Inicio > Salud > La controversia en torno a la dieta HCG

La controversia en torno a la dieta HCG

La llamada dieta de la hormona del embarazo sigue siendo popular a pesar de las advertencias de la comunidad médica y de las agencias gubernamentales

Angie Marotto nunca había necesitado hacer dieta pero, cuando la balanza llegó a marcar 140 libras, esta mujer de 5 pies de altura decidió que era hora de actuar. Comenzó a hacer más ejercicio, incluso tomó clases de Pilates por 4 meses, pero no perdió “ni una libra y eso que iba tres veces a la semana”. Fue entonces cuando dos amigos le recomendaron la dieta HCG.

“La verdad es que no sé cómo funciona, pero de que pierdes peso, pierdes peso”, explica esta mujer de 51 años que logró bajar 15 libras durante el mes en el que estuvo utilizando una solución de gotas “homeopáticas” -comprada en una tienda de vitaminas- que contienen la hormona Gonadotrofina Coriónica Humana, mejor conocida como HCG por sus siglas en inglés, combinada con una dieta de 500 calorías diarias.

“No me desmayé ni una vez pero si evité hacer ejercicio durante la dieta”, dice Marotto, quien admite que para ella fue imposible cumplir con la meta de 500 calorías diarias. “Yo comía un poco más porque en verdad son muy pocas calorías”.

Manuel Jiménez, de 28 años, también perdió 23 libras en las 4 semanas que estuvo recibiendo inyecciones diarias de 125 unidades de HCG y siguiendo al pie de la letra las instrucciones de no comer más de 540 calorías al día que le dio el médico que se las administraba. “Es increíble, las libras se desvanecen desde el primer día. La dieta es fuerte, yo me sentí mal un par de veces, pero uno aguanta cuando empieza a ver los resultados”, explica.

Jiménez y Marotto forman parte de las millones de personas en los Estados Unidos que, atraídos por las promesas de pérdida de peso rápido, se han sometido a la dieta HCG desoyendo las críticas de la comunidad médica y hasta de la Administración de Alimentos y Drogas (FDA por sus siglas en inglés), que el pasado 7 de diciembre prohibió la venta de 7 productos “homeopáticos” con HCG por considerarlos “potencialmente peligrosos, incluso si se toman de la manera indicada”.

La hormona HCG se extrae de la orina de mujeres embarazadas, quien la segregan en grandes cantidades para promover el desarrollo del feto. Está compuesta por 244 aminoácidos y es utilizada generalmente en tratamientos de fertilidad para inducir la ovulación en mujeres y también para tratar bajos niveles de testosterona en los hombres.

El uso de HCG en el tratamiento de problemas de obesidad fue propuesto por primera vez por el endocrinólogo británico Albert T. W. Simeons en 1954. Basado en sus estudios de mujeres embarazadas en la India que llevaban dietas bajas en calorías y de adolescentes en Roma con el síndrome de Frolichs, que se caracterizan por problemas en la glándula pituitaria y ganancia de peso anormal en las extremidades, el investigador concluyó que en ambos casos los pacientes perdían grasa en vez de tejido muscular debido a la acción de la hormona en hipotálamo.

Tras experimentar con variaciones de los niveles de HCG y cambios en la dieta del paciente, el especialista propuso un nuevo tratamiento contra la obesidad en su libro Libras y pulgadas que incluye inyecciones diarias de 125 unidades de la hormona y una dieta baja en carbohidratos y alta en proteínas de 500 calorías diarias. Tras su muerte, el plan de pérdida de peso cayó en desuso, en parte porque la mayoría de los pacientes que hacían la dieta volvían a ganar el peso perdido y también porque otros investigadores no han podido repetir los resultados de los estudios conducidos por Simeons.

Así, por ejemplo, la dieta fue calificada en 1962 por el Journal of the American Medical Association como peligrosa para la salud y una pérdida de dinero. En 1976, la Comisión Federal de Comercio (FTC por sus siglas en inglés) ordenó a las clínicas que promovían el uso de HTC incluir una advertencia a los consumidores indicando que “no hay evidencia substancial” de que el uso de la hormona ofrece beneficios a la hora de perder peso. Más recientemente, estudios publicados en el American Journal of Clinical Nutrition en el 2007 descartaron la utilidad de la hormona, indicando que la pérdida de peso en los pacientes se debe a los rigores de la dieta de 500 calorías diarias y no a los supuestos efectos de la sustancia.

Sin embargo, la dieta HCG volvió a la palestra en el 2007, cuando Kevin Trudeau, conocido autor de libros de autoayuda y nutrición, la incluyó en La cura de pérdida de peso que ELLOS no quieren que usted sepa. La popularidad de Trudeau ha impulsado una nueva ola de consumidores que piden a sus médicos las inyecciones milagrosas, que normalmente se venden a precios exorbitantes, y una serie de sustancias “homeopáticas” con supuestos niveles de la hormona que se venden libremente en las tiendas de productos vitamínicos y la internet.

“Una dieta saludable incorpora todos los grupos alimenticios y combina la pérdida gradual de peso con ejercicios”, explica Lillian Craggs-Dino, dietista especializada de la Cleveland Clinic de Florida. “Este régimen no está basado en principios probados y además la HCG es una dieta extremadamente baja en calorías y no podemos promover una dieta de este tipo porque es imposible que el cuerpo obtenga todos los nutrientes que necesita con tan poca ingesta”, dice.

“A la larga, esta dieta puede ser perjudicial para la salud”, alerta la especialista.

“Esta dieta es bastante controversial porque no ofrece una base científica y hasta ha sido rechazada por el Journal of the American Medical Association, una de las publicaciones más tradicionales de la profesión”, explica por su parte el Dr. Juan J. Remos, director del Wellness Center y Medicina Regenerativa del Miami Institute.

“Yo no le hago propaganda a este régimen y no creo mucho en él, pero si el paciente cree, le va a funcionar porque se va a tomar el plan en serio y va a perder peso seguro”, dice el Dr. Remos, quien administra la dieta sólo a aquellos de sus pacientes que se la piden y en condiciones muy reguladas, que incluyen además de las inyecciones diarias de HCG una serie de controles metabólicos y del nutrientes vitales como potasio, magnesio, calcio y zinc. “Chequeamos que el paciente esté bien dotado y que no se quede sin nutrientes. En caso de deficiencias, se las damos por vía intravenosa”, aclara.

Remos también es muy cuidadoso a la hora de decidir cuánto tiempo puede hacer un paciente esta dieta y les alerta que “siempre van a volver a ganar el peso a menos que no tome precauciones. La única manera de mantenerse en el peso ideal es aumentando drásticamente el gasto de energía, es decir, hacer ejercicio”.

Marotto ha vuelto a ganar 3 de las 15 libras que perdió durante la dieta, pero considera que la experiencia la ayudó porque “me he acostumbrado a comer menos y a contar las calorías”.

Jiménez, por su parte, admite que también volvió a engordar las 23 libras que había perdido “más otras dos o tres más”. Su propósito para el 2012 es volver a perder peso, pero esta vez de una manera diferente. “No quiero que me pase lo mismo, es muy decepcionante. Esta vez quiero una opción saludable”, afirma.
La llamada dieta de la hormona del embarazo sigue siendo popular a pesar de las advertencias de la comunidad médica y de las agencias gubernamentales
Evaluación actual: 0 (0 votos)
Nota vista: 5733 veces