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Ansiedad-Angustia: -Todos las sufrimos igual?

Recuerdo que en mis épocas de estudiante, cuando tenía que rendir exámenes, me atacaban urgentes ganas de ir al baño. Con el tiempo me acostumbré (hombre prevenido), a ir un rato antes de presentarme a la mesa examinadora.

Luego de unos años, cuando realizaba los cursos de Acupuntura, descubrí que lo que me pasaba era una reacción YIN de mi sistema nervioso, que descargaba esa ansiedad a través del Sistema Nervioso Autónomo llegando a la vejiga. A una compañera de estudios le ocurría otra cosa: No paraba de ingerir caramelos,chicles,galletitas, durante todo el trance del examen. (mientras yo, tenía totalmente cerrado el estómago, sólo toleraba infusiones). Muchas veces me preguntan mis pacientes si las agujas de acupuntura tienen medicamentos. La respuesta a estos comentarios no es sencilla, pero para que se pueda entender diremos: La ACUPUNTURA por sí misma no cura ni arregla absolutamente nada. Entonces, ¿Es un cuento Chino?. No, para nada, lo que pasa es que lo que hace el Médico con las agujas es estimular o sedar determinados puntos en el cuerpo , y a través de la RESPUESTA DEL SISTEMA NERVIOSO, por un lado, y LOS ORGANOS INTERNOS, por otro lado, de la persona que es tratada, se CONSIGUE UN CAMBIO , ya sea en la función de los órganos o en la forma de responder del sistema nervioso ante cada situación. Por supuesto, no serán los mismos puntos los que debamos utilizar para el estudiante que debe correr al baño, que para la muchacha; esto se deberá adecuar, para cada caso en particular. Siempre lo que buscará el Médico es conseguir un equilibrio entre el YIN y el YANG, para los antiguos chinos, eran energías opuestas pero complementarias, representadas en el simbolo del TAO. Para los Acupuntores modernos, Médicos que relacionamos la antigua medicina con los adelantos actuales, éstas energías están relacionadas con el sistema nervioso Autónomo. Dr. Carlos Rodolfo Catz Acupuntura Médica
Recuerdo que en mis épocas de estudiante, cuando tenía que rendir exámenes, me atacaban urgentes ganas de ir al baño. Con el tiempo me acostumbré (hombre prevenido), a ir un rato antes de presentarme a la mesa examinadora.
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