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Una muerte prevenible

Desafortunadamente en Chile estamos siguiendo a pasos agigantados el ejemplo de Estados Unidos, donde la obesidad se ha disparado a tal nivel que es la segunda causa de muerte prevenible, después del tabaco.

“En Chile, uno de cada cuatro adultos es obeso, claro que no todos son susceptibles de cirugía, pero sí de tratamiento médico. Lo que nosotros como especialistas vemos es sólo la punta del iceberg. Hace falta una política de salud pública que apunte a prevenir. Hay muchos niños que van camino a la obesidad y este es un problema tanto o más importante que el cáncer y la hipertensión”, advierte Pérez.

Lo concreto es que a partir de los 40 y hasta los 65 años, bajar unos cuantos kilos se vuelve cada vez más difícil, porque nuestro organismo tiende a aumentar de peso al ritmo de medio kilo al año. Para el obeso mórbido, la tarea resulta prácticamente imposible. “La razón por la cual un paciente se somete a la cirugía es para lograr que la dieta y los ejercicios realmente funcionen”, agrega el doctor.

El alcalde de Vitacura, Raúl Torrealba, lo graficó mucho mejor al contar por qué se había operado: “No se trata de decir oye, gordito, cierra la boca y adelgaza. Me habría encantado poder hacerlo”. Él logró bajar 45 kilos gracias al by pass gástrico, pero para mantener su actual estado físico tendrá que seguir con su dieta y sus ejercicios de por vida.

El régimen alimenticio de quienes han sido intervenidos con un by pass gástrico consiste en puros líquidos los cinco primeros días. Después siguen tres semanas consumiendo papillas similares al colado de guagua, cada cuatro horas. Poco a poco se van agregando los alimentos sólidos y al cabo de seis meses las personas ya están en condiciones de seguir una dieta sana y equilibrada. “La idea es llegar a comer para vivir y no vivir para comer”, dice el cirujano digestivo, aclarando que las cantidades de las porciones nunca van a ser las mismas de antes de la operación.

Además del miedo natural que algunos súper gordos pueden sentir al tomar la decisión de operarse, el factor económico también influye. El costo promedio de un by pass de esta índole es de cerca de $ 7 millones (sin considerar la cobertura por su plan de isapre o seguros). En algunas ocasiones, hay entidades de salud que ponen dificultades para cubrir la intervención, por considerarla de naturaleza estética.

“La mayoría de las veces estos problemas se solucionan, porque las isapres se dan cuenta de que con la operación los pacientes mejoran su calidad de vida y prácticamente desaparecen muchas de las enfermedades que los afectaban. Si lo vemos sólo desde el punto de vista económico, es muy conveniente tanto para el enfermo como para la isapre, que se evita a largo plazo costos infinitamente superiores”, aclara el especialista.

Una recomendación importante del médico es fijarse en que exista un equipo multidisciplinario que lo atienda antes y después de la intervención: “La cirugía aislada, hecha sin un apoyo de un equipo de especialistas, puede ser un desastre. Hay quienes no tienen mayor experiencia o funcionan sin un equipo multidisciplinario y son éstos los que registran las mayores tasas de complicaciones o de fracaso. Nuestro énfasis está en la educación del paciente y por eso estamos haciendo todas las semanas charlas gratuitas sobre los tratamientos y las formas de prevenir la obesidad, ya sea que la persona se opere o no con nosotros”, concluye el doctor Gustavo Pérez.


Alternativas quirúrgicas


By pass gástrico: Procedimiento que se realiza sobre el estómago y el intestino, por vía laparoscópica (con mínimas incisiones, lo que permite una recuperación más rápida) o cirugía abierta. Consiste es disminuir la capacidad gástrica de 1.200 a 20 centímetros cúbicos. Luego se genera un by pass, es decir, un cambio en el sentido del tránsito del intestino, de manera que se disminuye la absorción de los nutrientes. La persona no sólo come menos, sino que absorbe menos. No se extirpa ningún órgano ni se instala cuerpo extraño alguno en el organismo. Esta cirugía reduce entre 60% y 70% del exceso de peso en los primeros seis meses.

Banda gástrica ajustable: Procedimiento quirúrgico que se realiza por vía laparoscópica; consiste en instalar una banda o cinturón alrededor de la parte superior del estómago, dividiéndolo en dos. La parte superior es la que queda más pequeña y es la que recibe los alimentos, de manera que sólo puede contener una reducida cantidad. Ambas partes del estómago quedan conectadas por medio de una pequeña abertura creada por la banda, lo que permite que el alimento pase desde la parte superior del estómago con mayor lentitud, produciendo una sensación mayor de saciedad. Esta técnica solamente restringe la cantidad de comida que se puede ingerir y no afecta la absorción de los alimentos. La banda es ajustable y se pone para toda la vida, aunque el proceso se puede revertir con otra operación similar. En promedio se pierde entre la mitad y tres cuartas partes del exceso del peso.

Balón intragástrico: Consiste en un globo suave y expandible que se inserta en el estómago a través de la boca, sin necesidad de cirugía, por medio de una endoscopía. El balón se introduce desinflado y una vez en el estómago se llena con una solución salina estéril. Se disminuye así el espacio y la cantidad de comida que se puede ingerir. Debe retirarse al cabo de seis meses, período en que se estima que la persona logró disminuir su peso.

En todas estas técnicas la preparación psicológica del paciente es fundamental, ya que si la persona no está completamente convencida o no desea cooperar siguiendo la dieta y los ejercicios recomendados por los especialistas después de la operación, todo el esfuerzo resultará inútil.
Desafortunadamente en Chile estamos siguiendo a pasos agigantados el ejemplo de Estados Unidos, donde la obesidad se ha disparado a tal nivel que es la segunda causa de muerte prevenible, después del tabaco.
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