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Un problema común: obesidad

Llama la atención que la problemática de salud en el mundo es similar en todos los rincones; anteriormente, se presentaban en forma muy clara y precisa las diferencias entre los países en desarrollo y los llamados del primer mundo, es decir, las enfermedades eran prácticamente distintas. Hoy tenemos un problema común en casi todo el mundo: la obesidad

Para darnos una idea y no querer envidiar a países desarrollados, citemos el caso de España, enclavada dentro de las políticas de la Comunidad Económica Europea que ha permitido a una gran mayoría tener mejores niveles de vida, y un estatus decoroso, en comparación con América Latina, que desgraciadamente, seguimos siendo referente de pobreza, desnutrición y otros problemas de salud pública que nos tienen ubicados precisamente en la parte baja de la escala.   
 
En ese país europeo se gasta 7 por ciento de lo que llaman “gasto sanitario”, es decir, dinero para cubrir necesidades de salud, solamente en cubrir asuntos asociados a la obesidad. Este porcentaje implica en España un gasto de 3 mil millones de euros, que traducido en pesos supone la cantidad aproximada de 43 mil 500 millones de pesos aproximadamente, una suma exorbitante por donde quiera que se le quiera ver. Mucho dinero para una problemática que puede ser conjurada si la gente quisiera entender, tomar conciencia de su gravedad y, sobre todo, tomar cartas en el asunto.   
 
El alarmante dato fue externado por la ministra de Sanidad Elena Salgado, quien recordó que la cifra se estimó hace unos cuatro años, pero más grave aún es en los Estados Unidos donde, según informa, el 50 por ciento de los costos de sanidad pública está directamente relacionado con la obesidad.   
 
Siendo vecinos de esa nación americana, podemos pensar en la influencia que supone para los mexicanos el hecho de adoptar como propias muchas costumbres alimenticias que nos hacen cambiar la imagen del mexicano en el mundo, pasando de ser aquel hombrecito moreno y bajito, delgado y con ojos vivos, por un personaje con una panza del tamaño del mundo, lo que nos lleva a pensar en lo que se está haciendo para derrotar al que se perfila como enemigo público número uno, y que ocasiona complicaciones como infartos, embolias, diabetes mellitus, hipertensión arterial y otros más, sin tomar en cuenta los problemas psicológicos que son mayores también.   
 
En España han lanzado la llamada “Estrategia NAOS”, cuya finalidad es evitar, en base a un cambio de hábitos alimenticios y otras costumbres, el incremento de los “gorditos”. Es digno de mención también el revelador dato que indica que en los Estados Unidos el costo de atención a una persona obesa es 37 por ciento mayor al de una persona con peso normal, y el gasto en medicinas es 77 por ciento más algo, o sea, casi el doble.   
 
En España, uno de cada dos adultos tiene exceso de peso y el 14 por ciento es obeso, mientras que en los niños de 6 a 12 años, el sobrepeso ha aumentado en dos décadas, del 5 al 16 por ciento.   
 
La Organización Mundial de la Salud ha identificado diez factores de riesgo para las enfermedades crónicas no transmisibles, que ocasionan mayor morbilidad en el mundo, como los trastornos cardiovasculares y la diabetes mellitus. De estos factores, cinco están relacionados muy directamente con la alimentación y el ejercicio físico: la obesidad, el sedentarismo o falta de ejercicio, la hipertensión arterial, los niveles elevados de colesterol y el escaso consumo de frutas y verduras.   
 
Cabe destacar que la ministra de salud dijo que la publicidad de empresas transnacionales y otras que venden los llamados “alimentos rápidos” es uno de los asuntos que deben legislarse más severamente, es decir, con códigos que regulen la publicidad de alimentos. Imagine el lector qué pasará con las cadenas de hamburguesas o pizzas que nos dan maxi raciones por un supuesto mini precio, que a lo largo de los años se convierte en un altísimo costo, ya que está la salud de por medio.   
 
Es aquí donde los mexicanos tenemos que hacer algo, y en Tamaulipas se ha comenzado una estrategia tendiente a cambiar los menús de las cooperativas escolares, lo cual será, sin duda alguna, una excelente medida que permitirá que nuestros hijos coman mejor en los centros de estudio, pero aquí habrá que reforzar las medidas en casa, porque de otra manera no se podrá conjurar el que amenaza con convertirse en el principal problema de salud en el mundo.   
 
Los datos de España son reveladores, impresionantes, sin embargo, no olvidemos que arriba del Río Bravo se encuentran los principales consumidores de frituras y alimentos rápidos, los conocidos como “chatarra”. Sus hábitos de comercio y tecnología nos están llegando y los hemos adoptado como propios; desgraciadamente, también los de alimentación.   
 
Los programas de la Secretaría de Salud en Tamaulipas tienen una buena proyección. El doctor Rodolfo Torre Cantú considera que se podría avanzar mucho, pero, si usted no pone su parte, seguiremos condenados a ser la parte baja de los vecinos del norte, en tecnología, economía, alimentación y  salud, con la salvedad de que ellos pueden pagar muchas medicinas que la economía nacional no nos permite a nosotros. Hagamos causa común, evitemos en nuestros hijos el crecimiento de este grave problema, y de sus barrigas, pues.
Llama la atención que la problemática de salud en el mundo es similar en todos los rincones; anteriormente, se presentaban en forma muy clara y precisa las diferencias entre los países en desarrollo y los llamados del primer mundo, es decir, las enfermedades eran prácticamente distintas. Hoy tenemos un problema común en casi todo el mundo: la obesidad
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