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María Antonieta Collins y su cirugía bariátrica

Hace unos 15 años, la periodista María Antonieta Collins sorprendió a todos con un cambio de look que fue ampliamente reseñado en los medios de prensa hispanos. “Era la dieta número 31 de mi vida y en aquel momento tuve una motivación eminentemente estética. Recuerdo que fue tan notorio el cambio que Jorge Ramos me dijo ‘tienes que escribir un libro acerca de lo que has hecho’, y fue él quien me acompañó a una editorial con ese propósito”, recuerda la hoy reportera de Univisión.

El libro Dietas y recetas de María Antonieta fue un bestseller y tuvo 10 ediciones, convirtiendo a Collins en una escritora de éxito. “A la gente le gusta que les cuentes tus experiencias; se identifican y se dan cuenta de que, no porque trabajes en televisión, eres distinta. Por supuesto, también tenemos la ventaja sobre otros autores de que la gente nos conoce físicamente, y eso garantiza el éxito”.

El libro funcionó pero Collins regresó lentamente a su anterior condición. “Suspendieron [la venta] del Fen Phen, que era una combinación de inhibidores que acompañaba la dieta, y volví a engordar”, explica. “Pero también en ese momento estaba lejos de imaginar que dentro de mí existía un estómago de dos litros y medio de capacidad que necesitaba satisfacer”.

En diciembre del pasado año, después de ver una foto tomada durante la Navidad, la comunicadora mexicana hizo un acto de reflexión personal y se propuso cambiar para siempre. “En ese momento padecía de prediabetes, apnea del sueño, altos niveles de colesterol, hipertensión, hernia hiatal, ¡qué no tenía!”, recuerda. “Sabía que si no ponía un alto y buscaba una solución la vida lo iba a hacer por mí”.

Pero esta vez la dieta no fue la opción de Collins. La edad y la limitación para tomar medicamentos hicieron que se inclinara a buscar otras vías para solucionar su problema de sobrepeso. “Fue muy difícil la decisión de la cirugía”, confiesa. “Incluso esa idea fue cobijada solo por unas poquísimas amistades, pero estaba convencida de hacerlo. Después de ver a varios médicos tuve la fortuna de encontrarme con una extraordinaria persona que, además, es una eminencia en este tipo de procedimiento”, dice refiriéndose al doctor Moisés Jacobs.

El Dr. Jacobs, médico cubanoamericano de Jackson South Community Hospital, ha practicado con éxito cirugías bariátricas desde el 2005 y participado en estudios de la FDA a nivel nacional sobre estos procedimientos quirúrgicos. El médico explica que actualmente se practican tres operaciones de reducción de peso: el bypass gástrico, la manga gástrica y la banda gástrica, aunque aclara que esta última ha perdido mucha popularidad.

“En el caso de la manga gástrica, que fue el procedimiento aplicado a María Antonieta, la cirugía consiste en remover un 80 por ciento del estómago de forma vertical, creando un estómago mucho más pequeño que soporta menor cantidad de alimentos”, explica el especialista. “Al mismo tiempo se elimina gran parte de la hormona Ghrelin, que causa la sensación de hambre, producida por la parte del estómago removida. En el bypass se crea un estómago más pequeño, pero también se hace una desviación del intestino delgado de 100-150 centímetros para lograr una absorción menor de los nutrientes”.

Sobre la manga gástrica, Jacobs dice que es un procedimento mucho más simple que el bypass, que es un poco más radical. “En mi opinión, las dos operaciones funcionan bien para enfrentar el problema de la obesidad y tienen resultados similar​es, pero estimo que la manga es mejor en cuanto a la relación beneficio-riesgo”, afirma.

Sin embargo, explica que para someterse a estos procedimientos adelgazantes hay que tener un índice de masa corporal superior al 40 por ciento (el normal es 25) o padecer de dos enfermedades concomitantes y un índice de masa corporal de 35 por ciento o más. “Aunque, por supuesto, creo que siempre es mejor prevenir las enfermedades que tratarlas”, asegura.

Según la literatura médica, este tipo de cirugía tiene un nivel de mortalidad entre 0.1 y 0.3 por ciento. El costo oscila entre $16,000 y $25,000, dependiendo del hospital y del cirujano que la realice.

Del mismo modo, Jacobs aclara que “para el éxito de la cirugía es imprescindible que el paciente tenga una persona que brinde la orientación adecuada para ayudarlo a cambiar su estilo de vida y le enseñe los principios básicos para tener una nutrición saludable”. En el caso de Collins, esa persona es la nutricionista Sabrina Hernández-Cano, especialista graduada de la Universidad de Miami que junto al Dr. Jacobs forma parte del equipo que atendió a la periodista.

Para Hernández-Cano, el trabajo del nutrionista debe empezar antes de la cirugía, con una etapa que informa y prepara al paciente acerca de todos los aspectos de la alimentación. “Después de la cirugía, el paciente debe saber que si no se alimenta bien pueden surgir riesgos nutricionales. Es por eso que el recién operado debe priorizar en su dieta el consumo de proteínas, aunque puede consumir cantidades mínimas de carbohidratos y grasas. Por otra parte, los niveles de energía se van logrando comiendo correctamente cinco veces al día (desayuno, almuerzo, cena y dos meriendas intercaladas) e hidratándose correctamente”, explica Hernández-Cano.

La especialista insiste en que cada caso se maneja con cantidades diferentes, dependiendo del paciente: “Por eso es tan importante la relación con un dietista-nutricionista licenciado, la única persona autorizada a proporcionar este tipo de cálculos”, apunta.

Otra de las aclaraciones que hace Hernández-Cano tiene que ver con nutrientes fundamentales para el cuerpo. “Durante todo el proceso es muy importante tener en cuenta que debemos incluir el consumo de micronutrientes en forma de vitaminas que suplan las deficiencias de hierro, zinc, selenio y calcio que puedan ocurrir”.

Por otra parte, Hernández-Cano hace hincapié en que aunque la cirugía es una herramienta para ayudar al paciente a sentirse satisfecho sin tener que comer grandes cantidades, esta debe ser apoyada con la práctica habitual y conciente de ejercicios, la única forma de quemar las calorías que ya existen en forma de grasa y también una forma excelente de no dejar acumular nueva grasa. “Recuerda que el exceso de grasa en el cuerpo es lo mismo que acumular deuda: después hay que pagarla con intereses”, señala la nutricionista.

A seis meses de la cirugía Collins mantiene todos los índices de salud controlados y disfruta el gran cambio que ha dado su vida presumiendo de una figura envidiable. La periodista planea impartir conferencias periódicamente en todo Estados Unidos para compartir sus experiencias y brindar esperanza a los miles de hispanos que luchan a diario contra la obesidad.

“Con esta operación compré vida y salud. Aunque también es muy agradable que de pronto los hombres son amables, me piropean y hasta me prestan atención, siendo mucho más jóvenes que yo”, concluye entre risas.
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