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Los obesos "viven más tras un infarto"

Al fin, buenas noticias para la gente obesa: si usted sobrevive un infarto de miocardio tendrá más probabilidades de vivir más que una persona de peso normal

 Ésa es la conclusión de una investigación publicada en la Revista Europea del Corazón de la Sociedad Europea de Cardiología.

La mala noticia, sin embargo, es que si usted vive con obesidad tendrá en primer lugar más posibilidades de sufrir problemas cardiacos.


"Nadie con sentido común apostaría a la obesidad para que el día que tenga un infarto tenga más posibilidades de sobrevivir", dijo a BBC Ciencia el doctor Javier Escaned, Secretario General de la Sociedad Española de Cardiología.


Tratamientos
El estudio llevado a cabo en Alemania y Suiza involucró a 1.676 pacientes hospitalizados por un tipo específico de infarto del miocardio.

Durante los siguientes tres años a su hospitalización, los pacientes que eran obesos o muy obesos tuvieron menos de 50% de probabilidades de morir que los pacientes que tenían un índice de normal de masa corporal (IMC).

Los científicos no han podido descubrir el porqué, pero creen que podría deberse a que los pacientes obesos eran más jóvenes que los pacientes de peso normal.


"Lo más importante de este estudio -dice el doctor Escaned- es que es la primera vez que se analiza la influencia del sobrepeso en la supervivencia de un infarto de miocardio en esta época en la que utilizamos un nuevo tipo de tratamientos".

"Y los resultados son sorprendentes", afirma el experto.

Los pacientes estudiados habían sido hospitalizados por angina inestable o un trastorno llamado infarto de miocardio con segmento ST no elevado.

El tratamiento estándar que se les dio fue una angiografía coronaria para diagnosticar la extensión del problema.

Y fue seguido de un procedimiento para desbloquear las arterias llamado revascularización coronaria, insertando una pequeña malla metálica llamada stent para abrir la arteria o fueron sometidos a un injerto bypass de la arteria coronaria.

Una tercera parte de los pacientes tenían un IMC normal, la mitad tenían sobrepeso y 18% eran obesos o muy obesos.

Los pacientes obesos o muy obesos eran en general más jóvenes y ya padecían hipertensión o diabetes, pero tenían menos probabilidades de haber sufrido un infarto en el pasado.

También fueron en general dados de alta del hospital después de un tratamiento con estatinas, inhibidores ACE o beta-bloqueadores.

Según los investigadores "después de tres años de seguimiento clínico, encontramos que los pacientes obesos o muy obesos tenían menos de la mitad de la mortalidad a largo plazo que los pacientes con un IMC normal".

Los resultados mostraron que 9,9% de los pacientes con IMC normal y 7,7% de los pacientes con sobrepeso habían muerto durante los tres años de seguimiento.

Sin embargo sólo un 3,6% de los pacientes obesos y ningún paciente muy obeso había muerto.

Estos resultados, dicen los investigadores, marcan un contraste con los estudios de prevención primaria que consideran al IMC un factor de riesgo muy importante en la mortalidad.


Los científicos no conocen las causas de esta relación pero afirman que es posible que las diferencias en la composición química que causa la obesidad en el cuerpo podría desempeñar un papel.

Una teoría es que los altos niveles de canabinoides endógenos -sustancias químicas que produce el cuerpo- que tiene la gente obesa, podrían tener un efecto protector durante un infarto de miocardio.


"Otro de los hallazgos de este estudio es que los pacientes obesos tenían niveles más bajos de plaquetas", señala el doctor Escaned.

"Las plaquetas son muy importantes en la formación de coágulos y por lo tanto en la aparición de nuevos eventos de trombosis coronaria", explica.

"Estos factores en parte podrían explicar porqué estos pacientes tuvieron menos problemas en el futuro".

Pero lo cierto, afirma el experto, es que se necesitarán más investigaciones para explicar estos resultados.


Lo más importante, afirman los investigadores, fue que durante los tres años de seguimiento los pacientes obesos se esforzaron para perder peso.

Es bien sabido que incluso una pérdida modesta e intencional de peso puede mejorar o prevenir los riesgos de padecer enfermedades cardiovasculares.


"Lo que evidentemente uno no quiere nunca es sufrir un infarto", señala el doctor Javier Escaned.

"Y la mejor forma de luchar contra eso es mantener un peso normal, no fumar, hacer ejercicio y mantener un control de la tensión arterial, la diabetes y el colesterol", concluye el especialista.

Al fin, buenas noticias para la gente obesa: si usted sobrevive un infarto de miocardio tendrá más probabilidades de vivir más que una persona de peso normal
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