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En el cerebro, causas de comer en exceso: científicos

Hallan investigadores evidencias de las zonas cerebrales que son activadas por las señales de saciedad enviadas por el estómago; el estudio abre un sendero para desarrollar nuevos tratamientos contra la obesidad

Investigadores del Laboratorio Nacional Brookheaven del Departamento de Energía de Estados Unidos encontraron evidencias de los mecanismos a través de los cuales interactúan el cerebro y el estómago con las emociones que provocan comer en exceso y la obesidad.
Mediante observaciones a las respuestas del cerebro humano a los mensajes de “saciamiento” enviadas por el cerebro a través de un dispositivo implantado que estimula al estómago, los investigadores identificaron a los circuitos cerebrales que motivan el deseo de comer en exceso en personas obesas (se trata de los mismos circuitos que llevan a los drogadictos a consumir sustancias).

Los científicos también verificaron que estos circuitos juegan un papel crítico en comportamientos de alimentación relacionados a evitar emociones negativas.


El estudio aparece en la edición del 17 de octubre de la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencia de Estados Unidos.

“Este estudio abre un nuevo territorio en la comprensión de cómo el cuerpo y el cerebro se interconectan, y cómo se relaciona esta conexión con la obesidad”, afirma el líder del proyecto, Gene-Jack Wang, del Centro de Neuroimagen Taslacional del Laboratorio Brookheaven.

“Pudimos estimular el proceso que se realiza cuando el estómago está lleno, y por primera vez pudimos ver la conexión del estómago al cerebro que enciende el deseo de continuar comiendo”.

Wang y sus colegas estudiaron el metabolismo cerebral de siete individuos con obesidad a quienes se les implantaron, uno o dos años antes, simuladores gástricos.

El estimulador, un dispositivo parecido a un marcapasos, genera niveles bajos de estimulación eléctrica al nervio vago, lo que provoca una expansión del estómago produciendo peptoides que envían mensajes de “satisfacción” al cerebro.

El estimulador ha sido exitoso para reducir el deseo de comer. Este estudio provee la primera evidencia directa de las regiones cerebrales involucradas en esta respuesta y ofrece nuevas pistas de cómo son enviadas las señales de saciedad por el estómago, afectando el comportamiento alimenticio.

Los participantes del estudio se sometieron a dos tomografías de emisión de positrones (PET por sus siglas en inglés) con dos semanas de distancia: una con el estimulador gástrico encendido, y la otra con el simulador apagado. Los participantes no fueron informados si el simulador estaba apagado o encendido.

Antes de las tomografías, los pacientes recibieron inyecciones de una clase de glucosa con un marcador radioactivo, el cual puede ser detectado por el escáner para identificar el metabolismo cerebral.

“Encontramos que los estimuladores gástricos implantables inducen cambios significativos en el metabolismo y en las regiones cerebrales asociadas con el control de las emociones, efectivamente reduciendo el deseo de comer de los pacientes con obesidad”, explica Wang.

Los cambios ocurrieron particularmente pronunciados en el Hipocampo, donde el metabolismo fue 18 por ciento más alto durante la simulación gástrica. El hipocampo está relacionado con comportamientos emocionales, el aprendizaje y la memora, así como el procesamiento de impulsos sensoriales y motores.

El hipocampo también juega un papel importante en la retención de recuerdos relacionados a las experiencias previas con drogas en individuos adictos, lo que implica que la memoria de saciedad en las personas obesas podría ser estimulada por la activación del hipocampo.

Los simuladores también enviaron mensajes de saciedad a circuitos cerebrales en la corteza orbitofrontal y en el estriato, lo que anteriormente se ha relacionado con el deseo de uso de drogas en pacientes con problemas de adicciones.

En cada sesión de tomografía, los participantes también contestaron un cuestionario, el cual mide tres aspectos del comportamiento alimenticio: abstención cognitiva, ingesta incontrolable y alimentación emocional.

El cuestionario determinó correlaciones entre comportamientos de alimentación y la áreas del cerebro activadas por el simulador. Durante la simulación gástrica, las respuestas relacionadas con la “alimentación emocional” fueron 21 por ciento más bajas cuando el simulador estaba apagado.

“Esto ofrece más evidencia de la conexión entre el hipocampo, las emociones y el deseo de comer, y nos da nuevos conocimientos de los mecanismos por los que la gente con obesidad usa la comida para controlar sus emociones”, dijo Wang. “Esta nueva conexión debe ser explorada en estudios futuros para determinar si puede ser utilizada para el tratamiento o la prevención de la obesidad”.
Hallan investigadores evidencias de las zonas cerebrales que son activadas por las señales de saciedad enviadas por el estómago; el estudio abre un sendero para desarrollar nuevos tratamientos contra la obesidad
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