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Tiene una súper - súper obesidad pero no puede hacerse el bypass

Helena mide 1,56 y pesa 160 kilos. Su volumen de masa corporal la coloca en emergencia. Necesita operarse urgente debido a las enfermedades que se dispararon como producto de su obesidad. Presentará un amparo contra la obra social, que alega que el bypass no figura en el plan médico nacional

Habla tan pausado como camina y su voz transmite resignación. Se siente indefensa y por momento esa sensación se convierte en profunda depresión. Padece obesidad mórbida grado tres, clasificada por la Organización Mundial para la Salud (OMS) como “súper súper obesidad”, que le generó con los años una larga lista de enfermedades derivadas.
Lo único que la puede salvar es una operación de bypass gástrico. Sin embargo, su obra social no le da cobertura integral al pedido alegando que ese tipo de operación no figura en el plan médico nacional. El monto total de la operación, que incluye el tratamiento de una hernia umbilical gigante consecuente de la obesidad, roza los 30 mil pesos, pero Jerárquico Salud sólo le ofreció “informalmente” 12 mil y financiar el resto mediante un préstamo.
Ante la falta de recursos económicos, la única salida a la que puede apelar la paciente es la judicial. Sobre la base de antecedentes contra Ioma y Pami, está a punto de presentar un recurso de amparo para que la operación se realice. Los valores en juego son esenciales: garantizar no solo su salud, sino también su sobrevida.
La ficha medica dice que Helena Tuval, tal el nombre de la paciente, tiene poco más de 50 años, mide 156 centímetros y pesa 160 kilos. Aplicado el Indice de Masa Corporal (IMC, una fórmula que pone en juego ambas variables), la paciente alcanza los 64 kilos por metro cuadrado.
Para las mujeres, un IMC de hasta 18,5 a 24,9 constituye un “normopeso”; de 25 a 29,9 representa un sobrepeso, con un riesgo de vida algo aumentado; de 30 a 34,9 ya se considera una “obesidad clase 1”, de mayor riesgo; y de 35 a 39,9 se trata de una “obesidad clase 2”, de alto riesgo. Con un índice mayor de 40 la paciente sufre “obesidad clase 3”, con riesgos muy altos; mayor de 50 se trata de una súper obesidad, extremadamente riesgosa; y cuando el IMC es mayor de 60 kilos por metro cuadrado, con el caso de Helena, la OMS habla de una obesidad doblemente súper.
Hasta 35, el tratamiento de los pacientes obesos puede ser clínico. Por encima de esa cifra “siempre es quirúrgico”, explica Raúl Cavo, el cirujano bariátrico del equipo interdisciplinario Baros, el grupo que trata el caso de Helena y de otros pacientes que padecen distintos grados de obesidad.
Complicaciones
Pero las complicaciones de su historia clínica son mucho mayores y mellan su calidad de vida a niveles extremos.
El borrador del recurso de amparo contiene una lista interminable de patologías y malestares derivados de la obesidad, los cuales le dan el carácter de “mórbida” y determinan que requiera de un tratamiento urgente: 

hipertensión arterial 
diabetes tipo dos 
asma bronquial 
apnea del sueño 
ronquido noctuno 
graves dolores en las articulaciones 
depresión reactiva a la obesidad 
discriminación social 
dismorfobia (fobia a la apariencia física) 
hipotiroidismo

Pero la mayor complicación es la “hernia umbilical gigante, sintomática e irreductible, con pérdida de domicilio”. En otros términos, se trata de un segmento del intestino que sobresale de su cuerpo y le provoca fuertes dolores. Helena es más gráfica cuando describe si dolencia: “es como la cabeza de un bebé” que sobresale en el abdomen.
Además de impedirle moverse con total normalidad, las consecuencias de esa hernia podrían ser fatales. “Si se atasca fuera de la pared abdominal puede derivar en una complicación con riesgo para su vida”, explica Raúl Cavo.
Claro que no hay médico que acepte operarle la hernia si es que esa operación no está acompañada por el tratamiento adecuado para la obesidad, en su caso el bypass.

Pésima calidad de vida
Helena llegó al equipo Baros derivada por su endocrinólogo, que no encontraba forma de compensar toda su patología derivada de la obesidad. “Es un caso extremo -analiza el cirujano Cavo-, en el que los pacientes pierden todo tipo de calidad de vida y pueden fallecer antes por cualquiera de la enfermedades consecuentes”.
El abordaje en el grupo fue interdisciplinario durante cerca de un año hasta que se llegó al punto en que el único camino posible es el de la cirugía. En ese proceso los médicos lograron sacarla de la depresión y encaminar su caso para poder entrar al quirófano con menos riesgos y con la garantía de estar capacitada para el seguimiento posterior.
La psicóloga del grupo, Silvia Gimeno, explica que la negativa de la obra social a cubrir la intervención es “un golpe muy duro para alguien con tendencia a la depresión por su situación, tememos que sufra un desborde y se arruine todo lo avanzado hasta ahora”.
En su casa de La Quinta la mujer contiene su angustia para hablar con Hoy. “No quiero terminar insulinodependiente como vi que terminó mi papá”, dice, y recuerda al hombre que le dio la vida y que también padecía las consecuencias de la obesidad. Helena se lamenta por él, porque en ese entonces no existía la operación. Pero también llora por ella, porque hoy que el bypass existe, se le niega la posibilidad de acceso a él.
Helena mide 1,56 y pesa 160 kilos. Su volumen de masa corporal la coloca en emergencia. Necesita operarse urgente debido a las enfermedades que se dispararon como producto de su obesidad. Presentará un amparo contra la obra social, que alega que el bypass no figura en el plan médico nacional
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