Inicio > Noticias > 2007 > «La obesidad y la delgadez están escritas en nuestros genes»

«La obesidad y la delgadez están escritas en nuestros genes»

Este científico español, que ha logrado identificar el mapa genético que manda en el peso, asegura que «podremos secuenciar a la gente de una forma económica en un periodo de dos a tres años»

JOSÉ MARÍA ORDOVÁS / Investigador y catedrático de Nutrición y Genética

El profesor Ordovás, hombre reposado y afable, es uno de esos españoles cuyo nombre de prestigioso científico suena más familiar fuera que dentro de nuestro país. En su caso, por haber sido el descubridor del gen de la obesidad. Hace más de 25 años que este catedrático de Genética Molecular de la Nutrición y director del Laboratorio de Genómica y Nutrición de la Universidad de Tufts (Boston) hizo las maletas y se marchó a Estados Unidos. «Era un tiempo en que la investigación en España no tenía las características que tiene ahora. Yo me formé con un maestro al que quería y respetaba, Francisco Grande Cobián. Era natural que en aquella época yo hiciera mis pinitos en EE UU. Pasó de ser un pinito a un bosque», reconoce.
Ese primer año haciendo las Américas se ha convertido en toda una vida y ahora reconoce, con una media sonrisa, que «me encuentro a mí mismo traduciendo a la inversa, del inglés al español». Un par de semanas antes de que se fallaran los Premios Príncipe de Asturias de la Investigación, a los que optaba como candidato, Ordovás, nacido en Zaragoza en 1956 y padre de dos hijos, pasó por Madrid para compartir sus hallazgos con un auditorio repleto en la Fundación Rafael del Pino. Finalmente no se llevó el galardón, pero el mimo y el interés que pone este profesor al explicar el objeto de su estudio hace pensar que ya se considera premiado.
- ¿El obeso nace o se hace?
- Las dos cosas. Hay gente que nace predispuesta a serlo y, a poco que lo intente, lo consigue, y todos sabemos lo difícil que es retroceder una vez has llegado a ese punto. Otros, sin embargo, son capaces de comer y están «bendecidos» por un «metabolismo protector».
- ¿En qué se centra su investigación sobre la obesidad?
- El foco central es cómo tener un envejecimiento saludable, cuáles son los factores que impiden una longevidad de calidad. A medida que vamos conquistando algunos territorios, como las enfermedades cardiovasculares, el cáncer, la diabetes, osteoporosis y otras, la muerte nos va a atacar a nivel de enfermedades neurológicas. Esas sí que van con la longevidad, como la demencia. No es obligatorio que ocurra, pero si vas quitando enfermedades te vas a tener que morir de algo. El tema central de mi investigación es ése; cómo conseguir que, reduciendo esos factores de riesgo, podamos alcanzar una longevidad de calidad. Y, en ese sentido, la obesidad es preocupante. Desde el punto de vista de la estética y de las asociaciones que se van encontrando entre la obesidad y muchas enfermedades. De ahí que sea tan importante definir dentro de cada individuo qué es lo que le lleva a ser obeso.
- ¿Existe una predisposición genética para la obesidad?- Existe un factor genético y otro ambiental, que prácticamente están igualados al 50 por ciento. Hay una predisposición genética a la obesidad o a la delgadez, está escrito en nuestros genes, y nosotros con ese otro 50 por ciento jugamos a despertar el fenotipo. Eso ocurre cuando una persona es propensa a la obesidad y se le añade leña al fuego, es decir, la clase de vida que tenemos ahora, una combinación de exceso de calorías y sedentarismo. Desde el punto de vista evolutivo las crónicas dicen que la gente no era obesa, incluso desde los tiempos de los romanos con aquellas orgías. La gente no era obesa y los genes eran prácticamente los mismos, así que ha sido este estrés de la vida moderna, de la dieta inapropiada, del sedentarismo y del trabajo, de la vida social... Todo eso es importante para que en la gente predispuesta aparezca el problema de la obesidad. No hay un gen único de la obesidad, sino un conjunto de genes que pueden proteger o predisponer según la forma más o menos activa del gen.
- ¿Entonces es una batalla perdida tratar de adelgazar si no cuentas con ese gen que te protege de la obesidad?
- En absoluto. Todos estos genes lo que hacen es predisponer, no son deterministas. Si en el futuro contamos con un panel diagnóstico que cuando se nace nos indica si existe riesgo de obesidad, se puede incidir de una manera más directa sobre el individuo. Ya no habrá campañas globales del tipo «Usted tiene que comer menos». Sabremos qué es lo que le va mejor a una persona dependiendo de sus características genéticas; puede ser un tipo de dieta, una modificación de hábitos o dentro de la nutrición añadir ciertos componentes en la dieta, los alimentos funcionales, que le permitan contrarrestar esa vulnerabilidad.
- Seguro que mucha gente se ha sentido aliviada con su investigación porque acaba con la idea de que quien está gordo es porque come mucho. Vamos, que le va usted a quitar el sentimiento de culpa a muchas personas.
- Esa culpa es precisamente un estrés añadido. Y se debe a la preocupación social desde el punto de vista estético y desde el punto de vista de la salud. Alguna de nuestras investigaciones más recientes empiezan a aclarar esa situación, lamentablemente común, que existe en las clínicas de obesidad en las que el paciente no adelgaza pese a que cumple el tratamiento y al final se da por vencido. Es que hay personas que, sin saberlo, guardan tan celosamente desde el punto de vista biológico esa grasa que acumulan, que aunque les disminuyas las calorías son capaces de mantener esa grasa ajustando otros procesos biológicos, como disminuir la temperatura o la actividad física. Pero la grasa no la sueltan, eso seguro. Hay que encontrar cuál es la clave en cada persona, qué abre ese depósito para sacarlo. Y en cada uno es distinto. Puedes ofrecer tratamientos y tratamientos, pero hasta que no aciertes con la combinación exacta no hay nada que hacer. Eso sí, en ocasiones de tanto aprobar se acaba acertando. Si intentas todas las dietas, la de Hollywood, la del grupo sanguíneo, la de Atkins, la Zona, y las demás, al final alguna te va a funcionar. Pero, ¿a qué precio?
- Y luego están los regímenes claramente perjudiciales para la salud.
- Claro. En el proceso de llegar a lo que realmente tú necesitas te puedes quedar por el camino porque algunas dietas son claramente contraproducentes.
- ¿Qué dieta de las que están de moda considera peor?
- La verdad es que no te sé decir porque es una cuestión individual. Cualquier dieta le va a servir a alguien porque si no no habría llegado al mercado. Da la casualidad de que a alguien le funcionó y como un predicador se dedicó a extender esa maravilla. Mire, todo lo que sea extremo es peligroso, y todo lo que sea de sentido común no te va a hacer daño. Ir a los extremos con lo poco que sabemos y además sin ponerse bajo el cuidado de una persona experta da más problemas que beneficios.
- ¿Qué opina de las clínicas que mandan una prueba de sangre a EE UU para hacer una dieta a la medida? ¿Tiene esto que ver con su descubrimiento?
- Está basado en lo mismo, pero en estos momentos hay muy poca evidencia. Están a años luz de lo que debe ser. Estas compañías no han hecho ninguna investigación, simplemente lo que hacen es coger la literatura, lo que nosotros publicamos, y la interpretan de una manera u otra.
- ¿Cuáles son los mitos más extendidos sobre nutrición?
- En general lo que está claro es que las calorías son calorías. Hay alimentos más densos que otros y si te descuidas un poco, es normal que si ingieres más te pongas más gordo. Hay leyes bien claras de física, la termodinámica, que no hay quien las altere. Si hay equilibrio entre la energía que consumes y gastas a lo largo del día no engordas. Si pones más, aunque sea de frutas, pues engordarás. Eso sí, que las frutas son más beneficiosas que los bollos, ninguna duda.
- ¿Los llamados «antojos» suelen indicar una carencia nutricional?
- Lo que llamamos «especies inferiores» cuando tienen antojos es para compensar una carencia nutricional. En nuestra especie «superior» probablemente hemos perdido mucho de ese instinto, pero es posible que haya algo de verdad.
- ¿Cuánto tiempo queda para que ese test genético sea accesible y asequible?
- El coste de los test genéticos se reduce cada año a la décima parte, y eso que hablamos exclusivamente de uso para investigación. Cuando esto se popularice... Tenga en cuenta que en este momento, guste o no guste a las empresas que se dedican a este negocio, el coste para determinar un gen en el laboratorio es muy inferior a lo que cuesta medir el colesterol. En estos momentos a nivel de un usuario particular el precio es prohibitivo, pero no lo será en un futuro cercano.
- ¿Cómo de cercano?
- Podremos secuenciar a la gente de una forma más o menos económica en dos o tres años. Pero nos falta la interpretación de ese mapa, que aún es chino en gran parte. El reto que tenemos los investigadores es traducir cada una de tus mutaciones en lo que significa. En este momento sólo sabemos unas poquitas letras y de ahí podemos empezar a deducir, pero necesitamos la piedra roseta. Yya hablamos de un plazo más largo. Yo estimo que entre aquellas personas con medios económicos e interés quizá entre tres y cinco años. Para el gran público hará falta una década.
- ¿Se podría reproducir este gen antiobesidad desde el punto de vista químico?
- Ése es el otro aspecto de la investigación. Primero encuentras la predisposición en los genes y luego ves cómo puedes encontrar la clave para abrir esa caja fuerte en el individuo que está en el código genético. Los genes no los vamos a alterar, pero sí los vamos a engañar de alguna manera para que actúen como deberían. Y eso es a base de nutrición, de fármacos, de alimentos funcionales, que pueden activar más los genes que no funcionan como deberían.
Este científico español, que ha logrado identificar el mapa genético que manda en el peso, asegura que «podremos secuenciar a la gente de una forma económica en un periodo de dos a tres años»
Evaluación actual: 0 (0 votos)
Nota vista: 4305 veces