Inicio > Salud > Niños gorditos en problemas

Niños gorditos en problemas

Las consultas por obesidad infantil han aumentado en el Hospital de Niños por dos razones fundamentales: cada vez hay más pequeños con problemas de peso y a que los padres están tomando consciencia de que la gordura no es sinónimo de salud y buscan ayuda profesional

Bernarda Páez Crespo es licenciada en Nutrición. Cuando comenzó a trabajar en en el Hospital de Niños pensó que se iba a encontrar con muchos casos de desnutrición pero, por el contrario, la mayoría de las consultas son por obesidad infantil. Por día atiende a cinco niños con problemas de sobrepeso.

La obesidad se define como un incremento de peso 20 por ciento mayor al peso esperado para la condición del niño (teniendo en cuenta el peso, la edad y la talla del niño) y ya ha sido declara una epidemia mundial. En la Argentina las estadísticas revelan que 3 de cada 10 niños de 6 a 13 años (el 28,9%) tienen sobrepeso u obesidad. "Es preocupante la prevalencia de este trastorno en los niños -explica la licenciada Páez Crespo-. Pero no hay que generar miedo, sino más bien trabajar para que todos tomen consciencia de los riesgos que implica ser obeso. Sobre todo, debe desaparecer la idea o creencia de que la gordura en los niños es sinónimo de salud, o que con la edad reducirán de peso."

Hay varios factores que inciden para que un niño sea obeso como los relacionados a la herencia (si los padres son obesos el niño tiene el 50 por ciento de probabilidades de serlo), sin embargo los de mayor peso están relacionados con los hábitos de vida. En este contexto, la mala alimentación y el sedentarismo son las causas principales de este mal..

Miran la tele durante horas que parecen eternas. Ya no pelean cuerpo a cuerpo, sino que presionan teclas para batallar en los campos cibernéticos de los videojuegos. Además dejaron de jugar a la pelota en la calle por la inseguridad o porque ya no se usa. En síntesis, transcurren una significativa parte de sus días inmóviles, sentados. Y, para colmo, suelen acompañar esos ritos sedentarios con bocadillos ricos en grasas, golosinas o bebidas de gran aporte calórico. "Los malos hábitos es todo un tema -explica la nutricionista-. Y las costumbres se aprenden en casa. Muchas veces las mamás, por cuestiones de tiempo, resuelven el almuerzo o la cena con comidas rápidas que tienen un alto valor calórico. Y por otro lado, ambos padres suelen utilizar los alimentos, especialmente las golosinas, como premio (si hacés los deberes te doy un chocolate). Esta actitud sólo fomenta el consumo de estos productos que no alimentan y engordan." Pero, según la especialista, no se trata de buscar culpables, sino de tomar consciencia de lo importante que es alimentarse bien y hacer actividades físicas para prevenir o terminar con la obesidad en los niños. "Por suerte los papás se están dando cuenta de ésto y se están animando a buscar ayuda -dice Páez Crespo-. En definitiva ellos son el eslabón más importante para que el niño complete el tratamiento con total éxito."

Manos a la obra

Para evitar la obesidad es conveniente que desde los primeros meses de vida los niños adquieran un buen hábito alimentario. Pero cuando la enfermedad ya está instalada hay que recurrir a un tratamiento basado esencialmente en un plan alimentario acorde a su edad, sexo, nivel de gordura y de actividad física. "Muchos papás le temen a la palabra dieta porque la asocian a "morirse de hambre" -explica la nutricionista Páez Crespo-. Por eso es necesario explicarles que no se trata más que de un plan de alimentación donde se busca alcanzar el equilibrio entre las calorías que se consumen y las que se gastan. También es importante saber que el tratamiento es aplicable a niños mayores de cinco años para que no consuman menos de los nutrientes esenciales y necesarios para el desarrollo físico y del sistema nervioso."

En líneas generales un tratamiento para obesidad infantil incluye las siguientes pautas.

-Racionalizar los alimentos, especialmente los que contienen hidratos de carbono, proteínas y grasas, de acuerdo a la condición de cada niño.

-Restricción de los hidratos de carbono simples como las golosinas, galletas dulces y gaseosas. Estos productos (que engordan, quitan el apetito y no alimentan porque aportan calorías vacías) no se deben dar como "premio" ni tampoco ser incluidos en la merienda escolar. Para la escuela se recomienda yogures solos o con cereales, postresitos, gelatinas con frutas o frutas.

-La alimentación debe ser fraccionada. El niño debe comer seis veces al día: desayuno (1 taza de leche con cacao y azúcar, pan con dulce o queso untable y jugo de frutas recién exprimido), almuerzo, cena (en ambos casos puede incluir carnes magras, vegetales cocidos y crudos, o cereales y legumbres, pan, jugo de frutas y una fruta de postre) y colaciones a media mañana y a media tarde (gelatinas, yogures, postres, frutas, ensalada de fruta o arroz con leche).

El objetivo de fraccionar el consumo de alimentos es lograr que el niño evite el picoteo entre comidas o que tenga picos de hambre y termine en los típicos atracones.

-Si la alimentación y los horarios de comida están bien organizados, y a la dieta se incorporan frutas y verduras diariamente, no es necesario introducir al niño en un mundo light. Los productos dietéticos no contienen los suficientes nutrientes esenciales y necesarios para el crecimiento.

-La actitud de los padres es fundamental en el tratamiento de la obesidad infantil. Primero porque son quienes deben contar con total sinceridad qué come el niño, segundo porque los hábitos alimentarios que va a tener el niño son los que tiene la familia. Y una vez que el pequeño comienza un tratamiento para la obesidad, depende de los mayores para hacerlo. Generalmente será la madre la encargada de planificar la comida, eligiendo los alimentos recomendados y teniendo en cuenta las pautas impuestas por los especialistas.

-Elegir métodos de cocción saludables como son al vapor, a la plancha o al horno, descartando totalmente las frituras. Hay que tener en cuenta que el aceite se calienta pierde sus cualidades alimenticias y se vuelve peligroso para la salud. Por este motivo, el aceite siempre se debe consumir en crudo.

-Usar la imaginación para que el niño coma verduras si antes no estaba acostumbrado a hacerlo. Para lograrlo se pueden combinar diferentes colores o formas, en definitiva: hacer atractiva la comida ya que, como dice el dicho, primero entra por los ojos.

-Nunca hacerle sentir al niño que es un obeso y que la comida es una "enemiga", hostigándolo obsesivamente para que coma menos. Esto sólo puede incidir para que, en un futuro, la criatura padezca de trastornos alimentarios como bulimia o anorexia. Más bien, los papás, deben explicarle al chico los beneficios que tiene una buena alimentación.

-También es aconsejable predicar con el ejemplo. En este caso toda la familia debe seguir una alimentación sana de modo que el chico no se sienta como sapo de otro pozo.

-Los papás tampoco deben obsecionarse con que el niño baje de peso rápidamente, ya que el tratamiento es paulatino. Lo normal es que el niño baje entre 200 0 250 gs por semana.
Las consultas por obesidad infantil han aumentado en el Hospital de Niños por dos razones fundamentales: cada vez hay más pequeños con problemas de peso y a que los padres están tomando consciencia de que la gordura no es sinónimo de salud y buscan ayuda profesional
Evaluación actual: 0 (0 votos)
Nota vista: 8610 veces