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Prevencion de la obesidad infantil

Ocurre con mucha frecuencia que las madres exigen a sus pediatras la prescripción de un estimulante del apetito para sus niños, ya que los ven muy delgados y quieren obligarlos a comer a toda costa.

Tradicionalmente en muchas culturas, incluyendo la nuestra, se venía considerando que "un niño gordo es un niño sano", concepto que probablemente se origina de la idea: "no estar desnutrido significa salud y defensa contra las enfermedades".

Aunque muchas madres opinen lo contrario, el hecho de que un niño no se coma todo el plato, no significa que se enfermará, ni tampoco que el esfuerzo realizado para prepararlo no le será reconocido algún día. Existe la remota posibilidad de que simplemente no le guste o que disfrute llevándole la contraria, para luego complacerse con los juegos que la madre inventará para que coma.
Evidencias científicas con las que contamos actualmente, comprueban que estar gordo no significa estar sano y que si no se hace algo al respecto, los resultados a corto y a largo plazo serán catastróficos.

El desarrollo de las células grasas (adipocitos) se afecta principalmente cuando hay sobrenutrición en el primer año de vida y después de este período los cambios en la nutrición afectarán el tamaño pero no el número de estas células, es decir, una vez formados los adipocitos no se puede disminuir su número a pesar de la restricción de alimentos, solamente se puede reducir su tamaño.
Por este motivo está establecido que los niños que se convierten en obesos durante el primer año de vida, tienen altas probabilidades de permanecer obesos hasta la vida adulta.

Los hijos de padre o madre obesos también tienden a ser gordos y suelen tener hermanos con sobrepeso, lo cual no se debe a factores genéticos ni hereditarios, sino a hábitos alimentarios inadecuados. Algunos padres sobrealimentan a sus hijos, convirtiéndolos en obesos, con el solo fin de aliviar sus sentimientos de culpa e inseguridad y piensan que si toda la familia es obesa, no se notará la obesidad de los padres.
Los problemas que el sobrepeso acarrea son principalmente psicológicos, ya que los niños se ven desplazados por sus compañeros en los eventos sociales y deportivos, pero también tienen mayor tendencia a presentar enfermedades respiratorias, problemas ortopédicos, accidentes y como adultos tendrán mayores probabilidades de sufrir diabetes, hipertensión arterial, enfermedades del corazón y de la vesícula biliar.

Prevención de la obesidad infantil
- Las mujeres "gorditas" deberían alcanzar su peso ideal antes de quedar embarazadas y evitar un aumento exagerado de peso durante la gestación.
- Amamante a su bebé durante los primeros seis meses de vida.
- No inicie nuevos alimentos antes de los tres meses de edad.
- Limite los alimentos con alto contenido calórico.
- Nunca soborne al niño prometiéndole chucherías.
- Jamás se deberá forzar a comer al niño y se le permitirá detener su alimentación cuando lo desee y no en el punto de consumo máximo.
- No es conveniente presionar al niño por medio de ruegos, amenazas o juegos, para que reciba el último tortelini del plato, ni convertir la hora de la comida en un campo de batalla.
- El apetito del niño será el mejor indicador de la cantidad adecuada y respetando sus deseos, se evitarán muchos problemas.

Los buenos hábitos alimentarios establecidos en la infancia se mantendrán durante toda la vida, y estos, junto al ejercicio físico practicado en forma rutinaria, evitarán la obesidad y muchos de los problemas biológicos, psicológicos y sociales que esta produce en la vida adulta.

Ocurre con mucha frecuencia que las madres exigen a sus pediatras la prescripción de un estimulante del apetito para sus niños, ya que los ven muy delgados y quieren obligarlos a comer a toda costa.
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