocurrió editar una revista (por ese entonces los mexicanos éramos víctimas -como el día de hoy- de un sistema corrupto. La debilidad del peso, moneda que tenía 3 ceros de mas) el caso es que todos los mexicanos éramos millonarios de ficción, ya que mi hermano ganaba 5 millones de pesos al mes, un trabajador de fabrica ganaba quizás 2 millones, mientras que yo a duras penas “acabalaba” un millón al mes (si me iba bien). La imprenta me cobro 2 millones y medio para imprimir 1000 copias de una revistucha en blanco y negro que tenia dibujos míos y recortes de las secciones de sociedad de los periódicos donde aparecían mujeres más o menos con piernas aproximadas a mis dibujos. La edite en un inglés que era casi criptográfico. Imposible de entender hasta para el ratón Miguelito. El debut de la revista, me convirtió en el tema de discusión en todas las reuniones familiares entre mis hermanas y amigos: ¡Vean a este tonto!...Invertir mas de 2 millones de pesos en imprimir su repugnante bodrio de gordas estando casi en la miseria, o bien, se preguntaban que tipo de ente era yo, al deshacerme de ese dinero mientras mis pequeñas hijas a veces no tenían leche en sus biberones, o que pasaba por mi mente enfermiza al pensar que alguien en su sano juicio pudiese llegar a comprar una copia de semejante pasquín. Años después, y gracias a una copia de esa “revistucha” me invitaron a escribir un artículo en una revista para adultos en USA llamada “Big Butt”, para lo cual me pidieron varios dibujos. Eso para mí fue la señal de que quizás yo no estaba tan mal.

¿Qué opina de esas personas que consideran su arte grotesco y vulgar?
Creo que el mundo ya ha tenido suficientes jueces y censores que se han encargado de decirnos que esta bien o mal. Que cosa es de buen o mal gusto, que es grotesco y que no lo es.
Lo verdaderamente grotesco y vulgar, es que -en nuestros tiempos-, algunos nos vengan a decir que la sensualidad, el erotismo, el arte y la libido, tienen reglamentos! y que –por supuesto-, “ELLOS” y su criterio, deben regir y aprobar o desaprobar lo que sentimos todos.

¿Qué lo llevó del arte erótico a la pornografía?
Eso fue producto de un ejercicio de sinceridad, tal vez crudeza conmigo mismo. Veras; no soy un gran pornógrafo, pero si consumo pornografía de vez en vez. El punto es que –sin menospreciar a las -chicas standard- no me satisfacía completamente la pornografía tradicional. Así que comencé a dibujar secretamente la pornografía que me gustaría ver. Al principio, solo la mostré a mis cómplices (colegas). O sea: ¡Estaba de vuelta en la clandestinidad dibujativa!

Algunos me advirtieron que meterme a hacer dibujos pornográficos me costaría caro, que muchos de mis seguidores se apartarían de mi, escandalizados. Sin embargo, decidí dejarme de temores y estupideces. Así que publiqué mi primer dibujo pornográfico y esperé, a ver como reventaba la cosa. Por supuesto, me criticaron. Hubo cartas en algunas revistas que decían que yo había caído en la vulgaridad etc, etc.
Pero no me arrepentí, ni volví al rebaño. La pornografía no es mi objetivo, pero formará parte de mi trabajo para siempre. Simplemente, es una parte de mí.

La próxima entrega de esta interesante entrevista viene prontito.  ¡No te la pierdas!
En este tu rincón...tu Rincón con Jen.

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