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Sobrecarga femenina

Antes de nacer, ya se conocen los papeles que los futuros ciudadanos tendrán a razón de su sexo. Aunque parezca que los cambios de la sociedad han llevado a la igualdad, todavía hay muchos estereotipos de género que se mantienen

Se espera que los niños sean agresivos y atrevidos y las niñas, por el contrario, abnegadas y cuidadosas. Todos estos roles y patrones de comportamientos tienen sus efectos en la salud. En las últimas décadas, las mujeres han ido adoptando estilos de vida tradicionalmente masculinos sin abandonar sus tareas de siempre, lo que supone riesgos para su salud y la calidad de vida y genera mayor morbilidad y mortalidad. ¿Cuáles son las enfermedades que más afectan a las mujeres?

EDUCACIÓN
«Aunque los niños y niñas van juntos a la escuela, y aunque hay trabajos coeducativos, nos siguen educando de forma distinta a mujeres y hombres y esto hace que tengamos distintos estilos de vida y ocupemos distintos lugares en la sociedad», explica la socióloga Marián Uría. Según su investigación como trabajadora del Instituto Asturiano de la Mujer, mientras las mujeres han entrado casi de pleno en el ámbito productivo, los hombres apenas lo han hecho en el doméstico. Y eso, a pesar de que las condiciones laborales son peores: el salario de las féminas en Asturias es un 30% menor que el de los hombres. Todo lleva a una sobrecarga de las mujeres que se traduce en cansancio, depresiones y falta de tiempo libre. Según los datos de la Encuesta de Salud para Asturias de 2008, un 30% padece depresión crónica frente a un 9% de varones.

AUTOCUIDADO
De todos los estudios de salud que se realizan a nivel nacional se deduce que las solteras tienen mejor salud que las casadas. Justo lo contrario de lo que ocurre con los hombres. «Hemos asumido desde pequeñas el autocuidado y el cuidado de los demás. Los casados tienen mucha mejor salud que los solteros porque tienen una mujer que les cuida», cometa Uría.
La atención a hijos dependientes y pareja hace que las mujeres padezcan más dolores de cabeza, de espalda, problemas de sueño y mucho estrés y ansiedad.

ENFERMEDADES LABORALES
Las que más afectan a las mujeres son las psicosomáticas, como estrés y ansiedad, y muscoesqueléticas. «Es así porque la mujeres, en muchos casos, están en ámbitos de trabajo poco gratificantes. Suelen tener mucha carga de trabajo y muy poca capacidad de decisión. Esto genera muchísimo estrés», explica.
«Incluso las formas ergonómicas de las herramientas están diseñadas para los hombres». Como ejemplo de trabajo físico, la socióloga destaca el caso de las cajeras de los supermercados que transportan toneladas de peso, «y en una postura anti ergonómica».

ESTILOS DE VIDA
Los consumos de alcohol y tabaco que tradicionalmente eran masculinos, y estaban asociados a enfermedades tumorales, han encontrado hueco entre el colectivo femenino, incluso en edades más tempranas. «Las mujeres nos hemos ido incorporando al patrón masculino y estamos adoptando conductas muy poco saludables», aclara.
En cambio, en otros aspectos como el cuidado de la imagen corporal, las mujeres siguen en desventaja. «Por muy inteligente que sea una, su imagen sigue siendo fundamental. Las chicas se sienten mucho más presionadas por los medios a controlar su cuerpo», recrimina.
La encuesta de 2008, elaborada por la Consejería de Salud, muestra que un 42% de las mujeres cree que su peso es alto, frente al 35% de hombres. Además un 21% de las féminas reconoce que realiza un régimen alimenticio para perder peso. La cifra desciende al 14% en el caso de los varones. De los problemas de imagen se derivan enfermedades como la anorexia y la bulimia, que afectan mucho más a ellas que a los hombres. «Tenemos que gustar y eso nos genera muchos problemas de autoestima», revela Uría.

ABUSO DE PRUEBAS MÉDICAS
Para la socióloga, la medicina siempre se ha tratado desde un punto de vista masculino. De hecho, hasta hace una década, los estudios para testar fármacos no se hacían en mujeres. Así, los efectos secundarios o beneficiosos de esos medicamentos eran los que experimentaban los varones. «Los libros universitarios y el método de enseñanza de las universidades de Medicina también se centran en al aspecto masculino», denuncia Uría. Un ejemplo: el infarto de miocardio que siempre se ha visto como una cuestión masculina. «Los síntomas de las mujeres son diferentes. Los médicos dicen que es un ataque de ansiedad y las mujeres que tienen un infarto tienen más probabilidades de morir que un hombre».

Además, según las investigaciones, el colectivo femenino está sobremedicado. El embarazo y el parto y ese rol de autocontrol hacen que las mujeres se sometan a más mamografías y pruebas ginecológicas de las necesarias. «Hay mujeres que a partir de una determinada edad consultan a los médicos por un malestar que no saben muy bien explicar. Es el cansancio y agotamiento de las sobrecargas. Como no hay una causa concreta se dice que es fibromialgia», concluye la socióloga.
Antes de nacer, ya se conocen los papeles que los futuros ciudadanos tendrán a razón de su sexo. Aunque parezca que los cambios de la sociedad han llevado a la igualdad, todavía hay muchos estereotipos de género que se mantienen
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