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Lo malo de estar gordos

Según vieron expertos en salud pública a finales de marzo, en los últimos 15 años el aumento de peso ha ido en paralelo con el de incidencia de enfermedades como diabetes o hipertensión, dos “bromas” juntas que no son de buen gusto; mala pareja

Por Jesús PINDADO  (Cantabria Confidencial)

De vez en cuando sale la angustia de anoréxicas y anoréxicos, pero otras de quienes padecen por obesidad. Lo primero es tal vez un ideal cultural y llega a ser una obsesión con modelos muy finas y cierta visión mal idealizada del cuerpo y lo segundo cada vez más se presenta como algo inaceptable y no menos peligroso. Son los extremos de la llamada “normalidad” que tendrá sus más y sus menos pero que no alcanza bien o “rompe” la báscula. (Cualquiera sabe hoy día qué es normal. Acabo de leer que Cecilia, su mujer, no ha votado a Sarkozy).

Con la obesidad tenía problema psicológico Cho Seung Hui, el joven asesino de origen surcoreano que se ha cargado 33 personas en el Virginia Tech y ya empiezan todos a olvidarlo. Cho, que tenía una novia imaginaria supermodelo, también al parecer tendencia suicida, consideraba en sus relatos a “viejos de mierda” y se justificaba por el “odio a niños ricos y mentirosos charlatanes”, pero también tenía un problema con eso. No sé si temía ser gordo, no le gustaban las personas obesas o le caiga gordo todo el mundo, que es algo distinto.

Pero también María Callas había tenido problema con esto, la mujer, y no mató a nadie y lo superó. No vamos a ir a la broma fácil de que ese chico atormentado no cantaba mucho sino que hacía insultantes escritos que llamaron la atención y tuvieron alguna recomendación pero no pasó de ahí. No se le prestó suficiente “atención” y vino la tragedia. En todo caso, los gordos no son todos como el famoso de la película pero son bonancibles en general. No hay que andar con casos concretos o muy negativos.

Exceso de peso creo que tienen en el mundo más de mil millones de personas. Unos 300 millones son más concretamente obesos. Pero España, tras Estados Unidos, se ha dicho que es el segundo país por número de obesos, el 14 o 15 por ciento. Curiosamente sobre todo en Galicia (21% mujeres y 19% entre hombres) y en Canarias aunque las mujeres todavía suben más hasta el 22,2 % que los hombres. No lo había notado cuando he ido a Canarias (hace tiempo que no voy; ya me fijaré más) ni cuando he ido a Orense, por ejemplo pues viajé con bellas empresarias gallegas y ninguna era gorda, lo cual tampoco hubiera sido un desdoro. (Se lo digo a Carmen Carrión, cada vez más afanada en sus preocupaciones políticas como super-empresaria cántabra que dice está descuidando su galería por amor al sector).

Pero no es que lo que no mata engorda sino que lo que engorda mata. Según vieron expertos en salud pública a finales de marzo, en los últimos 15 años el aumento de peso ha ido en paralelo con el de incidencia de enfermedades como diabetes o hipertensión, dos “bromas” juntas que no son de buen gusto; mala pareja. Que me lo digan a mí. (La doctora Fresnedo tiene que aumentar dosis por el bien de uno).

Según la Organización Mundial de la Salud esto de la gordura es la epidemia del siglo XXI. En España he leído que está gordo uno de cada dos adultos pero además del 14% de esa población lo peor es que los niños entre 6 y 12 años han aumentado un 11%, es decir, del 5 al 16% en los últimos 20 años. No creo que sea por efecto de la democracia ni de que se coma mucho mejor. Al contrario en el segundo supuesto.

Por lo visto es debido más bien a la comida basura, a no tomar bastante fruta y verduras y principalmente por no hacer ejercicio, por el dichoso sedentarismo sobre todo. Siempre nos están diciendo que debemos andar pero no caminamos tanto. Quienes lo hacen dicen sentirse muy bien.

Habrá que llevar la gordura con dignidad y con cuidado. La proporción de adultos gordos ha aumentado también, no solo los niños como he dicho porque la de personas maduras está en un 7% según se ha deducido estadísticamente del 2003 al 2006. Si en el caso de los niños es casi un 12%, en el de los adultos es casi un 38% con sobrepeso, el de los niños , según microencuensta de Sanidad, han aumentado casi un 12 por ciento. Todos los periódicos hablaron de esto al día siguiente de hacerlo la ministra Salgado pero ya se está olvidando. Por eso vuelvo yo que me preocupo. No es solo que cada uno de cuatro niños venga con unos kilos de más que así no habrá manera de que anden ligeros en la bici como dice Juan Antonio Sandoval que anda él sino que además de obesos estarán deprimidos que es peor. Depresión, ansiedad y celulitis. Vaya una salida que van a tener y sus madres tan tranquilas, algunas quitándole importancia. No debían hacerlo porque en las mujeres hay más problemas aunque por repasos antropológicos suponíamos que son más longevas y están más sanas. Pues no tanto. Las españolas viven más y así lo ha reportado Ramírez de Castro en ABC pero tienen más frecuentes trastornos y y no viven mejor aunque hay alguna en una tertulia a la que yo voy que siempre está diciendo que ellas puedan más y mejor. Esa ufanía no la corrobora la estadística y ya vendrá Urbelz, el profesor, a ver si los datos son o no correctos. El 74,1 % de varones siente que su estado y su bienestar no es malo mientras en ellas han situado el parámetro en el 63,6%. Que no presuma tanto la contertulia ufana u otras.

Además ellas se deprimen más. En los niños hemos sabido que la alergia y el asma son más diagnosticadas patologías y más frecuentes en niños pero no las depresiones de los mayores. En ese supuesto, las mujeres triplican. En ansiedad y depresión suben mucho porque los varones andamos por casi un 9 por ciento y ellas ascienden a casi un 21% según las entrevistadas.

La Fundación Consumer Eroski ha encargado o hecho un estudio que muestra cómo los centros de adelgazamiento incumplen los debidos criterios de nutrición y salud en un 68%, lo cual tampoco ofrece salidas a quienes pueden gastar dinero e irse a alinear a esos lugares. Para colmo no suelen contar con profesionales idóneos y te meten mano rápido para adelgazar a todo meter sin la debida desgradualización. En Santander y Oviedo son un poco mejores por lo visto estos centros y te pesan o no te adelgazan a lo bestia según he leído en La Vanguardia que es un periódico serio. En la Coruña es todavía un poco mejor lo cual es esperanzador si lo relacionamos, como debe hacerse en un artículo medianamente bien hecho, con el 21 por ciento de gallegas que el otro estudio daba como más gordas. Ya digo que yo no lo noté, al contrario, pero hace tiempo de mis viajes con ellas.

No hay que engañarse: estamos gordos o no lo estamos. Caemos gordos o no caemos. Lo de los niños queda dicho que hay que vigilarlo y ayudarles. En cuanto a la gordura también veo que nos meten más kilos de los que tenemos para desprestigiarnos. La televisión oigo que engorda tres más de lo que realmente tenemos. La percepción y la autopercepción son siempre importantes, no fútil cosa. En la OKS, nueva revista de salud, se dice que a veces pensamos que estamos más gordos de lo debido y no es tan cierto porque creemos que somos un 25% más obesos de lo que nos enseña el epejo si nos ponemos a comprobar. Cuidado con lo que nos digan los demás que pueden ser envidiosos o tienen a compensar sus prejuicios. No podremos ser muy objetivos porque no somos objetos –Unamuno dixit- pero no hagamos mucho caso de otros como no sea el médico o alguien que nos quiera bien aunque no nos haga llorar.

Lo malo de ser más o menos delgado o gordo no hay que ponerlo peor no aceptándonos o siendo demasiado tolerantes. Aquí conviene hacer algo de dieta y privarse o llevar las cosas con resignada inteligencia para nuestros defectos.
Según vieron expertos en salud pública a finales de marzo, en los últimos 15 años el aumento de peso ha ido en paralelo con el de incidencia de enfermedades como diabetes o hipertensión, dos “bromas” juntas que no son de buen gusto; mala pareja
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