Inicio > Noticias > 2005 > Vivir para comer

Vivir para comer

Antes de llegar aquí, era como si la comida me llamara y me dijera: cómeme, cómeme...

"Antes de llegar aquí, era como si la comida me llamara y me dijera: cómeme, cómeme". Este testimonio corresponde a una comedora compulsiva de 25 años, que prefiere ocultar su identidad al igual que el resto de sus compañeros y que desde hace un año acude a las reuniones semanales que Comedores Compulsivos Anónimos, o lo que es lo mismo OA --siglas del inglés Overeaters Anonymus --, que se celebran en Oviedo todas las semanas.

Ahora sabe que no está sola, que no es la única a la que le pasa esto. No en vano, a las reuniones de OA acuden otras 19 personas como ella, que antes de saber que sufrían esta enfermedad ya percibían que pasaba algo. Pero no tenían muy claro qué era porque no hay unos síntomas claros. Quizá el denominador común sea el esconderse para comer, porque, según afirman, "sabíamos que muy normal no era lo que estábamos haciendo".

Tampoco existe una causa que pueda llevar a una persona a caer en esta enfermedad. Una depresión, o simplemente nada, pueden conducir a que una persona coma sin ganas y que, además, lo haga indiscriminadamente. Para muestra, las palabras de una de las chicas: "Yo comía porque estaba triste, porque estaba alegre, porque me habían hecho un regalo, porque estaban comiendo en la televisión, comía por cualquier excusa".

Los hombres también pueden sufrir esta enfermedad. Un chico de la asociación cuenta que se decía a sí mismo: "Yo debo ser como los bulímicos pero sin vomitar". Entonces, vio el cartel de OA y supo donde tenía que acudir. En OA definen esta problemática como "una enfermedad física, emocional y espiritual". Para promover "un cambio interior" se sigue el programa Doce Pasos. El primero de ellos es admitir que eres impotente ante la comida y que tu vida es ingobernable. Aún así, no existe la curación total. "Con nosotros pasa lo mismo que con los alcohólicos, tienes que superar la enfermedad día a día", aseguran.

Pero quien piense que en OA se hacen dietas, ejercicios y lecturas sobre alimentos y control de peso está equivocado. Las personas que sufren este problema usan la comida de la misma forma que el alcohólico usa el alcohol y el drogadicto las drogas, es decir, en exceso. Y, según la asociación, una dieta puede ayudar a perder peso, pero "a menudo intensifica la compulsión a comer en exceso". Por eso, en la asociación se ha optado por ayudar "haciendo que los comedores compulsivos se sientan identificados con otras personas que tienen el mismo problema". De esta manera, se comparte tanto la experiencia de sufrir la adicción a la comida como la alegría de la recuperación.

Por otra parte, los miembros de OA quieren dejar claro que no son profesionales, sino que únicamente ofrecen "el apoyo voluntario de un comedor compulsivo a otro". El único requisito para pertenecer a OA es el deseo de dejar de comer compulsivamente, pero la recuperación es "totalmente personal". En definitiva, en esta hermandad "no existen reglas, sólo sugerencias".

En Oviedo, la única ciudad de Asturias en las que existe Comedores Compulsivos Anónimos, hay dos grupos. Uno de ellos se reúne los miércoles en los salones de la parroquia de San Juan el Real, en la calle Fray Ceferino, y el otro lo hace los jueves en la iglesia del Corazón de María, en la plaza de América. Además, hay un teléfono de información al que pueden llamar los interesados, el 661.53.92.82.

Antes de llegar aquí, era como si la comida me llamara y me dijera: cómeme, cómeme...
Evaluación actual: 0 (0 votos)
Nota vista: 7097 veces