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La creacion de los autocines, debida a la obesidad de una persona

Es gracias a Richard Hollingshead, que se le ocurrió el concepto de "autocine" buscando una solución para su madre, que era demasiado obesa y no cabía en los asientos de las salas de cine

600 espectadores, cobijados en sus automóviles, fueron los primeros en disfrutar, el 6 de junio de 1933 en Camden (New Jersey), de una sesión de cine tras la "lente" de su luna delantera y bajo un buen puñado de estrellas.

Las gracias y los 25 céntimos de la entrada se los tenían que dar a Richard Hollingshead, que se le ocurrió el concepto de "autocine" buscando una solución para su madre, que era demasiado obesa y no cabía en los asientos de las salas de cine.

Casi medio siglo tuvo que pasar para que este negocio llegara a España. La razón, según algunos expertos en el tema fue la lentitud con la que se popularizó el vehículo de motor en nuestro país. También un mes de junio, pero de 1979, un vecino de Dénia imitaba por la radio al presentador de RTVE Alfonso Rodríguez para anunciar la apertura en este pueblo del autocine más antiguo que queda en España (el primero si no se cuenta un autocine que hubo en Madrid en 1958 que no funcionó).
 
"Una inglesa romántica", con la actriz Glenda Jackson como protagonista, fue la primera película encargada de motivar algún que otro besito de las parejas que buscaban intimidad y romanticismo en este nuevo emplazamiento y amenizar la noche a las familias, cargadas de bocatas y botellines de Mirinda, sin miedo a que los pequeños les entrara sueño en lo mejor del argumento.

Un día, paseando por Perpignan (Francia), Carlos Miralles se topó con un autocine y vio en este tipo de sala el sustituto perfecto al cine de pueblo y al aire libre. "Los detractores decían que era un cine de parejitas pero a lo largo del tiempo se ha afianzado una clientela. Aquí la gente puede cenar mientras ve la peli tranquilamente, e incluso fumarse un cigarrillo", explica Miralles, que presume de contar con una de las pantallas más grandes de Europa (200 metros) y estar situado a muy poca distancia de la playa, ""Titanic" fue una pasada verla escuchando el mar de fondo", matiza.

En la provincia quedan otros dos autocines: uno en Mutxamel y otro en Xàbia, lo que la convierte en la que más salas de este tipo tiene en España.

El Autocine de Xàbia se encontraba en los noventa entre dos discotecas, una que se llenaba los sábados y otra los domingos. A esta última logró birlarle toda su clientela, "ya que se dieron cuenta de que estar viendo el domingo un pase doble a la fresca era mejor plan que irse de fiesta", explica su dueño, Antonio Catalá, que ahora sólo abre en verano porque el resto del año las multisalas han conseguido comerse sus espectadores.

La familia Belmas, que regenta el autocine El Sur de Mutxamel, se plantea optar por otra fórmula para la temporada de invierno como proyectar películas antiguas. "En verano funciona mejor, pero en invierno no vienen más de 20 personas. Estamos abiertos a lo que sea: organizar conciertos, eventos... Todo por salvar el autocine".
Es gracias a Richard Hollingshead, que se le ocurrió el concepto de "autocine" buscando una solución para su madre, que era demasiado obesa y no cabía en los asientos de las salas de cine
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