Inicio > Salud > Los fármacos para perder peso continúan en tela de juicio

Los fármacos para perder peso continúan en tela de juicio

Los fabricantes de fármacos para adelgazar esgrimen casi siempre que, aunque la pérdida de peso que se logra con sus productos es discreta, los pacientes mejoran en otros parámetros...

Los fabricantes de fármacos para adelgazar esgrimen casi siempre -quizá para acallar el escepticismo de los expertos- que, aunque la pérdida de peso que se logra con sus productos es discreta, los pacientes mejoran en otros parámetros como la presión sanguínea, el nivel de lípidos en sangre (bajando los niveles de colesterol y triglicéridos) y el perfil glicémico (mejorando la respuesta a la glucosa), lo que los hace muy valiosos para ciertos grupos de pacientes.

Sin embargo, una revisión publicada en el último 'Archives of Internal Medicine' acaba de hacer tambalear el argumento. Los autores tuvieron en cuenta 14 estudios hechos con muestras de diabéticos tipo 2, para los que la pérdida de peso es vital, tratados con tres adelgazantes 'estrella': fluoxetina (un antidepresivo), sibutramina (un inhibidor del apetito que actúa sobre el sistema nervioso central) y orlistat (bloquea un enzima digestivo e impide la absorción de un tercio de las grasas que se toman).

Resultados mediocres

Los tres «logran una modesta pérdida de peso a corto plazo», admiten los autores en sus conclusiones, lo que se traduce en entre un 2% y un 3% del peso corporal (entre 2,6 y 4,5 kg). También puntualizan que la mayoría de las veces los kilos que se han esfumado acaban volviendo al año, aproximadamente.

De esta forma, y aunque incluso un pequeño adelgazamiento puede beneficiar mucho a los diabéticos tipo 2 (por este motivo requieren estrategias terapéuticas agresivas), «los efectos a largo plazo de los medicamentos en cuanto al peso y los indicadores de salud siguen sin estar claros». De hecho, la hemoglobina glicosilada, un dato que se usa para valorar el control de la glicemia de estos enfermos, sólo se redujo un 1%, por término medio, con cualquiera de los tres adelgazantes y ni siquiera se ha comprobado que el valor se mantenga con el tiempo.

En definitiva, «hacen falta más datos para evaluar si la unión entre el cambio del estilo de vida y la farmacoterapia pueden reforzar la efectividad de los medicamentos, si esta combinación tiene efectos sinérgicos o acumulativos y qué dosis y protocolos hay que establecer para estos casos», concluyen los científicos. Además, recuerdan la necesidad de vigilar muy de cerca la incidencia de efectos secundarios, ya que la población diabética está más expuesta a episodios cardiovasculares y neurológicos.

Estos datos coinciden con otra revisión sobre obesidad, recogida en 2002 en 'The New England Journal of Medicine', en la que se explicaba que «las intervenciones dirigidas a mejorar la dieta y a incrementar la actividad física deben considerarse las primeras medidas para adelgazar y mantenerse».

Según los especialistas, el tratamiento farmacológico del sobrepeso se encuentra actualmente en un estado similar al de la hipertensión hace varias décadas. Los fármacos disponibles eran pocos, su eficacia era limitada y la evolución y respuesta del paciente unas incógnitas que sólo podían desvelarse con más investigación.

Los fabricantes de fármacos para adelgazar esgrimen casi siempre que, aunque la pérdida de peso que se logra con sus productos es discreta, los pacientes mejoran en otros parámetros...
Evaluación actual: 0 (0 votos)
Nota vista: 5276 veces