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Agotamiento constante

El Síndrome de Fatiga Crónica se manifiesta por síntomas como cansancio extremo que no desaparece con el reposo, dolores musculares, malestar en la garganta y dificultad para concentrarse

El Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) es un mal que condiciona la rutina de quienes lo padecen y cuyas causas aún no tienen explicación científica.

Antes de empezar el día, las energías pueden agotarse por completo. Actividades que a simple vista no requieren un gran esfuerzo físico como tomar un baño, peinarse, vestirse o cepillarse los dientes pueden volverse tareas titánicas para personas que padecen este mal —SFC o encefalomielitis miálgica—.

Al día de hoy no existe explicación científica a las causas de esta enfermedad, caracterizada principalmente por un agotamiento extremo que no cede con el descanso y disminuye en al menos 50% la actividad que se tenía antes de su aparición.


Comenzó a estudiarse en 1938, a partir del registro de varios casos en la ciudad de Los Ángeles y más tarde muchos la relacionaron con el estrés del estilo de vida moderno, a tal punto que llegó a conocerse como “gripe de los yuppies”. La Organización Mundial de la Salud la clasificó dentro del grupo de enfermedades del Sistema Nervioso Central.

Mónica Arbitrio, sicóloga especialista en el tratamiento de enfermedades crónicas, explicó que en la mayoría de los países de habla hispana el SFC está subdiagnosticado y que a nivel mundial existe una mayor concientización. En cambio, según el infectólogo Alfredo Seijo, se debe llegar al diagnóstico por “descarte”: primero hay que desechar toda posibilidad de otra dolencia con signos parecidos.

Si bien no se conocen estadísticas sobre la cantidad de personas que la padecen, se estima que 70% de los casos se detecta en mujeres de entre 30 y 40 años. La mayoría pertenece a un nivel socio económico alto con una vida con muchas actividades.


Se reconoce por la confluencia, durante tres meses o más tiempo, de varios síntomas como intolerancia ortostática —imposibilidad de permanecer parado por mucho tiempo—, molestias en la garganta, dolores musculares —fibromialgia—, dificultad para concentrarse y, característica presente en todos los casos, un cansancio inexplicable que no desaparece con el reposo.

La principal molestia es el dolor musculotendinoso que afecta principalmente la cara, los hombros, los brazos, el cuello, la espalda y los pies y puede llegar a generalizarse.

Algunas personas que la padecen señalan que en algunas ocasiones sienten algunos pinchazos, pero otras indican que se les presentan calambres constantes.


Vivir con SFC

Hace 12 años Cecilia Fortesa tuvo un cuadro gripal que duró meses. Después de recorrer varios consultorios, se le diagnosticó encefalomielitis miálgica.

“Tuve que dejar un empleo y adaptarme a un nuevo ritmo. Los días que no trabajo me levanto tarde, preparo alguna cosa, duermo una siesta y voy a la facultad. Si estoy fuera de casa muchas horas, en la noche tengo unas líneas de fiebre y al día siguiente no me recupero del todo”, relató.

En general, esta enfermedad es difícil de detectar porque en muchos casos se atribuyen sus signos a trastornos sicológicos o anímicos y hay personas que deben permanecer en cama por algún tiempo. La limitación en la actividad también puede inducir a un aislamiento progresivo. Los pacientes se ven impedidos de cumplir con todas sus obligaciones.

“No sólo condiciona cumplir con el trabajo o el estudio. El paciente también se cansa yendo a una fiesta o al teatro. Esto interfiere en su interacción y en su autoestima, ya que padece algo que lo restringe sin saber bien de qué se trata”, afirman.


Atacar en varios frentes

Al ser una enfermedad crónica, con etapas de calma y recaídas, los especialistas recomiendan terapias alternativas que sustituyan a un tratamiento definitivo para convivir con la enfermedad. Es aconsejable hacer dietas, acupuntura, homeopatía, tratamientos con hierbas y suplementos vitamínicos, además de actividades física moderada como natación, caminatas o yoga, entre otras.

También se focaliza en la prevención. Para suavizar los síntomas es conveniente no exponerse al estrés y a la sobreexigencia en las tareas de cada día ni en los ejercicios físicos, además de llevar un registro por escrito de los signos que se presenten para luego informar al médico.

La comprensión de los familiares, amigos y compañeros es fundamental para sobrellevarlo: “Me costó mucho que aceptaran mis cambios de ánimo. Si me ves, tengo un aspecto saludable, lo que genera más confusión. La comprensión del entorno es esencial”, explicó Cecilia.


 

El Síndrome de Fatiga Crónica se manifiesta por síntomas como cansancio extremo que no desaparece con el reposo, dolores musculares, malestar en la garganta y dificultad para concentrarse
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