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Depresión posparto, la otra cara de ser mamá

Ocurre entre el 10 y el 20% de los casos, pero no suele atenderse

Cuando una celebridad escribe sobre un problema por el cual está pasando, especialmente si es un trastorno de tipo emocional que altera seriamente sus sentimientos de confianza y autoestima, seguramente recibirá una considerable atención del público.

Por eso, el libro de Brooke Shields "Down Came the Rain" ("Llovió") sobre su reciente batalla contra una severa depresión posparto, llamará sin lugar a dudas la atención sobre este problema, poco diagnosticado y tratado.

Entre un 10 y un 20% de las mujeres experimenta una seria depresión a las semanas o meses de dar a luz, pero menos de una cada cinco recibe tratamiento. Y esto puede producir estragos en el grupo familiar.

Shields también dejó pasar varias semanas, en las cuales se escondía en su cama, apenas podía hacerse cargo de sí misma o de su hija (que había luchado durante años para tener), hasta que finalmente buscó ayuda profesional.

El mensaje de la actriz es claro: "¡No pierda tiempo! Pida ayuda enseguida. La depresión posparto es totalmente tratable y existen muchas maneras para solucionarla y transitarla. Y recuerde: la depresión posparto está fuera de su control. Y esto no significa que usted sea una mala madre o que esté mal de la cabeza".

De la tristeza a la psicosis

Después del parto, alrededor del 70% de las mujeres tiene la posibilidad de experimentar cambios de humor o ganas de llorar o estar demasiado emotivas por el más insignificante hecho o palabra adversos.

Estos sentimientos, que se parecen a los que muchas experimentan antes de su período menstrual, son posiblemente provocados por la abrupta caída de los estrógenos y la progesterona luego del parto. Habitualmente desaparecen solos dentro de las dos semanas.

Pero para unas 400.000 mujeres norteamericanas, todos los años, resulta un desorden más severo. Pueden sentirse tristes, desesperanzadas, sobrepasadas, irritables y temerosas de dañarse a sí mismas, a sus compañeros o a sus bebés.

Shields experimentó la mayoría de los síntomas típicos del problema (ver recuadro), pero sin embargo se resistió durante demasiado tiempo a pedir ayuda. Mientras tanto, se sentía distante de su hija y temía suicidarse, dañar su matrimonio y el desarrollo emocional de su bebe.

La forma más grave, la psicosis posparto, aparece en 1 o 2 mujeres cada 1000 nacimientos, habitualmente dentro de las seis semanas posteriores. Los síntomas pueden incluir confusión, alucinaciones, problemas en el sueño y pensamientos obsesivos. Si no se trata, el resultado puede ser el suicidio o el asesinato del niño, del marido o de otros niños de la familia.

Algunas mujeres tienen más posibilidades que otras de resultar afectadas y los investigadores están tratando de identificarlas mejor y establecer terapias para ser utilizadas antes o inmediatamente después del parto.

Entre los factores de riesgo están una historia familiar de depresión o de abuso importante (la familia de Shields tiene una historia de alcoholismo); falta de apoyo familiar; problemas en embarazos o partos anteriores (Shields pasó por numerosos intentos in vitro y por un aborto espontáneo); depresión luego de un embarazo anterior, problemas conyugales o financieros; ser una madre joven o soltera; complicaciones durante el trabajo de parto (Shields requirió una cesárea de emergencia), un gran cambio en la vida al nacer el bebe o ser mamá cuando se sufren serios problemas de salud.


Ocurre entre el 10 y el 20% de los casos, pero no suele atenderse
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