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Diabetes: A modificar nuestros hábitos de vida

La obesidad y el sedentarismo son las principales causas en adultos y niños. Promover la vida saludable, el control clínico y un chequeo periódico y general son la base para evitar futuras complicaciones

En estos días se habla de la diabetes como una epidemia mundial, pero podría evitarse atacando directamente algunos factores externos que la producen.
El doctor Luis De Loredo, jefe de Servicio de Diabetología y Nutrición del Hospital Privado de Córdoba y director de la Carrera de Postgrado en Diabetología del Hospital Privado de Córdoba, disertó sobre el tema en Bahía Blanca y alertó sobre la manera de prevenirla.
"La gente cree que la diabetes es hereditaria y al que le toca le toca, porque consideran sólo el factor hereditario. Si bien ese aspecto es fuerte, está minimizado respecto de los que llamamos factores externos y que tienen que ver con la calidad de vida", enfatizó el especialista.
El crecimiento de diabetes en el mundo es grandísimo y se espera que, en los próximos dos años, prácticamente, se duplique la población de pacientes en el mundo.
Pero eso tiene que ver con el estilo de vida que llevamos.
"Lo que más produce diabetes es la obesidad y el sedentarismo, y son, precisamente los mayores problemas que hoy tenemos en el mundo. Se come mal, la gente hace poca actividad física y se produce una situación que llamamos resistencia a la insulina y deriva en diabetes", informó.
La diabetes tipo 2 --el paciente no necesita inyectarse insulina porque su cuerpo la produce pero en escasa cantidad-- en la actualidad es parte de un síndrome que, en medicina, se llama "plurimetabólico" y que abarca todas las enfermedades de este tipo.
"Por eso se asocia con la hipertensión arterial, con la alteración de las grasas en sangre y todo esto lleva a la enfermedad cardiovascular de las arterias que es la principal causa de muerte en nuestro país y de lo cual la diabetes es una gran responsable", comentó De Loredo.
Cuando se habla de prevención sabemos que, al menos por ahora, no se puede cambiar la genética pero sí modificar los hábitos de vida.
"Si podemos combatir la obesidad, el sedentarismo y alimentarnos mejor, evitaremos la diabetes. Si hoy alguien se pregunta ¿la diabetes es evitable?, respondemos que sí pero en esa forma", aseguró.
"Si sabemos que lo que más produce diabetes es la obesidad, entonces ya tenemos un factor para combatirla. La llamamos epidemia pero no es genética ni hereditario sino que nos está ocurriendo por esta situación", aseguró.

Tendencia que preocupa
La diabetes tipo 2 ha dejado de ser una enfermedad del adulto porque a causa de la obesidad están han aumentado considerablemente los casos en niños y jóvenes.
"Ahora hablamos de diabetes tipo 1 --insulinodependiente-- y tipo 2. Antes siempre se llamaba diabetes juvenil y del adulto. Justamente se cambió la nomenclatura y la terminología porque cada vez vemos más diabetes tipo 2 o del adulto en los niños por la obesidad y el sedentarismo", remarcó el doctor De Loredo.
A juicio del entrevistado, en otras épocas era muy raro ver un chico con diabetes 2.
"Era algo extraño y la llamábamos diabetes en el joven de comienzo adulto, pero hoy es bastante frecuente", agregó.
Según el especialista, la prevención tiene que empezar desde los niños y, aunque se sabe, no se hace nada. Es necesario comer sano y dedicar más tiempo a la actividad física y el esparcimiento al aire libre.
Puntualizó que al fenómeno de la obesidad devenido de muchas horas frente al televisor, ahora se le suma la computadora.
"Son las cosas del mundo moderno pero hay que promover en los chicos el deporte y el ejercicio físico porque no se trata sólo de una epidemia de diabetes sino que viene acompañada de hipertensión, grasas que alteran la sangre y muerte súbita precoz", enfatizó.
"Eso es algo que se puede cambiar y ahí entra en juego la prevención", dijo.

Importancia del chequeo
La diabetes más común y la que padece el 90 por ciento de los afectados es la tipo 2 que se da habitualmente después de los 45-50 años, aunque según lo descripto anteriormente esta tendencia se esta revirtiendo.
"Cuando hablamos de diabetes tenemos que pensar que a los 20 años el 1 por ciento de la población la padece; a los 50 es el 12 o 15 por ciento", comentó el médico.
Explicó que es una enfermedad que comienza lenta, produce cambios paulatinos y no da síntomas claros.
"Una persona puede tener diabetes durante más de 10 años sin enterarse. Por eso es imprescindible promover el chequeo clínico, un control de laboratorio para no determinar diagnósticos muy tardíos", alertó.
A modo informativo, De Loredo comentó que en el Hospital Privado de Córdoba cuentan con resultados de investigaciones realizadas en la última década donde se informa que al momento de ser diagnosticados con diabetes más de la mitad de los pacientes tiene complicaciones crónicas. Esto quiere decir que hace 10 años que padece la enfermedad.
"Lo mismo ocurre con las grasas, el colesterol o los triglicéridos, ya que no producen síntomas pero obran en consecuencia, por ejemplo, un infarto. Con la presión arterial pasa lo mismo, excepto que haga un pico", aclaró el doctor.
Por otra parte, argumentó que si los síntomas no son claros y el paciente diagnosticado no recibe buena información sobre la enfermedad y el tratamiento hay desmotivación para el cuidado.
"Hay algo que es fundamental: la educación diabetológica. Hay que dedicarle tiempo a los pacientes para concientizarlos de la importancia del tratamiento y prevenirlo de las consecuencias que puede tener", agregó.
Asimismo, aclaró que cuando la persona se entera que tiene diabetes piensa que tendrá muchas prohibiciones y no es así.
Sólo deberá manejar de otra forma su vida y cambiar algunos hábitos.
"Hay que promover en el diabético lo mismo que en el resto de los individuos: la actividad física y la buena alimentación", especificó.
Para De Loredo, la atención médica es tan importante como la acción de las asociaciones y grupos de autoayuda, quienes colaboran con ese cambio de vida que necesita la persona enferma.
"En realidad, al tener diabetes hay que convertir a la persona con hábitos sanos y saludables. Con este cambio se puede mejorar la calidad de vida y prevenir complicaciones", concluyó el doctor Luis De Loredo.
La obesidad y el sedentarismo son las principales causas en adultos y niños. Promover la vida saludable, el control clínico y un chequeo periódico y general son la base para evitar futuras complicaciones
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