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Detectan riesgo cardíaco en los chicos por la "comida chatarra"

Midieron la posibilidad de sufrir un infarto en chicos de 13 a 17 años. Y comprobaron que el 11% presentaba engrosamiento de las paredes arteriales. Los cardiólogos le echan la culpa a la comida chatarra

Hay edades en las que ciertas complicaciones físicas se ven tan lejanas que parecen imposibles. La juventud da piedra libre para todos los excesos. Y la adolescencia se le parece bastante. ¿O existe algún chico en su sano juicio que le tenga miedo al infarto? Claro que no, si ni siquiera es un tema.

Pero esta inconsciencia debería comenzar a virar hacia la preocupación.

Un estudio realizado en Estados Unidos asegura que hay chicos con riesgos de sufrir ataques cardíacos.

La investigación —se inició en mayo de 2003 y finalizó este año— se hizo sobre 249 alumnos de colegios de California que tenían entre 13 a 17 años. La conclusión: el 11 por ciento de los chicos mostraba un "engrosamiento no saludable de las paredes de las arterias".

El riesgo es que cuanto más ancha es la pared de la arteria, mayor es el riesgo de ataques cardíacos o accidentes cerebrovasculares.

El estudio fue dirigido por Jacques Barth, un cardiólogo holandés especializado en diagnóstico por imágenes.

El especialista inventó esta técnica que determina el riesgo de sufrir un ataque al corazón en los próximos seis años. El método de Barth —director del Centro de Prevención e Investigación de California del Sur—, es indoloro y no invasivo. Otros especialistas señalan el valor de marcador epidemiológico (medir tendencia en una población determinada) del método más que su valor para diagnósticos individuales.

Se mide a través de una ecografía por ultrasonido el espesor de las dos capas de la pared arterial. Se pasa un escáner por el cuello, a la altura de las carótidas, porque son las que mejor muestran el estado coronario del paciente. Luego de ver los resultados, los investigadores analizaron la dieta de los chicos. Estudiaron detalladamente sus comidas durante una semana.

Lo que vieron fue bastante malo: más del 80 por ciento de esos chicos superaba las cantidades recomendadas de grasas totales o saturadas. Y el 49 por ciento excedía el nivel recomendado de colesterol. "Ahora a los padres y médicos les toca el turno de decirles a los adolescentes que bajen el colesterol. Espero que mostrar a los chicos estas imágenes cambie para siempre lo que comen", dijo Barth.

"Los chicos de 13 a 17 años son susceptibles a todo tipo de insuficiencias extremas. Si se quiere prevenir, es la edad ideal para comenzar", aseguró Barth. Los últimos descubrimientos cardíacos dicen que el engrosamiento de las paredes de las arterias predice problemas. En adultos puede significar un ataque cardíaco en puerta (ver Un estudio...).

"Cada vez hay más información que dice que la alimentación inadecuada en chicos y adolescentes incide en futuros problemas relacionados con enfermedades cardiovasculares, como problemas metabólicos y de obesidad, diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares, hipertensión arterial", explica Hugo Grancelli, presidente de la Sociedad Argentina de Cardiología.

"Una mala dieta puede influir en el engrosamiento arterial y provocar riesgos de patologías tempranas", dice la pediatra Marta César, de la Sociedad Argentina de Nutrición. Ejemplo: las galletitas y muchos productos de panadería tienen grasas hidrogenadas que se instalan en las arterias y no dejan que se absorban bien los ácidos grasos buenos.

"No tenemos estadísticas sobre comida chatarra. Sí sabemos que la frecuencia de su consumo no es tan importante como en Estados Unidos. Los que más consumen grasas saturadas son los chicos de clase media y media alta, pero aún no llegamos a niveles preocupantes", opina el médico Sergio Britos, del Centro de Estudios sobre Nutrición Infantil.

Lo dice por una estadística reciente, que muestra que el 22 por ciento de los chicos tiene sobrepeso y entre el 6 y el 8 por ciento es obeso. Las cifras, sin embargo, no tienen que ver con las hamburguesas sino con las pastas y el pan de la pobreza.

Para revertir la falta de información sobre los riesgos cardíacos en chicos argentinos "está planeado realizar en el país el mismo estudio que hizo Barth en California", adelantó a Clarín el cardiólogo Alejandro Alvarez, de Prevention Concept. La idea es comenzar con el trabajo en Capital Federal y Gran Buenos Aires, tomando adolescentes de 13 a 17 años, tanto de escuelas públicas y como de privadas.

Los resultados serán enviados a Estados Unidos, donde Barth hará la evaluación final del trabajo. En una segunda etapa, la muestra se hará en otras provincias, como Santa Fe, Córdoba, Mendoza y el NOA.

De todas formas, Marta César da un mensaje alentador: "Si un adolescente de 15 años tiene engrosamiento de arterias, no quiere decir que sí o sí va a tener un infarto a los 40. Si cambia los malos hábitos, la situación se puede detener y hasta revertir".
Midieron la posibilidad de sufrir un infarto en chicos de 13 a 17 años. Y comprobaron que el 11% presentaba engrosamiento de las paredes arteriales. Los cardiólogos le echan la culpa a la comida chatarra
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