Inicio > Secciones > Gordos Famosos > La esclavitud de nuestro peso

La esclavitud de nuestro peso

La obesidad cada quien la vive, disfruta o sufre, a su manera. Lo cierto es que en el mundo de hoy, nuestro apetito y una vida sedentaria, pueden resultar el peor enemigo para nuestra salud.

Son las cuatro de la tarde del sábado y Norma Helena Gadea se apresura por llegar al ensayo para el concierto “Grandes Voces Nicaragüenses” realizado el 30 de agosto. Con pasos acelerados baja los escalones de la recepción, pasa por el mostrador de registro y apresurada sube varios escalones hasta llegar a la tarima. En cinco minutos ya está frente al micrófono ensayando. Milagrosamente, sin falta de aliento. Como recién levantada de su cama.

¿Cómo esta mujer de 277 libras puede ser tan ágil? No siempre ha sido así. Después del ensayo, Norma Helena nos relata cómo su obesidad le ha ocasionado sufrimientos a nivel físico y emocional.

“La obesidad no es nada bueno. Es angustia y dolor moral”, así define esta enfermedad catalogada por la Organización Panamericana de la Salud, un problema de salud pública.

A partir de los veinte años el cuerpo de Norma Helena evidencia una anomalía en su organismo que le provoca aumentos de peso bruscos. Un diagnóstico médico revela que se trata de un problema glandular denominado Tiroiditis crónica, enfermedad de Hashimoto, una infección autoinmune que provoca depresión, resequedad en la piel y el cuero cabelludo y uñas quebradizas. La depresión le ocasiona ansiedad, ésta a su vez, le produce ansias de comer.

El sobrepeso de Norma Helena, de 47 años, la hace adicta a las dietas “milagrosas”. Ninguna la hace adelgazar lo suficiente. Es hasta el año pasado que llega a su vida la banda gástrica. Lo que ella define como “el último intento por bajar de peso, ya no puedo probar con nada más”.

Con la banda gástrica que le colocaron en junio del año pasado, ha bajado 80 libras. Ésta realiza un control mecánico de la ingesta, se da una sensación de llenura que al omitirse y seguir comiendo tiene efectos como vómitos. “Te obliga a tener un control alimenticio. No me gusta ser gorda y no sólo por estética, también por mi salud y edad. Quiero vivir más”.

La vida de una persona obesa es muy difícil en una sociedad llena de prejuicios y discriminación para quienes no están dentro de los parámetros de lo “aceptable y normal”.

“Así como discriminan a los homosexuales, a los negros, así discriminan a las personas obesas. Mi personalidad, fuerza y que estoy rodeada de gente que me quiere mucho, me ayuda a sobrevivir en una sociedad tan terrible”, comparte.

Como el mundo está diseñado para los flacos, Norma Helena suele pasar apuros en los asientos, cines, y aviones, los que por su trabajo artístico usa continuamente. Cuando le toca volar, ella tiene dos opciones: espera que todos se sienten y esperanzada busca un espacio con dos asientos vacíos o le toca comprar boleto en primera clase para poder viajar cómoda.

“Es un problema ser gordo”, reflexiona. “Los medios audiovisuales y la publicidad siempre presentan mujeres delgadas y bellas, pero después de un spot de este tipo promueven la comida rápida y grasosa. Es una trampa”, expresa.

SUFRIMIENTOS Y APUROS

El médico siquiatra Ramón Blandón, opina que las personas obesas sufren afectación en su autoestima porque tienen limitaciones físicas, más facilidad de enfermarse, comen más que otras personas, la ropa que usan otros de su generación, a ellos no les queda bien, tienen problema para vestir y más problemas para conseguir pareja, que una persona delgada. “Porque el ser humano siempre busca la perfección”, señala.

¿Cómo se puede ayudar a una persona con obesidad y motivarles a bajar de peso?. Según Blandón, lo más importante es no reprocharle por su estado, ni formarle sentimientos de culpa. Hay que apoyar, hacerle ver que necesita bajar de peso por razones de salud. La familia y la pareja son determinantes, ya que si el obeso o la obesa está dispuesto a bajar de peso, en su entorno debe haber un ambiente saludable, es decir, la familia tiene que adoptar hábitos saludables de alimentación.


COMIDAS RÁPIDAS VS. COMIDAS SANAS

La nutricionistas María Lucía Areas, sostiene que el consumo de grasa saturada y la falta de ejercicios, son las razones principales del aumento del número de personas obesas en nuestro país.

“Comemos cada vez peor. Las comidas rápidas se están consumiendo cada día más porque tenemos menos tiempo para comer y hay una carga publicitaria que promueve ese consumo”.

Areas asegura que aquellas personas que se someten a dietas estrictas recuperan el doble de las libras que lograron perder porque pierden la paciencia al no ver resultados inmediatos, entonces su ansiedad y apetito se duplica. Una persona es considerada obesa si está del cinco a diez por ciento sobre el peso ideal que debe tener.

Un hecho que causa mucha preocupación es que aumenta la obesidad en los niños. “Ahora vemos casos de niños con diabetes, la cual surge por la obesidad”. Los padres deben estar atentos a lo que comen sus hijos en la escuela y en casa. “Les damos el dinero para que coman en la escuela, pero no vemos qué comen”. La nutricionista sostiene que por cada año que una persona permanece obesa, se disminuye en cinco años la expectativa de vida. Existe mayor predisposición a infartos y otras enfermedades.
La obesidad cada quien la vive, disfruta o sufre, a su manera. Lo cierto es que en el mundo de hoy, nuestro apetito y una vida sedentaria, pueden resultar el peor enemigo para nuestra salud.
Evaluación actual: 0 (0 votos)
Nota vista: 6950 veces