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Una droga bloquea un centro de placer y sirve contra la obesidad

También para tratar la diabetes tipo 2. El fármaco actúa sobre un receptor cerebral que influye en la regulación del apetito y las adicciones. Por eso además resultaría efectivo para dejar el cigarrillo

Aunque todavía falta para que salga a la venta, una novedosa droga que bloquea un centro de placer ubicado en el cerebro ya empieza a sonar como "milagrosa".

Es que en todos los ensayos clínicos que se realizaron el fármaco probó que logra que las personas con sobrepeso u obesidad pierdan peso sin demasiado esfuerzo. Ahora se conocieron nuevos estudios que muestran que también es efectivo para el control de los niveles de glucemia y los riesgos de síndrome metabólico en pacientes con diabetes tipo 2.

Esta droga también reveló otra faceta que sus creadores piensan explotar: demostró ser útil para dejar el cigarrillo.

El nombre de esta droga desarrollada por el laboratorio Sanofi Aventis es rimonabant. Saldría a la venta en los Estados Unidos recién a fines de este año. Actualmente está a estudio de la FDA, el poderoso organismo regulador de medicamentos de este país. En la Argentina podría empezar a comercializarse unos 10 meses después que la autorice la FDA.

El secreto de este fármaco —se lo comercializará con el nombre de Acomplia— es que bloquea un receptor cerebral que influye en la regulación del apetito y las adicciones. La idea es que con ese traicionero receptor neutralizado, a cualquiera le resultará más sencillo sentir saciedad.

Una serie de estudios que fueron divulgados en marzo pasado habían mostrado que las personas obesas o con sobrepeso a las que se les administró rimonabant consiguieron perder, a lo largo del tratamiento, 7,2 kilos de peso.

Ayer, en la tercera jornada del 65º Congreso de la Asociación Americana de Diabetes (ADA) que se lleva a cabo en la californiana ciudad de San Diego, se presentó un estudio sobre el rimonabant que se llevó a cabo exclusivamente en pacientes que sufrían de diabetes tipo 2. Se sabe: la 2 es la más común de las diabetes —la padecen 9 de cada 10 diabéticos— y casi siempre está relacionada directamente con el sobrepeso.

Para el ensayo se le administró la droga a 1.045 diabéticos de 11 países —Argentina fue el único de Latinoamérica— a lo largo de un año. El estudio "Rio Diabetes" (en inglés, rimonabant en obesidad) arrojó que las personas a las que se les administró 20 miligramos diarios de este fármaco lograron perder 5,3 kilos de peso a lo largo de un año. Además, el perímetro de cintura de esos pacientes se redujo 5,2 centímetros. Para los expertos ese es el dato más notable del estudio. El perímetro de cintura es bastante más que la frívola talla de un pantalón. Actualmente se lo considera un indicador de riesgo más sencillo que el peso o el famoso "índice de masa corporal" (IMC). ¿La razón? Se determinó que una persona puede ser obesa sin tener un abdomen pronunciado, que es lo que de verdad preocupa a los médicos.

La acumulación de grasas en esa parte del cuerpo afecta directamente a los órganos vitales. Por este motivo, se estima que cuando la cintura supera los 88 centímetros en el caso de las mujeres y los 102, en el de los hombres, hay riesgos de que la persona sufra complicaciones cardiovasculares.

"Con cada centímetro que se pierde del perímetro de cintura se achican muchísimo los peligros de que el paciente sufra de síndrome metabólico", dijo el cardiólogo Christie Ballantyne, de la Facultad de Medicina de Houston, Texas. Ese síndrome se produce cuando el paciente presenta tres de los siguientes cinco factores: obesidad abdominal, bajo colesterol bueno, triglicéridos altos, hipertensión e hiperglucemia en ayunas.

De la investigación también surgió que el 18,9% de los pacientes que al principio del tratamiento presentaban síndrome metabólico ya no presentaban esos factores.

En la conferencia de prensa en la que se presentó el estudio "Rio Diabetes" surgió una duda: ¿Ese 18,9% no era muy pobre?

El belga André Scheen, investigador principal del estudio, contestó en inglés pero con fuerte acento francés: "Para nada. El hecho de que ese porcentaje de pacientes con diabetes haya salido del síndrome metabólico para nosotros es un resultado súper exitoso".

Scheen precisó que el fármaco logró que a los pacientes medicados les subiera el colesterol bueno —en promedio lo hizo 15,4%— y que se les redujera en un 9,1% los triglicéridos.

Hay más. A los diabéticos tratados con rimonabant les descendió un 0,7% el índice A1C (hemoglobina glicosilada), la herramienta que tienen los pacientes para medir los valores de su glucemia de los últimos tres meses.

La Asociación Americana de Diabetes recomienda que el A1C debe ser inferior al 7%.

Aunque parezca modesta, la reducción de 0,7% que se logró con el rimonabant sería muy importante. Un ejemplo: un paciente que tenía un nivel de 7,5% pasó, gracias al tratamiento, a un muy aceptable 6,8%.

Para el estudio no se aceptaron pacientes que planearan dejar de fumar ya que no se quería que se angustiaran por la falta de tabaco y terminaran comiendo de más. Pero un resultado paralelo que reveló la investigación, fue que muchos enfermos terminaron dejando el cigarrillo.

También para tratar la diabetes tipo 2. El fármaco actúa sobre un receptor cerebral que influye en la regulación del apetito y las adicciones. Por eso además resultaría efectivo para dejar el cigarrillo
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