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Hemorroides: un sufrimiento inconfesable

Por lo general, suelen aparecer entre los 20 y los 40 años y tienen una alta incidencia, mayor al 50% entre las personas mayores de 50 años. La probabilidad de padecerlas se acentúa en personas muy propensas al estreñimiento, con sobrepeso, hábitos sedentarios y práctica de actividades sometidas al estrés.

Ocho de cada diez personas, en algún momento de su vida, han experimentado prurito o escozor en la parte final del recto.
Este síntoma, tan difícil de confesar como de soportar, es causado la mayoría de las veces por dilataciones venosas conocidas como hemorroides.
Su manifestación se relaciona con deficiencias vasculares localizadas en el recto y como consecuencia de un mal funcionamiento del intestino. En el momento de la evacuación, dada la fuerte presión que tiene lugar en las venas, se puede provocar una dilatación del plexo venoso y producir las hemorroides.
Existen factores predisponentes, por ejemplo por un tema hereditario, pero generalmente, las dietas favorecedoras de constipación, los hábitos de retención (que practican sobre todo las mujeres por no estar en el "baño de casa") que devienen en futuras constipaciones, etc.
Por otra parte, se producen situaciones que favorecen la obstrucción orgánica del retorno venoso de las venas hemorroidales, algunas infelices, como por ejemplo tumores, rectitis, insuficiencia cardíaca o cirrosis hepática, otras, como el embarazo, ligadas a momentos de felicidad.
Cuando estos vasos se rompen se produce una hemorragia de sangre roja brillante.

Los proctólogos distinguen dos tipos de hemorroides:

  • Las internas, alojadas en la parte alta del canal anal, sensibles a la presión del gas y las heces, y que no producen dolor.

  • Las externas, ubicadas bajo la piel del ano y muy dolorosas, pueden observarse como bultos de tono amarronado, situados en las regiones laterales del orificio anal.

Las hemorroides no tratadas, pueden acarrear anemia por pérdida de sangre, abcesos infecciosos, úlceras y fístulas anales.
Si Ud. sufre un sangrado (proctorragia), detecta la aparición de un bulto que aparece por el orificio anal, o bien siente dolor y/o prurito anal, no lo dude, consulte a un proctólogo.
Mientras tanto, para aliviar la sintomatología, lleve adelante una dieta no constipante, es decir que sean ricas en participación de verduras y frutas, acompañadas por pan de salvado y/o salvado natural, puede usar laxantes que alivien a constipación, consuma 1 ó 2 cucharadas soperas de vaselina líquida por día; utilice pomadas antiinflamatorias, anestésicas y antisépticas o bien recurra a los viejos (y no por eso menos efectivos) baños de asiento con malva.
Recuerde evitar la ingestión de bebidas alcohólicas, café y picantes.
En estos casos, no es recomendable utilizar papel higiénico.

Por lo general, suelen aparecer entre los 20 y los 40 años y tienen una alta incidencia, mayor al 50% entre las personas mayores de 50 años. La probabilidad de padecerlas se acentúa en personas muy propensas al estreñimiento, con sobrepeso, hábitos sedentarios y práctica de actividades sometidas al estrés.
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