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Que sea la última vez que te burlas de un gordo

La gordura pesa más en el alma que en el cuerpo. A veces se siente mucha tristeza, una tristeza profunda por no ser como los demás quieren que seas

La gordura pesa más en el alma que en el cuerpo. A veces se siente mucha tristeza, una tristeza profunda por no ser como los demás quieren que seas. Los gordos nos morimos por ser aceptados y muchas veces nos tenemos que enfrentar al rechazo y a la burla de la gente que no comprende todo lo que luchamos día a día por ser mejores y estar bien.

Estoy segura que alguna vez le has dicho a un gordo que se ponga a dieta justo antes de que se lleve la comida a la boca o te has burlado de la típica gordita bailadora en alguna boda, tampoco dudo que hayas humillado a un gordito en medio de sus jadeos por no poder correr como los demás. Quiero que sepas que todas esas veces has sido culpable de hacerlos sentir tristes, porque te puedo asegurar que en ese momento sintieron un nudo en la garganta pero tuvieron que postergar sus lágrimas para un momento de soledad.

Eso lo hace todo mundo: propios y extraños y no lo hacen por malos, lo hacen por ignorantes, pero igual daña.

Por eso, a través de estas líneas quiero compartir mi reflexión y con una bandera blanca en la mano pedir una tregua en esta guerra de tristeza que desde siempre ha habido entre gordos y flacos sin darse cuenta ni unos ni otros.

El gordo al llevarse la comida a la boca se quiere olvidar se su tristeza, es ignorante del circulo vicioso en el que algún día entró y se está preguntando a si mismo por qué se siente más feliz cuando come. La gordita bailando en la boda está tratando de evadir su realidad, de gritarle al mundo una falsa alegría para evitar que la conmiseren por no ser ella la novia, y además de la carga emocional, debe ignorar lo mucho que le lastiman los zapatos modernos o cuanto escozor le provoca en la piel la faja que debe traer puesta para que le cierre el vestido. El gordito corriendo está haciendo un esfuerzo sobrehumano para poder cumplir la expectativa de los demás y hacer que no se note que la cabeza le está estallando con el esfuerzo. Los tres están sufriendo profundamente y para colmo no entienden nada.

Así de desinformados estamos todos respecto a las condicionantes emocionales de la gordura.

Los gordos somos personas que quieren olvidar su tristeza, evadir su realidad y cumplir las expectativas de los demás. A todos los gordos algo nos paso que nos hace sufrir mucho y un buen día descubrimos que comiendo la vida dolía un poco menos.

Quiero que a través de este escrito sepas una cosa: a los gordos no nos gusta que se burlen de nosotros pero no lo decimos porque nos da vergüenza y tristeza, y es tanta la tristeza que sería imposible decirlo sin estallar en llanto. Por eso no lo hacemos, por eso fingimos. Porque sería vergüenza sobre vergüenza, tristeza sobre tristeza y eso al final es lo que se acumula y pesa tantos kilos.

Por si te sirve de algo saberlo, los gordos sabemos que no está bien estar así, y luchamos y luchamos y luchamos. A veces podemos, a veces no, pero nunca dejamos de luchar, de verdad queremos ser delgados y no es justo que se nos trate como si estuviéramos instalados en una zona de confort, resignados sin querer hacer nada, porque no es así.

Yo, como la mayoría de de los gordos he probado de todo, gastado mucho dinero y me he hecho muchas ilusiones, estoy luchando y quiero tener esperanzas. Todos los días busco motivos para sacar fuerzas y tener ilusiones porque vivir así no es vida y a veces siento ya no puedo más.

Si te consideras una buena persona, la próxima vez que te encuentres con un gordo haz la prueba, dile lo que sientes y búrlate si quieres para que veas la tristeza en su rostro y la vergüenza oculta tras su sonrisa, hazlo para que veas que lo que digo es cierto, pero por favor te pido, te ruego, que esa sea la última vez que te burles de un gordo porque lo que todos los gordos necesitamos es amor, no comida, pero nadie se ha dado cuenta.

Invitado Treinta y Dos
La gordura pesa más en el alma que en el cuerpo. A veces se siente mucha tristeza, una tristeza profunda por no ser como los demás quieren que seas
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