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Los gordos famosos y sus rollos por adelgazar

Botero creía que la gordura es hermosura, pero al parecer su ideas de belleza plástica no concuerdan con las de la televisión. Tanto así, que casi todos los gordos conocidos han intentado bajar de peso por diversos métodos, pero la mayoría es reincidente y vive subiendo y bajando con dietas y agüitas milagrosas

Esos malditos kilos de más y los tratamientos que los famosos han tratado de hacer para solucionar un gordo problema de imagen.

Desde Luis Dimas, que siempre promete bajar la ponchera, pero por más que baila y requetebaila twist, no pasa na'. O como Gonzalo Cáceres que asegura que él es flaco, pero la tele lo engorda. O como Vivi Kreutzberger que juraba que su gordura asustaba a la gente. O el mismísimo Don Francisco que se adelgazó la papada. Y qué me dicen de Teresita Reyes que junto a Patricia Iribarra tomaba "Forever Young", pero cuando lo dejó engordó el doble. Y Dino Gordillo que aseguró que los flacos andan entumidos y a él le carga el frío...

En los últimos años se han desarrollado procedimientos médicos drásticos para disminuir la guatita y sobre todo, las ganas de comer. Así, hoy lo más top es ponerse un globo de silicona en la guata para no sentir hambre, o incluso llegar al extremo de lo que se conoce como "corcheteo" del estómago. Otro procedimiento, más riesgoso y recomendados para casos de obesidad media, es la lipoaspiración..., pero lejos lo que más sigue usándose son las dietas, que no están exentas de peligro y no todas son exitosas. La diferencia en las formas que los gorditos eligen para bajar de peso está en los métodos, los riesgos, y el precio.


Globo adelgazador
Lo más top es ser como Alejandro Chávez, el reportero de Canal 13, quien hace tres meses, aproximadamente, se instaló un globo de silicona en el estómago, que lo hace sentirse satisfecho siempre y le inhibe el diente. Eso sí, que el cabro se cuida con una nutricionista para no irse en volada. "Cuando dejé de jugar rugby, engordé mucho y no pude bajar de peso. Con el 'balón intragástrico' me estoy haciendo nuevos hábitos alimentarios". El Chavito bajó 12 kilos de una y la vida le cambió. El periodista reconoce que ahora se siente más aceptado. Pero el chiquillo que hasta se animó a ir a los Estados Unidos a probar suerte en la TV gringa, no fue el pionero en este procedimiento.
La que puso de moda lo del globito de silicona en la guatita fue Vivi Kreutzberger, quien se sometió a este tratamiento junto a su novio, el director de televisión Robert Wilkins.


Flaca para el público
Vivi había declarado hace unos años que sentía que "su gordura asustaba a la gente", pero fue tal su desesperación por bajar los kilos que probó una dieta sin consultar al médico y bajó tanto de peso, tan rápido con la sopita de repollo, que hasta se enfermó gravemente de gastritis, hipertensión y de cáncer a la tiroides.
Ahora, más asumida y entendiendo que su público la quiere tal cual es (hace poco en una encuesta salió la animadora más querida junto a su padre), se preocupa del peso, pero siempre bajo la atente mirada del doctor.

La animadora de Canal 13 y su pololo usaron el balón intragástrico por cerca de 5 meses, pero al quitárselo, Vivi volvió a engordar, por lo que decidió ponérselo de nuevo.

El sistema del balón es invasivo, pero no implica cirugía. Se introduce un globo desinflado a través de la garganta adormecida del paciente, por medio de una endoscopía. Luego, a través de una sonda se llena con suero, la sonda se retira y se deja el balón por al menos seis meses instalado, dando una sensación de saciedad constante. Pasado ese lapso, se usa el mismo procedimiento para desinflarlo y quitarlo.


Alcaldes corcheteados
Los políticos también sucumbieron. Hernán Pinto, de Valparaíso, y Raúl Torrealba, de Vitacura, se sometieron a cirugía mayor cuando decidieron instalarse un "bypass gástrico".
Pinto incluso dijo que se sentía como el "niño símbolo de la payasá", porque el brusco adelgazamiento le cambió la vida, especialmente a su esposa...

Lo que ellos se hicieron fue una derivación gástrica, que consiste corchetear parte del estómago dejándolo más pequeño. De ahí, se lo une al intestino delgado (en la parte del yeyuno), logrando que las comidas pasen más directo porque reduce el área de absorción de comida.

Adela Calderón quería hacerse esta operación, porque estaba un poquito chata de ser gordita. La actriz del mítico comercial del arroz con leche, reconoce que es feliz, pero que sus cerca de 150 kilos le pasan la cuenta con el corazón y la circulación de las piernas.

Otra de las operaciones mayores es la que se instala una banda, o especie de pulsera, que aprieta el estómago disminuyendo su elasticidad y capacidad de llenado. Lo mismo que el corcheteo del estómago, donde se deja una porción de éste disminuida con grapas de titanio hipoalergénicas. Estas técnicas implican más riesgo y se efectúan sólo en pacientes con obesidad mórbida, porque se trata de varios días de hospitalización y cicatrización, excepto la de la banda, donde el procedimiento es llevado a cabo a través de una laparoscopía (o sea, desde el ombligo). Pero los riesgos son los de cualquier cirugía y el precio, ¡uf!

Lipo para los rollos
A veces la gordura no es extensa y se instala en algunas partes no más. Por ejemplo, Don Francisco hacía dietas, pero su cara se veía gorda igual porque tenía grasa acumulada en la papada. Así que decidió operarse en Estados Unidos y llegó a Chile con un look renovado.
Este método es también más usado por las flacas que tiene un rollo regalón del que no se pueden deshacer. Por ejemplo, las modelos. Es que la lipoaspiración se trata de una sonda que succiona la grasa y que se mete por debajo de la piel, dejando pocas marcas. En la parte del abdomen también se hace por laparoscopía y se realiza en zonas específicas.


La dieta es más piola
Teresita Reyes es la reina de las dietas y una de las gordas más insignes de nuestra pantalla. Actualmente interpreta a Imelda en el culebrón "Machos" y hace poco hasta se mandó un comentado desnudo, que a ella la avergonzó bastante, porque todavía tiene muchos pudores con su cuerpo.
Sin embargo, no siempre fue así. Cuando más joven era rellenita, entradita en carnes si quieres, pero más delgada que ahora. Con el tiempo fue subiendo de peso y un día ya no fue fácil bajar los kilos. "Siempre que aparece una técnica para adelgazar, digo 'voy a hacerme esto' o 'voy a probar esto otro', pero la verdad es que no me atrevo", dijo la actriz
-¿Has hecho dietas?


- ¡Uf! Las he hecho todas, incluso la del lagarto y la de la iguana (ríe), pero bajo un rato y luego subo de peso de nuevo. Hace unos años incluso tomé suplementos alimenticios ("Forever Young", junto a Patricia Iribarra) y estuve más flaca, pero después subí el doble. Es que para adelgazar hay que concientizarse y asesorarse seriamente por un equipo médico.


-¿Por qué te fallaron las dietas?


- Porque la obesidad es una enfermedad que tiene que ver con muchos factores. He bajado harto a veces, he llegado a pesar 60 kilos, pero se trata de hábitos para comer, la gula y los genes.


-¿Has pensado en operarte?


- Una piensa muchas cosas cada vez que sale una técnica nueva, pero los riesgos de una cirugía, las arrugas profundas son todo un tema además de un nuevo esquema de vida.


-¿Te ha discriminado la televisión por el físico?


- Antes pensaba que sí, pero ahora creo que la gordura es un problema que se da en las cuicas, en las pobres, en las mujeres que trabajan, en las madres, las solteronas, etc. Eso sí que el papel de mina rica no me dieron nunca, eso sí lo tengo claro.

- Dijiste una vez que te daba lata que te anunciaran como "gordita simpática..."


- Sí, creo que soy una actriz y como tal, puedo ser gorda o flaca, pesada o simpática, pero soy actriz.


"La tele me engorda"
Gonzalo Cáceres es otro caso emblemático de dietomaníaco. El esteticista llegó a pesar 112 kilos cuando tenía veintitantos años. Ahora, más maduro, se cuida. "Hice mil dietas: La de la luna, del agua, la de las sopas, etc.", explicó y al igual que Teresita, cree que no es llegar y bajar no más los kilos: "Hay que hablarlo con el médico y tomar precauciones, porque imagínate cómo queda la piel. Bajar de peso no es liviano", afirmó.
Gonzalo mide 1,84 mt. de estatura y actualmente pesa 78 kilos. "Yo no estoy tan gordo, lo que pasa es que la tele me engorda como 17 kilos. Cada cámara me sube 6 kilos", bromeó. Tampoco considera la posibilidad de operarse: "Me aterran las cirugías, los riesgos. Ahora estoy delgado porque tomo mucha agua, como 16 litros diarios. También duermo harto y como una dieta balanceada que me dio el doctor. La piel me la cuido también porque me da susto quedar como jalea o con cogote de pavo", explicó.


"Me piden que no baje"
Dino Gordillo no tiene ese apellido por las puras... le pusieron ese sobrenombre hace tiempo y lo mantuvo como nombre artístico. "Los gorditos somos más simpáticos, porque conozco tipos que han bajado y pierden la gracia, se les va la chispa. Por eso a mí me piden que no baje de peso", dijo el humorista.
Para él la gordura no ha sido un tema trágico. Acostumbrado a trabajar entre tallas, se toma livianamente sus kilos. "Yo prefiero ser rellenito y disfrutar la vida, porque tengo amigos que andan con dietas, tomando pura agua, comen poco, de a una cucharada hoy y la otra mañana, mientras que yo salgo a comer y lo paso chancho. Más encima, me carga andar con frío y los flacos pasan entumidos", explicó Gordillo.

Pero su caso es uno de los pocos donde los kilos de más no le han pasado la cuenta, porque como él mismo dice, no ha querido pensar en adelgazar, para no perder ni el chiste ni la pega. Incluso aseguró que no tiene ni un drama médico: "Soy sanito, sanito", dijo.


"Voy a ponerme a dieta"
Willy Sabor es gordo asumido, pero al igual que Gordillo, la gente le recomienda que no baje mucho. "Me conocieron gordo, por eso me dicen que siga igual, pero necesito bajar ahora por asuntos de salud".
El locutor aseguró que el exceso de peso le trajo problemas como el cansancio y mucha transpiración. "Quiero bajar no cuarenta, sino unos diez kilitos no más, para que no se note tanto, porque el problema de trabajar con público es que si te conocieron de una forma, no puedes llegar y cambiar... la gente te desconoce y hasta ahí no más llegaste", dijo.

El intérprete del "León" tampoco se atreve a ir a una cirugía. "¡No!, por ningún motivo... me da susto. Creo que bajar de peso es una cosa de voluntad. Yo engordo porque por este trabajo que llevo, a veces no como en todo el día, pero llego a las 3 de la madrugada y me como todo lo que pillo... entonces engordo". Willy dijo que de todas maneras se va a poner a dieta: "De aquí a fines de septiembre quiero estar más flaco... así que voy a hacer dieta... la del caballo por ahora...".


Botero creía que la gordura es hermosura, pero al parecer su ideas de belleza plástica no concuerdan con las de la televisión. Tanto así, que casi todos los gordos conocidos han intentado bajar de peso por diversos métodos, pero la mayoría es reincidente y vive subiendo y bajando con dietas y agüitas milagrosas
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