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Sobrepeso trunca sueños de dos gemelos

La obesidad que los afecta no es producto de comidas rápidas, ni "banquetes" en la escuela

A sus 11 años de edad Jean Paul Quirós Ramírez sueña con ser doctor y aunque ama el fútbol solo puede jugar de portero debido a una deformación en sus piernas que se detectó cuando tenía dos años y medio. No obstante, su mayor problema y el de su gemelo Jean Carlo, son los más de 253 kilos que la báscula alcanza entre ambos.

La obesidad que los afecta no es producto de comidas rápidas, ni "banquetes" en la escuela, pues para esos gastos los menores solo disponen de 0,38 centavos de dólar diarios, dijo su madre, Silvia Ramírez, al asegurar que en la casa mantienen poca comida pues compran día a día lo que necesitan, con su salario mensual de 360 dólares.

"Algunos me han dicho que le ponga candado al refrigerador, pero ahí no está el problema, porque tenemos muy pocos recursos económicos y apenas nos alcanza para lo básico, un poco de arroz, frijoles, alguna ensaladita, por eso creo que es otra cosa lo que causa que suban cada vez más de peso", manifestó.

Desde que tenían cinco años, ella llevó a sus "pequeños gigantes" al Hospital de Niños, donde a pesar de sus 64 kilos, cada uno, el médico de endocrinología anotó que no encontraba nada anormal. Ramírez ya no logra siquiera que le den cita, a pesar que la última revisión apuntaba un incremento de más de 12 kilos para Jean Paul y de 30 kilos para Jean Carlo. Ahora el primero pesa 126 kilos y mide 1,70 metros, en tanto el segundo 127 kilos y 1,60 metros.

El peso promedio de un niño de 11 años es de 33 kilos.

"Lo que más quisiera es un diagnóstico completo, que me asegure que ellos están bien, que son unos gorditos pero saludables y no que solo me manden a hacerles dieta", señaló Ramírez, de 41 años y contextura delgada, similar a su hija mayor Jocely, de 18 años.

Contrario al caso del menor Connor McCreaddie, de 8 años y 90 kilos de peso, donde el gobierno inglés estuvo a punto de quitarle a la madre la custodia del niño, Ramírez añora mayor apoyo del Estado, pues lo que ha obtenido es una beca de 13,5 dólares para que su hija siga estudiando y otra por 29 dólares para Jean Carlo.

En la escuela también surgen dificultades. "Me dicen patas torcidas, estúpido y gordo", dice Jean Paul, mientras su madre relata que "le tienen un expediente y lo tratan como si fuera delincuente". Jean Carlo se salva de esos inconvenientes porque a diferencia de su hermano, que cursa el cuarto grado regular de primaria, él asiste a un curso diferenciado para menores con discapacidades pues tiene problemas de aprendizaje.

"A ellos les gusta el ejercicio, les encanta nadar, pero trabajo de lunes a viernes todo el día y los fines de semana ni tengo el dinero para llevarlos a pasear", lamentó la madre.

En noviembre los gemelos cumplirán 12 años y la esperanza es que en ese momento estén conociendo otra forma de vivir gracias a algunas manos que se les han acercado, como un gimnasio que promete tres sesiones semanales para cada gemelo.
La obesidad que los afecta no es producto de comidas rápidas, ni "banquetes" en la escuela
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