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Fumar eleva el riesgo de obesidad en los adolescentes

Los jóvenes que consumen cigarrillos tienen seis veces más obesidad, hipertensión y colesterol elevado que quienes no tienen este hábito. Si a esto se suma el daño que causa el hábito en el sistema respiratorio y vascular, la calidad de vida de los menores empeora seriamente

Que la adolescencia es una época privilegiada en materia de salud y destreza física es una idea que va quedando sólo como recuerdo de pasadas generaciones. Estudios científicos aseguran que muchos elementos de la vida actual deterioran a los jóvenes, tales como la falta de actividad física y de una dieta saludable.

El más reciente trabajo advierte que los adolescentes que fuman tienen seis veces más riesgo de sufrir síndrome metabólico, es decir, excederse de peso, sufrir de presión arterial alta, tener colesterol elevado y estar al borde de sufrir diabetes, en comparación con quienes no fuman.

En tanto, el joven que está expuesto al humo de segunda mano -fumador pasivo- eleva este riesgo en cinco veces.

Con nicotina y kilos extra

Las cifras son parte de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedad (CDC) de EE.UU. En la ocasión se entrevistaron a 2.273 adolescentes de 12 a 19 años, a lo que se sumó un examen de sangre para medir niveles de cotinina, una sustancia de la nicotina que revela si la persona es fumadora activa, pasiva o no consume tabaco. El estudio fue publicado en la revista Circulation.

Problemas genéticos

Para la doctora Marisol Acuña, de la Comisión Tabaco de la Sociedad Chilena de Enfermedades Respiratorias, este trabajo es muy importante, porque "demuestra el grave daño que el tabaco produce en los jóvenes, en una edad en que ellos se sienten invulnerables". Según explica, "los últimos estudios demuestran que incluso cuando el feto se expone al humo del tabaco en el útero, porque la madre fuma, se producen alteraciones cromosómicas".

Estas mutaciones se traducen en trastornos para el resto de la vida de ese niño, quien a su vez las transmitirá a su descendencia.

Lo anterior, según esta profesional, se explica porque el humo contiene numerosas sustancias cancerígenas que son decisivas en la aparición de casi la totalidad de tumores que afectan a las personas, siendo el caso emblemático el cáncer de pulmón, en que el 90% de los casos se asocia a fumar. El tabaco también se relaciona estrechamente con la enfermedad cardiovascular y otra serie de patologías.

El doctor Michael Weitzman, de la U. de Rochester en Nueva York, afirma que "este estudio es el primero que asocia el síndrome metabólico -que hasta ahora sólo se relacionaba con obesidad- con la condición de fumador pasivo". Para este experto es importante tener en cuenta las crecientes tasas de obesidad y sobrepeso que afectan a los jóvenes, ya que son ellos los que más deben evitar fumar o exponerse al humo de otros.

Grave panorama

Si de los adolescentes con peso normal sólo el 1% de los que no fuman desarrollan este síndrome, al exponerse al humo de otras personas el 5% presenta este trastorno, mientras que entre fumadores activos el 6% tiene esta condición. El panorama se agrava entre quienes tienen kilos extra: el 6% de los que no fuman tiene síndrome metabólico, trastorno que se eleva al 20% entre quienes reciben humo de terceros y al 24% entre quienes fuman. "Es importante que los jóvenes sepan que este hábito deteriora su capacidad de vida en forma progresiva", concluye la doctora Acuña.

Los jóvenes que consumen cigarrillos tienen seis veces más obesidad, hipertensión y colesterol elevado que quienes no tienen este hábito. Si a esto se suma el daño que causa el hábito en el sistema respiratorio y vascular, la calidad de vida de los menores empeora seriamente
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