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Para pasajeros de avión extra talla

Los viajeros de esta época se sienten cada vez más apretados en sus asientos, pero las culpables no son solamente las crecientes cinturas de los estadounidenses (el peso promedio del hombre estadounidense se ha incrementado de 75 a 86 kilos en las últimas cuatro décadas

Por The New York Times

Los viajeros de esta época se sienten cada vez más apretados en sus asientos, pero las culpables no son solamente las crecientes cinturas de los estadounidenses (el peso promedio del hombre estadounidense se ha incrementado de 75 a 86 kilos en las últimas cuatro décadas, de acuerdo con el centro de Prevención y Control de Enfermedades). También está el hecho de que las principales líneas aéreas estadounidenses están volando cerca de su capacidad máxima, casi 86% llenas en julio del año pasado, de acuerdo con laAsociación de Transporte Aéreo.

Por lo tanto, cuando un pasajero "de peso" requiere de un asiento extra, existe la posibilidad de que no haya uno disponible. De ahí que en ocasiones el viajero de junto tenga que ir algo apretado. Otro problema es que algunas aerolíneas no aplican, o por lo menos no publicitan ampliamente, reglas estrictas sobre lo que Southwest Airlines llama discretamente "clientes de tamaño". Y es por estas razones que la "guerra de apoya brazos" es a veces inevitable.

"Los que realmente resultan afectados son los que se sientan junto a ellos", dijo Ed Perkins, coeditor de smartertravel.com. No obstante, el pasajero extra grande tampoco está cómodo. El dilema para estos viajeros es si deben pagar o no un asiento extra —o esperar que el avión tenga los suficientes asientos vacíos para darles uno gratis. Muchas aerolíneas no los obligan a comprar un segundo asiento. Por ejemplo, un portavoz de Northwest Airlines, dijo que "cuando la disponibilidad lo permite, Northwest tratará de encontrarle lugar a los que necesiten espacio adicional".

Una excepción notoria es la aerolínea Southwest, que tiene reglas específicas sobre el asunto publicadas en su sitio web: "los pasajeros que requieran de espacio adicional deberán adquirir otro boleto; si el vuelo no se llena, el costo de ese boleto les será reembolsado".

Y si quedan algunas dudas sobre quien entra en la categoría de "cliente de peso", las especificaciones de la aerolínea lo dejan bastante claro: "Los clientes que no sean capaces de bajar los apoya brazos (la división definitiva entre asientos) y/o que comprometan cualquier porción del asiento adyacente, deberán reservar con anticipación los asientos que necesiten".

¿Porqué una política tan estricta? Una portavoz de Southwest, Beth Harbin, dijo que es justa y que fue creada en respuesta a las quejas de los pasajeros que tienen a alguien invadiendo sus asientos. "Tuvimos que actuar para resolver esas quejas", dijo.

Esas francas palabras le pudieron haber ahorrado a Philip Shafer, abogado de Ohio, las molestias que tuvo que soportar en un vuelo de Delta, de Nueva Orleans a Cincinnati, en el año 2001. Junto a él estaba un hombre que, según estimados de Shafer, "pesaba cerca de 200 kilos".

No obstante, debido a que no había espacio adicional en el avión, Shafer tuvo que ceder al menos la mitad de su asiento. "El cuerpo del sujeto me presionaba desde la rodilla hasta los hombros" recordó.

El inconforme pasajero demandó a la aerolínea por incumplimiento de contrato ya que él había pagado por un asiento completo, y no por la mitad. El asunto finalmente se arregló fuera de la corte pero Shafer no quedó completamente complacido. "No era por dinero, era para obligar a las aerolíneas a establecer políticas más estrictas con respecto a este asunto".

Asegurarse que todos estén cómodos podría significar darle un asiento extra a los pasajeros que lo necesiten. Y según algunas personas que defienden a los obesos, no debe tener costo extra. Su argumento es que las aerolíneas deben hacer adaptaciones para la gente discapacitada, así como para la gente obesa, en particular los que padecen obesidad mórbida - algunas veces definida como 45 kilos más del peso corporal normal-, que bien se podría calificar como una discapacidad.

"No es una elección de estilo de vida o una preferencia social", dijo Joseph Nadglowski Jr., presidente del grupo de presión con sede en Florida,

Coalición de Acción contra la Obesidad. Nadglowski añadió que las aerolíneas "hacen reservaciones para otras personas con problemas de salud, entonces ¿porqué no hacer lo mismo para la gente obesa?" .

La polémica en torno a este asunto es bastante amplia. Algunos consideran que la gente obesa debe pagar kilos extra, ya que el avión entre más peso lleva más combustible consume. Otros dicen que la solución es hacer asientos más grandes de lo normal, pero al hacerlo, las aerolíneas se verían en la necesidad de elevar sus precios y las quejas de los pasajeros aumentarían. Una solución posible sería establecer otra categoría de asientos, no tan caros como los de primera clase, pero tampoco con el mismo precio que los de clase turista.

De cualquier manera, hay otros modos de evitar la guerra de asientos. Inclinar el asiento puede evitar el contacto "coco a codo", simplemente hay que ser más comprensivos.

(Traducción: Mariana Toledo)



Los viajeros de esta época se sienten cada vez más apretados en sus asientos, pero las culpables no son solamente las crecientes cinturas de los estadounidenses (el peso promedio del hombre estadounidense se ha incrementado de 75 a 86 kilos en las últimas cuatro décadas
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