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Sufrir ante el espejo

Un buen día nos damos cuenta que cuesta trabajo subir la cremallera del pantalón, que unas pulgadas impiden cerrar la falda en la cintura, y que en sentido general, no lucimos igual con nuestra ropa preferida

Al principio intentamos esconder las redondeces comprando una talla mayor. Y el resultado se resume cuando la sinceridad de quienes nos rodean, advierten: ¡Como has engordado!
Quizás ese sea el momento culminante, cuando decidimos desnudarnos ante el espejo y decidir nuestro futuro: ¡Vuelvo a ser lo que era, o me convierto en una gordita feliz! En dependencia de la cultura, del conocimiento de los factores de riesgo para mantener una mejor calidad de vida, será nuestra futura apariencia personal.

Adelgazar parecer ser una premisa de estos tiempos, pero que no pasa del proyecto, porque la simple observación permite descubrir a una población con excesivo sobrepeso, lo que actualmente deviene alarma internacional, por sus malas consecuencias para la salud.

Por supuesto, esa contradicción entre el afán de seguir una dieta pero no ver los resultados esperados, se debe a la importancia de la voluntad, a la hora de imponerse una plan dietético, que además requiere constancia en cuanto a ejercicios físicos se refiere.

La divulgación sistemática de los factores que contribuyen a la obesidad facilitan a los interesados conocer cuales son los alimentos que deben restringirse o eliminarse.
Por tanto, ingenuamente, aceptan dietas de todo tipo -del agua, de la luna, y tantas otras-, o inventan algunas que lejos de lograr el objetivo deseado, pueden afectar su salud.

Tanto se ha insistido en el peligro que constituye la hipercolesterolemia y el descontrol de los triglicéridos, que muchas personas se imponen a toda costa absurdos tratamientos, que implican la eliminación de nutrientes indispensables para el funcionamiento del organismo, o recurren a drásticas soluciones, como intervenciones quirúrgicas para eliminar abdomen, mamas, papadas, etc.

No se dan cuenta que antes de ese paso deben acudir al médico, someterse a una investigación clínica, y posteriormente, al adecuado plan dietético durante el tiempo que prescriba el especialista.
Quienes padecen de obesidad, con sus correspondientes complicaciones patológicas, saben que deben reducir el consumo de grasas y, en especial, la animal, que es la fuente fundamental para elevar el colesterol, presente tambien en lácteos, carnes y sus derivados. Por supuesto, no quiere decir que no se consuman nunca, sino solamente, moderarlos.

Cualquier dieta médica recomienda los siguientes factores a tomar en cuenta:
- Ante todo, recordar que el peso ideal tiene que responder a la estatura, la edad, y que influyen los factores genéticos.
- La dieta debe priorizar el consumo de pescado y carne de pollo, frente a otras carnes, y muy particularmente, la de cerdo.
- Los frijoles son necesarios, pero debe tenerse en cuenta que de nada sirve ajustarse a los alimentos indispensables para adelgazar, -o evitar la obesidad, que es más inteligente- si no tomamos en cuenta las porciones, las medidas a la hora de servirnos. La alimentación excesiva, aunque sea de productos convenientes, también engorda.
- Sólo comer de 2 a 4 huevos a la semana (si no hay hipercolesterolemia), y no más de una yema al día.
- En la preparacion culinaria, tratar de no freír los alimentos, y recurrir a las técnicas de parrilla, plancha, horno, cocidos y asados.
- Evitar los productos de pastelería, asi como los helados ricos en nata, y los refrescos.
- Cuando el régimen social conlleva la asistencia frecuente a los restaurantes, elegir menús ligeros: ensaladas, carne de pollo y pescados a la parrilla o asados, moderando las salsas.
- Aumentar el consumo de fibra y antioxidantes. Para ello, basta con cereales integrales, legumbres, frutas y verduras. La fibra tiene la propiedad de captar ciertas sustancias a nivel del intestino impidiendo su absorción, entre ellas, el colesterol y las grasas.
- La ingesta de alcohol es una de las causas mas reconocidas del aumento de los triglicéridos. Además, el exceso de alcohol favorece el incremento del peso que, a su vez, es factor de riesgo de hipercolesterolemia.
- Deben eliminar comer hidratos de carbono simples o azúcares, como el azúcar blanca, sustituyéndola por la "prieta" o turbinada, la miel, mermeladas, dulces y bebidas azucaradas.

Por último, todo plan dietético recomienda suprimir el tabaco, en el caso de los fumadores, realizar un ejercicio físico moderado y regular, como por ejemplo, caminar a paso normal, 30 minutos diarios.
Y algo muy determinante es el control del estrés, que conlleva a la ansiedad, con esa conocida tendencia de comer "chucherías" constantemente.

La dinámica de la vida nos arrastra sin percatarnos que el tiempo hace estragos en nuestros cuerpos, y que nada hacemos para frenar esa sutil dependencia.
Es imposible evitar el envejecimiento, Pero nada impide rebelarse contra la destrucción de nuestra apariencia personal, que lleva implícito el cuidado de la salud.

Que a nadie engañe el alarde de la "gordita feliz". Ella sufre, ante el espejo.
Un buen día nos damos cuenta que cuesta trabajo subir la cremallera del pantalón, que unas pulgadas impiden cerrar la falda en la cintura, y que en sentido general, no lucimos igual con nuestra ropa preferida
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