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La crisis afectará la dieta del mexicano promedio

La comida no es el problema, sino las malas dietas. En México, a raíz del sedentarismo, ahora es más preocupante la obesidad que la desnutrición

De Lilian Hernández 

Aun cuando las empresas dedicadas a la alimentación tratarán de mitigar el impacto en el consumidor de la crisis mundial de alimentos, ésta es irreversible en el corto plazo y sin duda afectará la dieta balanceada de los mexicanos, consideró Juan Carlos Marroquín Cuesta, presidente ejecutivo de Nestlé-México.

“La comida no es el problema, sino las malas dietas. En México, a raíz del sedentarismo, ahora es más preocupante la obesidad que la desnutrición”, señaló el directivo.

Aseguró, además, que los habitantes de comunidades marginadas del país pueden evitar la desnutrición, a pesar de que su ingreso sea bajo, porque existen programas gubernamentales y de la iniciativa privada que los benefician. “Aunque sus ingresos sean bajos, pueden alimentarse bien, porque no hay comida buena ni mala, sino guardar la ecuación del equilibrio entre el consumo y gasto de calorías”, afirmó

Entrevistado al inaugurar un centro comunitario patrocinado por Nestlé, en Manzanares, Tezonapa, el directivo de la compañía suiza rechazó que la pobreza sea una factor que conlleve a la desnutrición.

Rafael García, cafetalero de Manzanares, no opina igual que el directivo. Los 250 pesos que gana a la semana como jornalero son insuficientes para incluir en su dieta carne, arroz y verduras. Apenas y le alcanza para que su familia tenga qué comer, y dice sí saber cuáles alimentos son más nutritivos, pero “si no hay dinero para comprarlos, comemos lo que hay”, indica.

“Aquí vienen a decirnos cómo debemos comer: que las frutas y verduras son buenas y les enseñan a los niños cómo alimentarse bien, pero no se dan cuenta que con lo que ganamos apenas si nos alcanza para comer”, comentó el padre de tres hijos menores de 15 años.

Pero para Marroquín Cuesta, la situación de pobreza en la que viven este tipo de localidades no justifica la desnutrición, porque pueden recurrir a lo que da su propia tierra. “Aquí se dan muchos árboles frutales y otras cosas, la tierra es su principal riqueza y ésta puede alimentarlos sanamente”, consideró.

Consideró que las localidades marginadas podrían mejorar su nivel de vida si tuvieran apoyo para cambiar sus modelos de producción, porque esto no sólo les daría más ingresos a ellos, sino al sector público y privado.
TEZONAPA, Ver.- Aun cuando las empresas dedicadas a la alimentación tratarán de mitigar el impacto en el consumidor de la crisis mundial de alimentos, ésta es irreversible en el corto plazo y sin duda afectará la dieta balanceada de los mexicanos, consideró Juan Carlos Marroquín Cuesta, presidente ejecutivo de Nestlé-México.

“La comida no es el problema, sino las malas dietas. En México, a raíz del sedentarismo, ahora es más preocupante la obesidad que la desnutrición”, señaló el directivo.

Aseguró, además, que los habitantes de comunidades marginadas del país pueden evitar la desnutrición, a pesar de que su ingreso sea bajo, porque existen programas gubernamentales y de la iniciativa privada que los benefician. “Aunque sus ingresos sean bajos, pueden alimentarse bien, porque no hay comida buena ni mala, sino guardar la ecuación del equilibrio entre el consumo y gasto de calorías”, afirmó

Entrevistado al inaugurar un centro comunitario patrocinado por Nestlé, en Manzanares, Tezonapa, el directivo de la compañía suiza rechazó que la pobreza sea una factor que conlleve a la desnutrición.

Rafael García, cafetalero de Manzanares, no opina igual que el directivo. Los 250 pesos que gana a la semana como jornalero son insuficientes para incluir en su dieta carne, arroz y verduras. Apenas y le alcanza para que su familia tenga qué comer, y dice sí saber cuáles alimentos son más nutritivos, pero “si no hay dinero para comprarlos, comemos lo que hay”, indica.

“Aquí vienen a decirnos cómo debemos comer: que las frutas y verduras son buenas y les enseñan a los niños cómo alimentarse bien, pero no se dan cuenta que con lo que ganamos apenas si nos alcanza para comer”, comentó el padre de tres hijos menores de 15 años.

Pero para Marroquín Cuesta, la situación de pobreza en la que viven este tipo de localidades no justifica la desnutrición, porque pueden recurrir a lo que da su propia tierra. “Aquí se dan muchos árboles frutales y otras cosas, la tierra es su principal riqueza y ésta puede alimentarlos sanamente”, consideró.

Consideró que las localidades marginadas podrían mejorar su nivel de vida si tuvieran apoyo para cambiar sus modelos de producción, porque esto no sólo les daría más ingresos a ellos, sino al sector público y privado.
La comida no es el problema, sino las malas dietas. En México, a raíz del sedentarismo, ahora es más preocupante la obesidad que la desnutrición
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