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Anorexia, obsesión por adelgazar

Se dice que todas las bulímicas quieren ser anoréxicas y que todas las anoréxicas temen hacer una bulimia

Las niñas perfeccionistas y especialmente apreciadas por sus éxitos tienen un riesgo mayor a sufrir de anorexia.

MEXICO, D.F .- A juicio de Gonzalo Morandé, la anorexia es fácil de descubrir cuando existe cierta alarma social y familiar en el entorno.

Asegura que hoy las madres están alerta y tardan menos de tres meses en llevar a sus hijas al médico cuando tienen sospechas, ya que se han entrenado en conocer los síntomas identificables a simple vista.

¿Cómo detectarlo?

ANOREXIA: En el caso de las anoréxicas, se nota en la forma de alimentarse o cómo evitan hacerlo; además, se da un cambio de carácter hasta hacerse insoportable y desaparece la alegría propia de la niña. También aumentan la cantidad de ejercicios, con innumerables tandas de abdominales. La pérdida de la regla es muy frecuente, aunque a veces cuesta confirmarlo en adolescentes menores con menstruaciones irregulares.

BULIMIA: En el caso de la bulimia es más difícil detectarla, porque sus conductas patológicas quedan encubiertas, salvo el ejercicio extenuante y el hábito de comer muy poco y de prisa. Las mentiras son muy frecuentes, así como la desaparición de comidas y dinero. Las bulímicas pueden pasar inadvertidas por mucho tiempo, ya que se mantienen en el mismo peso.

Males que se contagian

De acuerdo con la experiencia clínica del doctor Morandé, las niñas perfeccionistas y especialmente apreciadas por sus éxitos tienen un riesgo mayor a sufrir de anorexia, ya que llevan ese perfeccionismo a su cuerpo.

Este peligro aumenta en el desarrollo, ya que están cambiando y cada día es imperfecto e imprevisible.

"Nuestras pacientes han intentado siempre agradar a todo el mundo, especialmente las que desarrollarán una bulimia. Nunca han dado problemas a sus padres; han superado todas las expectativas y son motivo de orgullo. De ahí la sorpresa y el desconcierto cuando la hija enferma; muchos, especialmente los papás, no lo pueden creer".

Por insólito que parezca, estos trastornos sicológicos que repercuten físicamente pueden contagiarse con rapidez. "Lo que nace como un deseo de perder unos kilos, se convierte en una competencia entre amigas. Cada una siempre se verá más gorda que la otra e intentará seguir adelgazando. Además, entre ellas se apoyan y respaldan para seguir ayunando y perdiendo peso.

También puede producirse el efecto dominó. Si una niña está más delgada y logra la admiración del resto, se produce una especie de contagio, ya que las amigas van a querer parecerse a ella y acaban enfermándose".

Se dice que todas las bulímicas quieren ser anoréxicas y que todas las anoréxicas temen hacer una bulimia. Esta profecía a veces se cumple y hay que tener mucho cuidado de no anunciarla, ni siquiera como un peligro, ya que atribuirán el don profético.

Cuando se trata una anorexia hay que contar con la posibilidad de recaídas y una de las formas de descompensación es la bulimia. Será más frecuente en las formas purgativas -con vómitos- de la anorexia".

¿El resultado de esta obsesión por adelgazar?

Niñas de 17 años con corazones del tamaño de una de 7. Osteoporosis a los 15, no recuperable ni con un tratamiento con estrógenos prolongado.

Niños anoréxicos

Las cifras sobre estas enfermedades entregan tristes resultados. Hoy no sólo afectan a adolescentes, sino también a niños. Hay casos de prepuberales -niñas de siete años, que aún no tienen botón mamario ni vello en el pubis- y premenarquiales -antes de la primera regla-, que desarrollan una anorexia.

"Otro elemento que encontramos mucho en esta edad es que además de anorexia, sufren de depresión y de rasgos obsesivos.

Depresión mayor en hombres

La anorexia -acompañada de depresión- es más frecuente en los hombres de esa edad. A diferencia de la enfermedad en la adolescente, donde la relación es de 10 mujeres por cada hombre, en los cuadros prepuberales hay seis niñas por cada cuatro niños, y la edad de aparición prácticamente no ha variado en los últimos 20 años. Los casos en pequeñas y adultas son fruto del aumento de incidencia.

Hay estudios biológicos que nos enseñan que a los hombres les es más difícil hacer una anorexia.

Se dice que todas las bulímicas quieren ser anoréxicas y que todas las anoréxicas temen hacer una bulimia
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