Inicio > Salud > El dolor de cabeza cronico: un monstruo que pisa fuerte

El dolor de cabeza cronico: un monstruo que pisa fuerte

El 90 por ciento de la población tuvo alguna vez cefalea. Cómo reconocer su gravedad y cuáles son los tratamientos de última generación

La sensación de usar una vincha o un casco mucho más chico que la cabeza. El dolor intenso y palpitante en la mitad de la cabeza y la sensación de que el ojo se escapará de su órbita. La desesperación y el deseo de desenroscarse la cabeza y arrojarla por la ventana. Así suelen expresar su padecimiento las víctimas de las diversas y poco comprendidas formas que asume el dolor de cabeza o cefalea , una afección enormemente difundida y, paradójicamente, desestimada con demasiada frecuencia.

"El 90% de la población tuvo alguna vez dolor de cabeza y un 16% sufre de migraña, un dolor más crónico e incapacitante", dice la Asociación Argentina de Cefaleas (www.cefaleas.org.ar). Y la migraña no es el único tipo de dolor de cabeza crónico. "Según abundantes estudios realizados en los últimos años en distintas partes del mundo, entre el 20% y el 30% de la población adulta soporta algún tipo de cefalea en forma crónica", dice un trabajo publicado en The World Headache Alliance (www.w-h-a.org) .

Señales de alarma

¿Qué diferencia hay entre un "simple dolor de cabeza" y una patología? ¿Cuál es la señal de alarma? ¿Cuándo hay que consultar con el especialista?

"El paciente debe consultar siempre, principalmente en dolores que han cambiado de frecuencia o de intensidad, en dolores severos y en aquellos que asocian otros síntomas, por ejemplo fiebre, molestia ante la luz, trastornos digestivos, mareos, etcétera", dijo el médico neurólogo Jorge Leston, miembro del comité educativo de la International Headache Society (IHS, www.i-h-s.org).

Esta afección no siempre es de fácil diagnóstico. "El dolor de cabeza es uno de los síntomas más frecuentes de consulta. Desde causas 'banales', como no tomar un desayuno adecuado, lo que determina una disminución de azúcar en sangre y consiguiente dolor de cabeza, hasta problemas orgánicos más serios, como afecciones vasculares, infecciosas, oncológicas. Una vez excluidas afecciones causales u orgánicas, nos enfrentamos al vasto territorio de las cefaleas primarias, cuyo origen es poco conocido, siendo las más prevalentes la cefalea de características tensionales y la migraña o jaqueca ", explica el doctor Leston.


Incapacitante e invisible

Como todo dolor, la cefalea crónica es una sensación intransferible. No aparece en radiografías o análisis. Quien la padece a menudo la oculta, temiendo la respuesta consabida ("tomate una aspirina y no te quejes más"), o ser estigmatizado como hipocondríaco o mentiroso. Por el otro lado, a quien no sufre esta afección le cuesta comprender que a alguien lo torture el mismo dolor durante días, meses e incluso años. Es una dolencia incapacitante que, socialmente, no es reconocida como tal.

"Los dolores de cabeza reiterados representan por su frecuencia una de las causas más importantes de incapacidad", dice la doctora María de Lourdes Figuerola, jefa de la sección Cefaleas del Servicio de Neurología del Hospital de Clínicas. "Durante las crisis la persona se ve limitada para realizar su trabajo, atender a su familia o realizar una actividad social, y cuando está libre de ella le cuesta programar algo ante la incertidumbre de que el dolor regrese. Esto implica una invalidez social, familiar y laboral que sólo comprenden los afectados, ya que por no ser patologías que progresen a la invalidez física o a la desaparición del sujeto no son consideradas 'graves', son desjerarquizadas por los superiores en el trabajo, muchas veces por la misma familia y en ocasiones por el médico que termina la consulta diciendo: va a tener que aprender a convivir con el dolor ".


También los chicos

Los mitos y la desinformación sobre la cefalea no son pocos. Recientemente, se difundió una mala interpretación de un dato estadístico. Decía que uno de cada 3 chicos argentinos de entre 4 y 14 años padecen cefaleas.

La realidad es otra, no menos impactante: "El 30% de los migrañosos adultos empezaron su dolor en la infancia", dice Figuerola y menciona una señal de alarma: "Es muy raro que un chico prefiera quedarse en el aula que jugar en los recreos o ir a dormir que mirar televisión".

"En los niños las cefaleas no han sido estudiadas sistemáticamente —dice Leston—. Hasta hace poco, en la década del 60, el profesor Bille (pionero en la investigación pediátrica en cefalea), en Suecia, estudió la prevalencia en niños de 7 a 15 años. Este relevamiento determinó la presencia de migraña en un 4,4% de las niñas y en un 3,3% de los varones. Estos datos revelan la importancia de estudiar los dolores de cabeza en la población infantil."


De última generación

¿Cuáles son las novedades y tratamientos de última generación para cada tipo de cefalea?

"El tratamiento de las cefaleas se hace a medida de cada paciente. Establecer un régimen higiénico dietético es esencial: comer regularmente, ingerir líquidos, realizar ejercicio físico y un dormir adecuado. En lo farmacológico, los tratamientos de ataque migrañoso incorporaron drogas selectivas, como los tryptanes . En pacientes con migrañas frecuentes, el topiramato , un neuromodulador, se usa como preventivo. Ciertos antidepresivos de nueva generación se usan en el manejo de cefaleas migrañosas y no migrañosas", dice Leston.

Y agrega Figuerola: "Contamos afortunadamente con una buena cantidad de fármacos que logran grandes mejorías y hasta remisiones totales por largo tiempo. Hay además métodos no farmacológicos como la estimulación nerviosa eléctrica transcutánea, que logra resultados similares a los fármacos mediante el incremento en sangre de sustancias analgésicas producidas habitualmente por el sistema nervioso, los llamados opioides endógenos ."


"No hay dolor normal"

La respuesta para la cefalea crónica existe. Pero el paciente muchas veces no la obtiene. "Tan asumida tienen esa falta de respuesta que muchos llegan al consultorio después de 15 o más años de dolor, cuando es diario o casi diario y los comprimidos ya no lo alivian. En estos casos se refieren a las crisis anteriores como dolores 'normales' que cedían con analgésicos y a las actuales como diferentes por no responder a los fármacos", explica Figuerola y agrega: "¿Cabe explicar que los 'dolores normales' no existen?"

El abuso de analgésicos es un tema aparte. Algunas cefaleas crónicas podrían estar asociadas a un consumo excesivo de sustancias destinadas a aliviar el dolor: diversos analgésicos y sustancias como la ergotamina, tryptane y antiinflamatorios no estereoides , explica el doctor Leston. La gran incógnita es si el paciente abusa de los fármacos por el dolor o si el dolor es causado por el abuso de fármacos. Hay indicios de la existencia de pacientes que pertenecen a un grupo o al otro.

La doctora Figuerola, por último, da una recomendación: "El paciente con cefalea merece que se tome muy en serio su padecimiento. Soporta una enfermedad crónica que lo lleva a una mala calidad de vida". Y agrega una frase que resume el absurdo del dolor físico en pleno tercer milenio: "¿Por qué vivir con dolor?".
El 90 por ciento de la población tuvo alguna vez cefalea. Cómo reconocer su gravedad y cuáles son los tratamientos de última generación
Evaluación actual: 0 (0 votos)
Nota vista: 12704 veces