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Hollywood las quiere gordas aunque las contrata delgadas

Las artistas más delgadas han decidido ganar kilos para sus últimos estrenos y desde la esbelta Gwyneth Paltrow hasta la reina de Hollywood, Julia Roberts, han mostrado en los últimos meses sus carnes rebosantes en la gran pantalla.

Claro que en ninguno de estos casos las carnes son suyas, pues usan trajes de gorda para saciar esta nueva moda de mujeres orondas, mientras que la regla habitual para la contratación es ‘‘cuanto más delgada, mejor’’.
Paltrow en ‘‘Shallow Hal’’ es el último ejemplo de esta tendencia cinematográfica, protagonista de la comedia de los hermanos Farrelli sobre una joven de más de 150 kilos capaz de romper las sillas con su peso, pero una pluma ligera a los ojos de su amado.
Pocos meses antes, Julia Roberts lució un traje similar, añadiendo a la estrella unos 30 kilos más de carne, para interpretar a la hermana ‘‘regordeta’’ de Catherine Zeta Jones en ‘‘America’s Sweetheart’’.
Hay más, con Courtney Cox utilizando el mismo truco para recordar en ‘‘Friends’’ sus supuestos años de peso elevado, y con la promesa de que Brad Pitt participará en esta misma serie vistiendo uno de estos trajes para el episodio del 22 de noviembre.
Hay una nueva preferencia de Hollywood, el reino de la anorexia y las tallas minúsculas, por los ‘‘pesos pesados’’, aunque en realidad nada ha cambiado, como recuerda la directora Allison Anders.
‘‘El uso de actrices esqueléticas con trajes de gordas es la nueva forma, aceptable al parecer, de volver a los tiempos en los que los actores se pintaban la cara de negro’’, señala Anders.
La moda de los trajes de gordo comenzó con el éxito en 1996 de ‘‘El profesor chiflado’’, protagonizada por Eddie Murphy, capaz de pasar en pantalla de su figura menuda a alguien tres veces su talla.
Martin Short también los utiliza en su nuevo personaje de televisión (el entrevistador de famosos Jimmy Glick), y Damon Wayans acaba de filmar un episodio de su serie de televisión ‘‘My wife and the kids’’ (Mi mujer y los niños), en el que toda la familia engorda por este método.
Los tiempos en los que películas como ‘‘Toro salvaje’’ saltaron a la fama por la fuerte oscilación de peso que durante el filme fue capaz de hacer el personaje, interpretado por Robert de Niro, parecen haber pasado a la historia.
Ahora el llamado ‘‘método’’ consiste en un traje a medida usando un molde de la actriz y tres meses para conseguir unos apósitos que con un peso de algo más de 10 kilos den la forma de cien. El traje, con cremallera por la espina dorsal que luego es cubierta con maquillaje, se complementa con piezas para cada muslo y guantes gordos para las manos, además de con nuevos andares y lenguaje corporal para crear a estas nuevas gordas de pantalla.
‘‘Por mucho que te pongas un traje, eso no te hace darte cuenta de la realidad’’, afirma Debbie Hutzman, al frente de uno de los grupos de ‘‘Weight Watchers’’, dedicados a programas de adelgazamiento en un país en el que la mitad de la población supera su peso ideal.
Mientras que sus personajes han engordado, la industria sigue manteniendo una firme adoración por las delgadas, como descubrió Jennifer Aniston antes de ser famosa.
Las artistas más delgadas han decidido ganar kilos para sus últimos estrenos y desde la esbelta Gwyneth Paltrow hasta la reina de Hollywood, Julia Roberts, han mostrado en los últimos meses sus carnes rebosantes en la gran pantalla.
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