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Trastorno por Atracón Compulsivo: el nuevo fantasma alimenticio

Al igual que la bulimia y la anorexia, el BED (un trastorno recientemente identificado por la Asociación Americana de Psiquiatría, que afecta al 2 por ciento de la población) causa estragos y desesperación en las personas que lo sufren.

Por Carmen Torcellán, de la redacción de Clarín.com 

El BED es un viejo y conocido trastorno de alimentación que afecta a hombres y mujeres a lo largo de todo el mundo. Identificado por sus siglas en ingles (Binge Eating Disorder) el Trastorno por Atracón Compulsivo se caracteriza por la ingesta de una cantidad muy grande de comida en un período muy corto de tiempo y de manera descontrolada. En general se da con comidas con mucha densidad calórica, altas en grasas y azúcares.

¿En qué se diferencia de la bulimia? En este Trastorno hay un método de purga. Después de comer, el bulímico se queda con la "tranquilidad" de que todo el descontrol que tuvo lo acompaña con laxantes y diuréticos para expulsarlo de su cuerpo. Mauro Galli es licenciado en Nutrición, trabaja en ALCO y aclara que "en el caso del BED no hay purga porque se da en personas que tienen un sobrepeso muy elevado, generalmente con problemas psiquiátricos o con una desvalorización de su imagen corporal. Son personas que por ahí están mucho tiempo en su casa, con poca vida social y que se encapsulan en su mundo. No necesitan compensar, siguen gordos".


El desorden de comer en exceso afecta al 2 por ciento de todos los adultos y es más común en las mujeres, con tres mujeres afectadas por cada dos hombres. Vale aclarar que la obesidad y el atracón son cosas separadas. "En un grupo de veinte personas, para dar un ejemplo, una o dos sufren de atracones", destaca Galli en una entrevista telefónica con Clarín.com.

Para poder diferenciar un atracón del hecho de comer de más alguna que otra vez, es necesario aclarar determinados puntos que son propios del BED: generalmente conllevan episodios frecuentes de alimentación con lo que otros considerarían una cantidad anormalmente grande de comida, vienen acompañados de sentimientos frecuentes de incapacidad de controlar lo que se está comiendo y cuánto se está comiendo. Se come mucho más rápido de lo normal, y hasta se siente saciado de una manera incómoda. Implica comer solo, por vergüenza de la cantidad de comida ingerida. Luego del atracón se presenta el disgusto, depresión o la culpa.

Todo esto se da por el hecho de que "hay un cuadro psicológico en el que detrás de la comida se oculta frustración, estrés y sentimientos negativos en general. Se trata de descargar la angustia con la comida", explica el licenciado Galli. "Nosotros recomendamos estrategias específicas. Lo que buscamos es identificar o anotar en una hoja cuáles son los sentimientos que uno tiene en ese momento en que se viene la tormenta. Qué es lo que a vos te dispara a tener un atracón, para identificar qué es lo que te está pasando. Cuando la persona vez identifica ese sentimiento que le está rondando por la cabeza, ya sabe que se viene el atracón y ahí lo puede prevenir", dice el nutricionista de ALCO.

El otro gran punto, cuenta Galli, es ver la dieta cómo si fuera un péndulo que va desde la rigidez extrema a la permisividad total. En general una persona que hace una dieta muy rígida pasa de eso a una permisividad total: no sirve de nada. Él aclara que "lo ideal es que una persona que sufre de atracones haga seis comidas en el día, que coma cada dos o tres horas, que trate de distribuir el día. Que no haya porciones muy chiquitas para que a la noche aparezca una porción muy grande de alimento. Esto se ve muy claro en el caso de la dieta y la oficina dónde se come un yogurt y llega la noche y se come todo lo que hay en la heladera. En el medio del péndulo está la flexibilidad".


Al igual que la bulimia y la anorexia, el BED (un trastorno recientemente identificado por la Asociación Americana de Psiquiatría, que afecta al 2 por ciento de la población) causa estragos y desesperación en las personas que lo sufren.
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