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La hipertensión y la diabetes desgastan a los jovenes

Ahora es común ver que actividades de jóvenes dependen de la inyección de insulina o de medidas contra complicaciones por esas patologías

Sonia Ávila
El Universal
Domingo 04 de noviembre de 2007


Hoy resulta natural ver a un joven no mayor de 20 años depender de insulina inyectada o padecer ataques de presión arterial alta, afecciones que hace dos décadas eran exclusivas de adultos. El sedentarismo, la ingesta excesiva de alimentos chatarra y la carencia de nutrientes naturales son los principales factores incidentes en los jóvenes para adquirir estas patologías.

En opinión de Aurora Serralde Zuñiga, médico especialista en nutrición clínica del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (INNSZ), las facilidades de la vida moderna basada en aparatos tecnológicos promueven una menor actividad física en los jóvenes. “En muchas ocasiones pasan horas, por trabajo o escuela, sentados frente a una computadora o se trasladan en auto y ya no caminan”, aseveró.

El desgaste mínimo de energía, explicó, no equivalen a la cantidad de carbohidratos, calorías y grasas consumidas por los chicos en una dieta basada en la comida frita, rápida y con altos índices de químicos.

Como resultado, México ocupa el segundo lugar en obesidad, pues tan sólo uno de cada tres adolescentes padece sobrepeso u obesidad, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud 2006. Además, en el Distrito Federal 7.2% de la población sufre de esta patología.

Sin embargo, estos datos no son lo más alarmante. La obesi dad resulta en males degenerativos como la diabetes tipo 2, hipertensión arterial, daño en el riñón, entre otras enfermedades no curables.

En México existen en promedio 6.5 millones de diabéticos desde los 20 años de edad.

“La predisposición genética que el mexicano tiene a esta enfermedad, sumado a los malos hábitos alimenticios y el sedentarismo, derivan en una diabetes juvenil”, aseguró Jesús Montes Carrizales, especialista en medicina del deporte del Tecnológico de Monterrey.

Además, continuó el experto, la diabetes no se cura y lo más grave son las enfermedades consiguientes como la ceguera, problemas renales, del sistema nervioso, cardiovasculares y hasta depresión y cambios en la personalidad.

Para Jesús Montes, estos padecimientos que años atrás surgían sólo en adultos son controlables, pero jamás desaparecen y devalúan la calidad de vida del joven, quien podría estar jugando futbol y no esperar la dosis diaria de insulina.

Aurora Serralde, en este sentido, aseguró que el tratamiento para estos males desgasta la vitalidad del joven, además de ser costosos. El Instituto Nacional de Salud Pública indica en un estudio del 2006 que 6.5% del gasto anual para IMSS e ISSSTE se destina a pacientes con diabetes.

Pero “se puede prevenir de manera fácil y accesible”, agregó la especialista, quien aseguró que esta patología surge desde el seno familiar.

“Nos mal educan desde que la mamá nos pide comer toda la ración aunque ya nos sintamos satisfechos”, comentó.

Si la familia, pilar en el desarrollo del joven, no inculca buenos hábitos alimenticios como el consumo de verduras, agua y fibra, y tampoco la actividad física, en cambio, fomenta el consumo de pizzas, hamburguesas y papas fritas mientras se ve la televisión, el joven creerá que es normal y saludable.

Para evitar la diabetes, hipertensión arterial, colesterol y problemas cardiacos a temprana edad, ambos especialistas invitan a los jóvenes a realizar actividad física constante, a cambiar las frituras y el refresco por fruta y agua, y dejar el automóvil por la caminata.

Ahora es común ver que actividades de jóvenes dependen de la inyección de insulina o de medidas contra complicaciones por esas patologías
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