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El muro de los lamentos

Con todo el debido respeto a la fe judaica, uso la frase de Marilyn cordero "El muro de los lamentos" para ejemplificar la pared que tenemos de frente cuando nos montamos en una báscula para comprobar nuestro peso

Porque, llamémosle romana, pesa o báscula, lo cierto es que el dichoso aparato -que sirve para decirnos cuánto pesamos- es, para muchos, un instrumento de tortura.

Y es que el momento del pesaje suele ser el penoso instante cuando, casi siempre, nos enfrentamos a la cruda realidad de que, ciertamente, comimos más bizcochitos de los que debimos o que más nos hubiera valido no servirnos una segunda ronda de arroz con habichuelas.

Y allí, balanceándonos todavía en la pequeña superficie de la pesa, la mayoría comete gravísimos errores que pueden echar por la borda todos los logros alcanzados hasta ese momento. Allí, frente al "muro de los lamentos" que puede ser la pared del baño o del dormitorio, tomamos medidas drásticas que, incluso, pueden comprometer nuestra salud.

Por ejemplo, algunos, al comprobar que han aumentado, por despecho deciden tragarse hasta las aldabas y los pestillos de sus casas porque, "total, después que hice tanta dieta, mira, engordé". Otros rescurren a laxantes o vomitivos tratando, erróneamente, de deshacerse de las libras de más por vía de los medios menos saludables.

Más aún, casi todos, cuando se encuentran en esas circunstancias olvidan que, en diferentes ocasiones en un mismo día, pueden pesar más o menos dependiendo de lo que hayan comido o bebido. Y de hecho, dependiendo, también, de si hicieron ejercicio y qué tipo de ejercicio ejecutaron.

Por todo lo antes expuesto es que, cuando de pesas, balanzas o básculas se trata, los estudiosos recomiendan varios consejos muy sabios que repaso con ustedes.

1. No te peses todos los días y, mucho menos, varias veces al día, Eso sólo conduce a fomentar el comportamiento compulsivo

2. Procura pesarte a la misma hora y bajo las mismas circunsatancias. Es decir, si decides pesarte nada más levantarte, sin siquiera haber ido al baño, hazlo siempre así. Si empiezas a pesarte un día por la mañana, al otro por la tarde y al otro después de haber corrido en la trotadora toda una hora, nunca podrás averiguar el promedio de tu peso. Recuerda que algunos se levantan hinchados, otros se hinchan luego de hacer ejercicio fuerte y otros retienen más líquido por las tardes, luego de varias horas sentados en sus escritorios.

3. No olvides que la ubicación de la pesa afecta el resultado deseado. Nada más haz la prueba y coloca tu pesa en el baño, luego en el dormitorio y luego en el piso de la sala, sobre una alfombra. Con toda probabilidad notarás pesos diferentes porque los desniveles del suelo y las diferentes superficies harán que la báscula revele pesos distintos.

4. Trata de pesarte sin ropa. Ése será tu peso real. Pero, si, como yo, acudes a un grupo de apoyo -como Weight Watchers- y tienes que pesarte en un lugar que haya más gente, trata de ir siempre vestida de la misma manera. Porque, no sé si sabrás que un mahón puede pesar hasta dos libras y una "t-shirt" promedio suele pesar por lo menos media libra. Así que, si un día te pesas con una faldita de "cotton knitt" y a la semana siguiente te pesas con mahones , la balanza podría hacerte creer que has engordado, cuando, en realidad, puede que no haya sido así. ¡Hasta puedes haber rebajado!

5. Las chicas debemos tener presente que, "en esos días del mes", la mayoría retiene mucho líquido. A veces, tanto como cuatro libras o hasta más. De modo que, no te descorazones si pesas más de la cuenta cuando tienes la regla.

6. Los caballeros no deben olvidar que si la noche anterior jugaron baloncesto o voleibol, por ejemplo, y se hartaron de refrescos de dieta o de agua, a la mañana siguiente probablemente pesarán más, pero tal vez ése no sea su peso real.

Pero, más importante que todo ello es que la pesa es un instrumento clave para llevar cuenta de nuestra pérdida de peso, pero no debe ser nuestra única vara de medida. La ropa holgada, la comodidad al subir y bajar escaleras o la posibilidad de cruzar y descruzar las piernas sin la ayuda de una grúa serán las cosas que, con más precisión, nos ayuden a determinar nuestro progreso.

Con todo el debido respeto a la fe judaica, uso la frase de Marilyn cordero "El muro de los lamentos" para ejemplificar la pared que tenemos de frente cuando nos montamos en una báscula para comprobar nuestro peso
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