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Productos y remedios supuestamente adelgazantes

En esta nota, la Fundacion Española de la Nutricion nos explica de que manera algunos productos y remedios no cumplen con lo prometido.

A continuación, se comentarán algunas de las sustancias más utilizadas de manera comercial para el adelgazamiento:

Carnitina
La carnitina es un compuesto nitrogenado descubierto en 1905 (b-hidroxi-gamma trimetilamonio butirato) necesario para la metabolización de los ácidos grasos, especialmente los de cadena larga, con los que forma ésteres, permitiendo su llegada a la mitocondria para ser metabolizados. Se comprende fácilmente que pudiera pensarse que la razón de que la grasa se acumule en el organismo, si no se profundiza más, podría deberse a un déficit de carnitina por lo que la misma ha sido calificada con adjetivos como "bomba devora grasa", "la come grasa", etc., y se ha incluido en numerosos productos adelgazantes. Sin embargo, estas afirmaciones son del todo inciertas por las siguientes razones:

La carnitina tiene un doble origen, dietético y endógeno, es decir, puede ser sintetizada en nuestro organismo a partir de sus aminoácidos y precursores (lisina y metionina), necesitándose también la presencia de vitamina C, B6 y hierro ferroso. Nuestros estudios ponen de relieve que, en general, la dieta media de los españoles, es una fuente suficiente de todas las sustancias necesarias para la síntesis de carnitina. Por otro parte, en el organismo existe un mecanismo regulador a nivel renal, es decir, cuando los niveles plasmáticos de carnitina se elevan o decrecen, la reabsorción trata de compensar estos niveles en el sentido positivo o negativo, es decir, permite que las personas sanas mantengan constantes sus niveles. Por otra parte, la dieta media de personas no vegetarianas suministra unas ingestas suficientes de carnitina que oscilan entre 100 a 300 mg (Bronquist, 1994). La dieta de los españoles contiene la cantidad necesaria de alimentos de origen animal para que estos aporten los requerimientos de carnitina.

Por todo esto, se puede concluir que en personas sanas no es posible que un déficit de carnitina sea la causa de un exceso de grasa corporal y que un exceso en su consumo o la utilización de suplementos no va a repercutir en sus niveles sanguíneos y, lo único que producirá, será un mayor esfuerzo renal. Unicamente será aconsejable su utilización en ciertas patologías como alteraciones hepáticas o nefropatías y siempre bajo control médico. No se puede dejar de mencionar, en este sentido, que la carnitina está de actualidad pero no por su supuesto papel adelgazante sino en otras patologías, especialmente en el campo de las enfermedades cardiovasculares (Varela, 1995).

Vinagre de sidra
Otro componente mágico de los productos adelgazantes es el "vinagres de sidra", al que se tribuyen propiedades como aporatar potasio y evitar la retención excesiva de líquidos. Otros lo consideran como un destoxificador. En realidad, el vinagre de sidra no es más que una sidra fermentada en la que el alcohol se ha transformado en ácido acético y los únicos componentes que podemos considerar son unas pequeñísimas cantidades de minerales. El elevado contenido en potasio que se le atribuye es falso, ya que 100 g de manzanas contienen 120 mg de K mientras que, por ejemplo, la misma cantidad de carne, pescado, patatas o plátanos aportan una cantidad muy superior.

Lecitina
De esta sustancia, ampliamente descrita en otro apartado de este trabajo ("productos curalotodo"), únicamente cabe subrayar que no tiene ningún valor como producto adelgazante, y por el contrario, aporta 9 kcal por gramo como cualquier grasa; por tanto, en vez de adelgazar, puede llegar a producir un efecto contrario al deseado, engordar, si se toma como sustancia adicional.

Spirulina
Se anuncia como un remedio adelgazante porque es rica en un aminoácido, fenilalanina, que actúa como inhibidor del apetito. En realidad, la spirulina no contiene mayor cantidad en este aminoácido que la mayoría de los alimentos proteicos.

Un hecho que llama la atención al analizar algunos de los productos adelgazantes comercializados es la elevada cantidad de sustancias, todas supuestamente adelgazantes, que llevan en su composición. Así, algunos de ellos contienen: fibra, lecitina, vinagre de sidra, psirulina, etc., y a pesar de que con esa riqueza la eficacia del producto tendría que ser indudable, se sigue aconsejando una serie de normas dietéticas que son las que, a nuestro parecer, realmente permiten perder peso, con o sin el producto. Así, por ejemplo, el supuesto producto adelgazante se acompañan con un plan de adelgazamiento a base de dietas de aproximadamente 1.200 kcal, hipoglucídicas, hipolipídicas, normoproteicas y ricas en fibra.

También en este apartado hay que mencionar unos famosos parches comercializados como producto homeopático que aseguran reducir peso sin sacrificio, dietas especiales o medicación. Se basan en su absorción transdérmica para conseguir el control y la reducción de peso. Junto a su utilización, estos parches recomiendan evitar el consumo de aquellos alimentos con un mayor contenido calórico, la ingestión de un ligro de agua al día, así como la realización de ejercicio. Creemos que estas últimas recomendaciones son las que, probablemente, permiten perder peso con o sin el parche.

El uso de plantas medicinales también está muy difundido en el campo de la reducción de peso. Así, una gran mayoría de los productos adelgazantes estudiados contienen algún tipo de planta en su composición, incluso muchos de los que se venden bajo otras consideraciones no son más que mezclas de plantas y, concretamente, 25 de los 100 productos estudiados están compuestos únicamente por las mismas. Hay que destacar que la mayoría de estos productos son verdaderos cócteles que incluyen en su composición más de 10 plantas diferentes (laxantes, diuréticos, mucïlagos, etc).

Dentro de la fitoterapia, la mayoría de los compuestos comercializados llevan plantas diuréticas que pueden resultar altamente peligrosas, ya que al eliminar antifisiológicamente grandes cantidades de agua, puede producir alteraciones en el equilibrio hidroelectrolítico. Además, los diuréticos no son adelgazantes y su supuesto efecto sólo es aparente ya que la persona que los toma pierde tápidamente varios kilos pero no de grasa sino de agua. Sólo deben usarse en casos especiales, como en problemas ligados a la retención de agua y bajo prescripción médica. Hay que tener especial cuidado con los diuréticos de tipo natrurético, es decir, los que a la vez que agua originan pérdidas de sales (Na+ y K+) provocando serios desajustes en el equilibrio de electrolitos y ácido-base del organismo. Las pérdidas de peso debidas a los diuréticos son ficticias ya que estamos eliminando agua y sales, nunca grasa e, incluso, pueden llegar a provocar un efecto rebote que da lugar a una mayor retención de líquidos.

Entre las plantas diuréticas más utilizadas en los productos adelgazantes se incluyen Cynara scolimus (alcachofa), Equisetum arvense (cola de caballo) al que se le atribuyen propiedades diuréticas y remineralizantse; Orthosiphon, que estimula la filtración glomerular o Pilosella, que elimina agua y sales minerales.

Otras plantas muy utilizadas como adelgazantes han sido las que tienen efecto laxante, fundamentalmente las hojas de sen (Cassia angustifolia). Así, productos que se venden como adelgazantes no son más que una sustancia lacante y una planta usada con efecto saborizante.

Los laxantes no afectan de modo significativo a la absorción de nutrientes de los alimentos, al menos lo suficiente para que se afecta la ingestión energética y sí, por el contrario, pueden tener muchos efectos secundarios. Entre dichos efectos perjudiciales, están llegar a forzar los sistemas de control natural de la evacuación, irritando el intestino y, si su uso es muy continuado, puede producirse hábito y la necesidad de seguir tomando laxantes para evitar un estreñimiento secundario a su abuso. Por otra parte, una irritación del intestino puede ocasionar otras patologías del mismo, incluyendo en posteriores riesgos para el colon. La utilización de sustancias laxantes sólo estaría justificada en casos de estreñimiento, que puede ocasionar con frecuencia durante el seguimiento de dietas hipocalóricas y, aún en estos casos, siempre bajo riguroso control médico.

El tercer grupo de plantas utilizadas son las que se denominar plantas lipolíticas como el té verde (Camelia thea). Su supuesta acción adelgazante se basa en que puede favorecer la liberación de adrenalina lo cual habría que poner en duda. Es cierto que las catecolaminas (adrenalina y noradrenalina) son aminas biógenas liberadas por el sistema nervioso simpático (SNS) que actúan favoreciendo la lipólisis, esto es, la degradación e los triglicéridos depositados a nivel del tejido adiposo. Esta acciòn sólo tiene lugar cuando se recibe la señal que indica una demanda energética, es decir, una situación de ayuno o durante el ejercicio. En personas sanas, en las que el funcionamiento del SNS es correcto, existen sistemas homeostáticos o de control, por lo que no hay ninguna evidencia de que la administración de estas sustancias supuestamente lipolíticas influyan en el estímulo de la adrenalina para acelerar el metabolismo de las grasas. Sin embargo, se pueden encontrar comercializados productos que en su publicidad hacen mención a plantas "come grasa" como la camilina o plantas con la propiedad de "desengordar" lo que obviamente es una falacia.

Muchos preparados incluidos en este apartado contienen en su composición algas marinas como el fucus (Fucus vesiculosus) y las laminarias. La principal razón es que al ser estas algas de una gran riqueza en yodo (hasta 100 mg/100 g) se considera que producen una leve estimulación del catabolismo a través de la glándula tiroides favoreciendo la actividad lipolítica. En este setndio es verdad que el yodo es esencial en la dieta ya que es necesario para que la glándula tiroides sintetice tiroxina, hormona que interviene en el control de los procesos metabólicos del organismo. Se necesitan aproximadamente 150 g de yodo día pero, como sucede con la mayoría de los nutrientes, basta con tomar lo suficiente y no se gana nada, sino al contrario por el posible efecto bociogénico de cantidades muy altas, con una cantidad mayor. No podemos acelerar nuestro metabolismo consumiendo yodo extra. En el caso del Fucus, una de las sustancias que forma parte de su composición es el ácido algínico, que puede formar sales no digeribles a nivel del estómago, produciendo un efecto mecánico, una sensación de saciedad y una disminución de la absorción de nutrientes.

Otras plantas empleadas, como las semillas de Guaraná, atribuyen su efecto a su contenido en cafeína, aumentando el metabolismo basal, con una pretendida acción termogénica al intentar aumentar el gasto energético, lo que va a suponer una evidente agresión fisiológica. También a estas semillas por su contenido en teobromina y teofilina se le atribuye una acción diurética e incluso hay argumentaciones que aseguran que son capaces de aumentar la secreción de adrenalina actuando sobre las grasas.

Es muy frecuente, en el caso de productos a base de plantas, que su eficacia se fundamente sólo por el origen exótico o asiático de las mismas sin ningún otro tipo de argumento científico que pueda demostrar realmente su utilidad.

Dentro de la fitoterapia también se podrían incluir muchas plantas utilizadas por su alto contenido en fibra, pero de ellas trataremos en otro apartado.

A pesar de las enormes críticas llevadas a cabo, fundamentalmente por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU, 1993), los reclamos sobre la magia de los productos adelgazantes sigue siendo alarmante por lo que hay que desconfiar de cualquier producto que prometa:

- Comer cuanto se quiera.
- Perder peso sin dejar de comer.
- Perder peso mientras se duerma.
- Perder 7 kilos en 7 días.
- Contener una sustancia que devora a las grasas.
- Desengrasar

Lo único que permiten perder estos remedios es el dinero de nuestro bolsillo y, hasta el momento, para desilusión de muchos, lo único que realmente hace perder peso es conseguir un balance energético negativo de energía.


En esta nota, la Fundacion Española de la Nutricion nos explica de que manera algunos productos y remedios no cumplen con lo prometido.

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