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La obesidad, primer factor de riesgo de lesión cardiovascular

Normalizar el peso corporal es una de las medidas más adecuadas para reducir el desarrollo de otras alteraciones que constituyen factores de riesgo cardiovascular. La obesidad es actualmente un problema de salud pública que requiere un tratamiento integral e individualizado.

La obesidad es la responsable directa del incremento o de la aparición de factores de riesgo cardiovascular. "En estos momentos, se acepta que la obesidad en sí misma es un factor de riesgo cardiovascular. No sólo por lo que la patología puede condicionar, sino porque amplifica la aparición de comorbilidades de la obesidad como la diabetes, la hipertensión, la hipercolesterolemia, y que son las que mayor morbimortalidad registran actualmente en España", ha señalado a DM Basilio Moreno, jefe de la Unidad de Obesidad del Hospital Gregorio Marañón, de Madrid, y coordinador de la III Jornada Nacional de Obesidad y Factores de Riesgo Cardiovascular, Memorial Rafael García Robles, que ha comenzado hoy en Madrid con la participación de 500 especialistas.

Acción directa
Moreno, que también es presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (Seedo), considera que todos los factores de riesgo o patologías asociadas a la obesidad tienen su papel específico en el desarrollo de comorbilidades. "La obesidad puede condicionar la aparición de diabetes tipo 2 si el individuo está genéticamente predispuesto. Así, la diabetes se convierte en una enfermedad evolutiva y crónica que da lugar a una serie de complicaciones".

En el caso de la hipertensión, ésta se agrava fundamentalmente con la presencia de obesidad. Los datos del estudio TAME, que analizaba la situación de la hipertensión en atención primaria, indicaban que cerca del 80 por ciento de los hipertensos eran obesos.

Normalizar el peso
Sobre la hipercolesterolemia, ha recordado que es un factor que puede contribuir a acelerar el proceso de aterosclerosis, pero su acción se potencia con la existencia de obesidad. "Lo que es evidente es que normalizar el peso corporal mejora de forma significativa algunos factores de riesgo cardiovascular, de tal forma que cuando algunos obesos consiguen regular su peso pueden disminuir o eliminar la cantidad de fármaco necesario para el tratamiento de la hipertensión. Sanitariamente es muy rentable hacer adelgazar, comenzando por un tratamiento corrector dietético, porque mejora o evita la aparición de comorbilidades".

La adopción de medidas dietéticas adecuadas y la realización de actividad física conforman los primeros peldaños de la estrategia terapéutica contra la obesidad. Sin embargo, en algunos casos es necesario el apoyo de agentes farmacológicos, varios de los cuales ya han demostrado beneficios no sólo en el control del peso corporal, sino también sobre ciertos factores de riesgo cardiovascular.

Beneficio adicional
A los tradicionales orlistat y sibutramina podrían empezar a sumarse, una vez que finalicen los ensayos clínicos, sustancias como rimonabant, que se caracteriza por su acción conjunta sobre la sensación de apetito y la ansiedad que produce la eliminación del hábito tabáquico. "Se encuentran también en ensayo clínico otros fármacos cuya aparición en el mercado está prevista para 2006 ó 2007 y que reforzarán el arsenal terapéutico contra la obesidad".

El tratamiento adecuado de la obesidad mejora otros parámetros de riesgo. En el caso de orlistat, por ejemplo, el estudio Xendos ha demostrado una mejora en la diabetes. Igualmente, el trabajo Scout, centrado en la sibutramina, está valorando el beneficio de esta sustancia en cardiopatía isquémica y síndrome metabólico.

España, a la cabeza de Europa en obesidad infantil
La prevención y la lucha contra la obesidad debe realizarse en las primeras etapas de la vida, estrategia que, según Basilio Moreno, es de suma urgencia en España, ya que en estos momentos somos el país europeo con mayores cifras de obesidad en niños y adolescentes. "Actualmente, la obesidad infantil es una lacra de la humanidad". Para apoyar sus declaraciones, el endocrinólogo alude a los datos del estudio Paydos, realizado en 1986 por Manuel Bueno, que concluía que un 4,5 por ciento de los niños españoles eran obesos. En los últimos años el problema se ha agravado, ya que la obesidad infantil alcanza casi un 13 por ciento, "y en algunas franjas de edad, sobre todo la que va desde los 11 a los 15 años, se sitúa casi en un 16 por ciento, lo que significa que la existencia de obesidad prácticamente se ha cuadruplicado si se toman como referencia las cifras de los años ochenta".

Para Moreno, es necesario esforzarse en adoptar medidas de prevención adecuadas que eviten que estos niños sean en el futuro obesos con enfermedades, teniendo en cuenta que cada vez se observa con mayor frecuencia comorbilidades en niños y adolescentes.

Poner en práctica una política integral de prevención no es tarea fácil y requiere la colaboración de entidades sociales, científicas y administrativas. Esta colaboración ha empezado a dar sus primeros frutos con la creación de la Estrategia Nacional de Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad, proyecto coordinado por Basilio Moreno y Aniceto Charro, y secundado por el Ministerio de Sanidad y Consumo, la Agencia Alimentaria y la Dirección General de Salud Pública. "La pretensión es elevar la actividad física, normalizar las conductas alimentarias e incorporar los fármacos necesarios".
Normalizar el peso corporal es una de las medidas más adecuadas para reducir el desarrollo de otras alteraciones que constituyen factores de riesgo cardiovascular. La obesidad es actualmente un problema de salud pública que requiere un tratamiento integral e individualizado.
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