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Trastornos de la Alimentación

Las mujeres jóvenes de Occidente, están más en disconformidad con su aspecto físico....

La anorexia nerviosa es la tercera enfermedad crónica más frecuente en las adolescentes, precedida por la obesidad y el asma. Entre las mujeres de mayor edad la bulimia nerviosa es doblemente más común, mientras que los trastornos alimentarios no específicos tienen una presencia que duplica a la anorexia nerviosa y la bulimia juntas.
 
Así lo da a conocer la psicóloga argentina Cecile Rausch en el libro Terapia Familiar y de Pareja. El texto, de más de 750 páginas, incorpora a renombrados especialistas chilenos y extranjeros recogiendo una amplia variedad temática que incluye: trastornos de personalidad; divorcio; familia y duelo; terapia familiar y violencia; la pareja infértil, el proceso psicológico de la mujer, el hombre y su relación; fundamentos de la vida en pareja; familia y pobreza y resiliencia, entre otros.
 
La psicóloga argentina desarrolla el capítulo Trastornos de alimentación en Hispanoamérica, donde resalta que entre las mujeres jóvenes de Occidente es cada vez más frecuente la disconformidad con el aspecto corporal, lo que afecta la autoestima y suele acompañarse de malestar y conductas tendientes a modificar el peso.
 
Añade que junto con la anorexia nerviosa, caracterizada por una negativa del paciente a mantener un peso mínimo adecuado, y la bulimia nerviosa, en que se producen atracones alimentarios seguidos por conductas compensadoras inadecuadas como son el vómito y la ingesta de laxantes, hay un número importante de personas, principalmente mujeres, aquejadas de Trastornos Alimentarios No Especificados (TANE) en que los síntomas no se corresponden con los criterios anteriores, siendo uno de los más usuales el Trastorno de Comer Compulsivo.
 
“Hay personas a quienes su preocupación por el peso y aspecto corporal les ocasiona un padecimiento extremo, lo que se asocia con consecuencias adversas en cuanto a la salud física, así como de su funcionamiento psicosocial. Es más, la mayoría de quienes sufren trastornos alimentarios tienen los no específicos, lo que puede obnubilar el impacto de esta patología sobre la salud pública. Hay evidencias de que el comer compulsivo está asociado a un problema sanitario severo como es la obesidad”, dice Rausch.

La psicóloga explica que en las últimas dos décadas la prevalencia de obesidad en Estados Unidos ha aumentado en el 80% entre los niños y en el 100% de los adolescentes. “En este mismo país un estudio poblacional realizado sobre 16 mil varones y niñas de 9 a 14 años indica que aunque había más varones que niñas con sobrepeso, eran éstas quienes se consideraban gordas, intentaban perder peso, hacían dieta, tomaban laxantes y vomitaban al menos una vez al mes, lo que aumentaba con la edad”.
 
En América Latina hay déficit nutricional en algunos países y sobrepeso y obesidad en otros. También, a pesar de que los trastornos alimentarios comienzan generalmente en la adolescencia, los estudios epidemiológicos existentes se han realizado en su gran mayoría en población adulta.
 
Según la profesional, se ha comprobado que la terapia familiar ayuda a los pacientes con estos problemas. “La inclusión de los padres tiene como objeto lograr que se sientan capaces de colaborar con su hija, ayudándola a sobreponerse. También es prioritario externalizar el problema, es decir, darle una entidad propia, para que la paciente no se sienta avasallada y colabore con la terapia”, dice.

Las mujeres jóvenes de Occidente, están más en disconformidad con su aspecto físico....
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