Inicio > Secciones > Denuncias > Los gordos sufrimos en grande

Los gordos sufrimos en grande

Desvestirse en la playa conlleva soportar con estoicismo las miradas y risas más directas e hirientes del mundo, por lo que muchos de nosotros nunca vamos a las playas, y de hacerlo nos limitamos a contemplarlo todo bajo una sombrilla y con ropa puesta...

Mucho se dice y habla acerca de la importancia de educar a la población en torno a la grave problemática del sida: "que debemos aceptarlos" "que debemos aprender a tratarlos sin discriminación" etc. Y esto mismo ocurre con los drogadictos y con los alcohólicos. La gente no se burla de ellos. A lo sumo se apiada...

En cambio los gordos...

Nosotros no podemos ni subirnos en una feria a juego alguno porque ningún asiento está diseñado a nuestras medidas. A la hora de sentarnos en cualquier bar, restaurante, vinatería, púb o centro social tenemos problemas con los asientos. A mi me tocó muchas veces ponerme en el borde del mismo pues sentada de lleno, a causa de los apoya brazos, no entro.

Desvestirse en la playa conlleva soportar con estoicismo las miradas y risas más directas e hirientes del mundo, por lo que muchos de nosotros nunca vamos a las playas, y de hacerlo nos limitamos a contemplarlo todo bajo una sombrilla y con ropa puesta y así en el Bowling. Y en las salas de juego. Y en las discotecas. En los autobuses. En los aviones. ..

Para colmo, adquirir ropa es un trauma. Zapatos ni hablar.

Si tenemos la ocurrencia de comer cualquier cosa en la calle (incluso una galleta de soda) nos miran recelosos, pensando con indignación "¿cómo se atreven a comer?"

A la hora de una entrevista de trabajo la cosa empeora. Muchos profesionales no logran sus cargos porque sus entrevistadores piensan que si han descuidado su cuerpo son capaces de descuidar sus trabajos.

Y los gordos que tenemos pareja debemos día a día escuchar el celebre estribillo "quiero que adelgaces por tu salud. A mi no me importa tu peso sino tu salud".

Y ante los reiterados fracasos en los intentos por perder peso, nuestro entorno se carga de frases tales como: "era de esperarse" "lo creeré cuando lo vea" "qué clase de dieta es ésa" "¿cómo es posible que tengas tan poca voluntad?" "es solo cuestión de fuerza de voluntad" "tu no te quieres" "tu no quieres a nadie" etc.

Y los niños, en su cruel inocencia son siempre los verdugos radicales de nuestra autoestima haciéndonos blanco de sus burlas.

Si tenemos parejas todos en silencio asumen que o bien es por interés o bien se trata de una relación enferma.

Hasta los médicos nos consideran humanos de segunda. Incluso muchos profesionales dedicados a adelgazar congéneres... Pues éstos se dan el gusto de ponerse agresivos y decirnos que "no están allí para perder el tiempo, así que esperan de nosotros voluntad y perseverancia"

Por último hasta nosotros mismos nos discriminamos pues en el fondo consideramos que somos "animales" sin voluntad ni dignidad.

El gordo debe burlarse de si mismo y ser siempre "el chistoso" del grupo para sentirse aceptado. Y dispararse a si mismo primero antes que otro lo ataque...

Podría escribir horas sobre las injusticias, discriminaciones, rechazos e inquietud colectiva que nuestra presencia provoca. Pero creo que todos sabemos demasiado sobre eso.

Me sorprende que no hayamos nunca peleado derechos. Leyes de protección.

Por ejemplo, que se le exija a los dueños de locales tener asientos confortables en caso que alguien obeso acuda a ellos.

Que se considere en los aviones no hacernos sentir bichos extraños.

Que los hospitales estén equipados con aparatos acordes a cualquier dimensión.

Que las tiendas tengan tallas 12 ó 50 por igual.

Que a nuestras familias se las quiera educar con la misma vehemencia que a las familias de alcohólicos y de drogadictos.

Es triste, muy triste esto que voy a decir, pero hasta los minusválidos tienen su espacio en el mundo. Se le reservan puestos. Se le hacen accesos en las aceras. El gordo en cambio es simplemente alguien que tiene la culpa de su desgracia... Es terrible. Realmente es terrible.

Aida Becaria

Desvestirse en la playa conlleva soportar con estoicismo las miradas y risas más directas e hirientes del mundo, por lo que muchos de nosotros nunca vamos a las playas, y de hacerlo nos limitamos a contemplarlo todo bajo una sombrilla y con ropa puesta...
Evaluación actual: 0 (0 votos)
Nota vista: 23140 veces