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Compañía de baile talla extra es peso pesado de lo sublime

Esta compañía de bailarines obesos se ha convertido en un fenómeno cultural en Cuba

La primera bailarina de la compañía Danza Voluminosa pesa 130 kilos y, mientras salta con pesada gracia, le da un nuevo significado a las palabras “presencia en el escenario”. Su cuerpo es una desenfrenada celebración del peso —de vientre y pechos abundantes, piernas y brazos gruesos, de la aplastante realidad de la gravedad.

“Siempre me gustó bailar”, comentó más tarde Mailin Daza, la bailarina. “Quería bailar en el ballet clásico, pero mi madre me dijo que las niñas gordas no bailaban. Siempre soñé con ser bailarina de ballet. Con esta compañía, siento que lo soy”.

Formada hace una década por Juan Miguel Mas, esta compañía de bailarines obesos se ha convertido en un fenómeno cultural en Cuba, al romper los estereotipos del baile, redefinir la estética de la belleza, y, de paso, elevar la autoestima de la gente corpulenta.

Mientras que esta compañía no es la primera en usar bailarines de tallas grandes, su popularidad resulta sorprendende en un país famoso por sus bailarines delgados y musculosos en todos los géneros, desde el ballet clásico hasta la salsa. Después de todo, la comida está racionada ahí, la mayoría de la gente debe caminar o ir en bicicleta al trabajo y las calles están llenas de cuerpos esbeltos.

Mas, coreógrafo y bailarín, de 136 kilos, que se mueve como un gato mimado, admite que con frecuencia usa el humor estereotípico en torno a las proporciones de sus bailarines para atraer al público.

La compañía es conocida por su parodia de “El lago de los cisnes” y realiza cómicas interpretaciones de clichés del baile, como el cancán.

Sin embargo, Mas y su compañía toman muy en serio el baile y, una vez que la risa se apaga, son capaces de interpretar conmovedoras piezas con los temas universales del amor, la muerte y el deseo erótico. El público olvida el chiste y comienza a sentir el baile, dijo.

“Utilizamos el humor para atraer al público. Entonces podemos darle algo más fuerte”.

Mas, de 41 años, también coreografía piezas con temas como la tragedia de la glotonería, el amor entre personas obesas, el prejuicio al que se enfrentan los gordos y el precio psíquico de la obesidad.

Uno de los éxitos recientes de la compañía, “Dulce muerte”, cuenta la historia de una mujer que, después de ser rechazada por su familia, intenta suicidarse al comer enormes cantidades de dulces.

Mas comentó que sería un error pensar que el propósito de su trabajo era glorificar o santificar la obesidad, o siquiera transmitir el mensaje moralista de que no se debe discriminar a quienes tienen sobrepeso.

Más bien, señaló, el arte de la compañía intenta enfrentar la realidad de la obesidad mientras le brinda oportunidad a la gente obesa de expresarse a través del baile.

Algo extraño sucede cuando la compañía toma el escenario. El baile clásico y el moderno con frecuencia dan la impresión de seres humanos que vuelan, liberados de la tierra. Pero debido al tamaño de los bailarines de la compañía de Mas, el trabajo de Danza Voluminosa transmite algo más mundano y humano.

Las personas obesas, dijo, se mueven de manera diferente y la coreografía debe cambiar. “Somos más montañosos”, dijo con una sonrisa.

Los bailarines que tienen años con la compañía dicen que cuando el grupo se inició, en noviembre de 1996, enfrentaron burlas y risas. Hoy, la gente los toma en serio.

“Siempre hemos tenido a esos que se ríen al principio, aunque para el final del espectáculo hay una ovación de pie”, comentó Xiomara González, de 43 años, quien tiene dos hijos, pesa 82 kilos y renunció a su trabajo para bailar. “Y esto es algo muy hermoso”.
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