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Estos son los 10 errores más comunes en la nutrición de una mujer embarazada

El útero es como un restaurante y el bebé, un cliente cautivo: no tiene opción de escoger el menú, sólo come lo que la madre le provee.

Este es uno de los conceptos que la escritora Heidi Murkoff, considerada gurú en el tema de embarazo, desarrolló en su último libro 'Comiendo bien cuando estás esperando'.

La autora, reconocida por la publicación de textos sobre el embarazo, orienta en su nuevo título a las futuras mamás sobre la forma de sortear los habituales malestares que muchas veces no les permiten alimentarse en forma adecuada y balanceada.

Presidenta y cofundadora de la fundación What to Expect (Qué esperar), en Estados Unidos, una organización sin ánimo de lucro dedicada a ayudar en la salud de su embarazo y la crianza a mujeres de bajos ingresos, pone énfasis en la importancia de no cometer errores en la alimentación durante en esta etapa. Aquí repasa los más frecuentes.

 

1. Existen comidas infaltables

No. Incluso no siempre es necesario tomar los tradicionales cuatro vasos de leche diarios. No es la leche lo que el hijo y ellas necesitan, es el calcio el verdadero aporte nutricional. Son recomendables 1.000 mg diarios y se pueden obtener de otras fuentes como el yogur y el queso. Acerca del consumo de verduras y frutas, si los vegetales verdes producen asco en el primer trimestre, se puede recurrir a otros más dulces, como melones, mangos duraznos o zanahorias, que son más fácilmente aceptados por el estómago. Es importante que la futura madre nunca se vea obligada a comer ciertos alimentos que no le gustan, solo por el bien del niño. En el mercado siempre existirán sustitutos nutricionales más fáciles de comer.

2. Pesarse todos los días

En vez de poner toda la atención en la pesa, es mejor ocuparse de una buena alimentación. Las embarazadas no necesitan contar las calorías ni pesarse cada día. Con una vez a la semana está bien. El aumento de peso probablemente disminuirá en la semana 38. Quienes no suben ningún gramo durante el primer trimestre a causa de vómitos o náuseas, no deben preocuparse. En un buen embarazo se sube en promedio 11 a 16 kilos. Tan importante como los kilos ganados es considerar el período de tiempo en el cual se logra este aumento. También recordar que la calidad de la comida con la que se gana peso es importante. Se deben escoger alimentos que entreguen más nutrientes por calorías (proteínas livianas, productos diarios bajos en grasa, muchas frutas y vegetales frescos, cereales, legumbres y grasas saludables).

3. Dieta baja en grasas

No deben eliminarse de la dieta, pues son esenciales para una espera saludable. Es recomendable comer pequeñas porciones con vegetales (ensaladas con un poquito de aceite de oliva), lo que ayudará a la absorción de nutrientes. La madre debe escoger grasas saludables como las provenientes de nueces, aceite de oliva o pescados (salmón y trucha). Es vital obtener suficiente de aquellos alimentos con ácido graso omega 3, especialmente el docosahexaenoico (DHA), útil para el desarrollo del cerebro, del sistema nervioso y la retina del feto. Mujeres que consumen suficiente DHA son menos propensas a tener niños prematuros y a sufrir depresión después del parto.

4. A comer por dos

Efectivamente se come por dos, pero hay que pensar que uno de los beneficiados es una persona pequeña. La creencia de tener licencia para comer en esta etapa hace subir de peso sin necesidad. En general, como promedio, se necesita agregar solo unas 300 calorías por día en la dieta diaria. Son muy fáciles de obtener, debido a los requerimientos nutricionales extras del embarazo. Por eso es importante ser eficiente en la elección de las comidas y escoger calidad en vez de cantidad.

5. Evitar la sal

El sodio no debería ser totalmente restringido en el embarazo. Cierta cantidad es importante para mantener un balance de los líquidos en el cuerpo. Incluso una ligera hinchazón es normal en esta etapa, pues muchas veces es señal de que el volumen del líquido corporal se está incrementando como debería. Sin embargo, el exceso de sal no es bueno y conviene medir la cantidad que se agrega a las comidas. La mejor forma de prevenir la excesiva hinchazón es tomando bastante agua.

6. Bebidas de dieta, no

La sucralosa, endulzante no calórico, está pensada para su uso seguro durante el embarazo, como también el consumo de cantidades moderadas de aspartame, endulzante en bajas calorías usado en muchas comidas. En general se recomienda escoger productos alimentarios dulces en forma selectiva y limitar el consumo de bebidas dietéticas, no solo por sus ingredientes artificiales sino porque contienen fósforo, el cual puede interferir con la absorción del calcio.

7. Saltarse las comidas

No es conveniente. El hijo que se desarrolla necesita envíos regulares y estables de nutrientes. La mejor manera es comer en pequeñas cantidades y más seguido: hasta seis comidas pequeñas, cada una con múltiples carbohidratos y proteínas. Esta solución es conveniente para la digestión, que es más lenta en el embarazo, y además ayudará a minimizar las náuseas y los vómitos.

Investigaciones muestran que la mujer que come al menos cinco veces al día presenta menos probabilidades de tener un parto prematuro.

8. La cafeína no hace daño

Las embarazadas comparten el café con el niño. Ésta es una buena razón para limitar el consumo de cafeína, que por ser un diurético puede deshidratar y hacer perder el apetito. Muchos médicos aprueban una o dos tazas de café (si se llega al límite diario es recomendable tomar bebidas descafeinadas). Consumos altos de cafeína pueden ser peligrosos y podrían estar ligados a complicaciones en el embarazo.

9. Consumir pescado crudo

La mayoría de los médicos en Estados Unidos creen que las mujeres embarazadas no pueden consumir pescados crudos o productos de mar poco cocidos, ya que podrían contener bacterias o parásitos. También debe evitarse el pescado de carpaccio, el cebiche y el pescado cocido con sal que esté semicrudo en su interior.

10. Basta las vitaminas

Las vitaminas prenatales son un tipo de suplemento nutricional, pero no reemplazan una dieta balanceada. Una variedad incluye muchos nutrientes naturales, suficientes calorías y una dieta rica en fibra (frutas y vegetales). Se recomiendan zanahorias, pimentones, legumbres y nueces, entre otros. Mientras se consumen las vitaminas prenatales (especialmente por su contenido de ácido fólico y de hierro), no se debe tomar ningún otro suplemento sin la recomendación del médico.

El útero es como un restaurante y el bebé, un cliente cautivo: no tiene opción de escoger el menú, sólo come lo que la madre le provee.
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