Inicio > Noticias > 2005 > Rasgos de la obesidad

Rasgos de la obesidad

Por gusto, con indolencia o experimentando desazón, cada sujeto tendrá rasgos diferenciales a la hora de estudiar su obesidad...

Por gusto, con indolencia o experimentando desazón, una vez más somos HETEROGÉNEOS, cada sujeto tendrá rasgos diferenciales a la hora de estudiar su obesidad. La amplia gama es inagotable. Desde ese supuesto variopinto, cada persona apreciará el exceso de peso con un punto de mira distinto, sus conclusiones ofrecerán matices personales. Acerca de la obesidad es conveniente una mejor aproximación para el conocimiento mejor de sus consecuencias.

 
Socialmente ha recibido enfoques muy diversos, la obesidad de las madonnas, las alusiones a sus efectos nocivos, aquello de sepulturas llenas despues de grandes cenas; suele decirse de un gordo que está fuerte, y hasta se toma a chacota la desfiguración por obesidades llamativas. Con frivolidad o con lamento, con afán reparador o indiferencia. Tengamos presente la dificultad que entraña un buena definición, esa misma variabilidad mencionada dificulta la valoración de todos los obesos con el mismo rasero. Esto se acentúa a partir de cada descubrimiento, porque suelen aportar nuevos matices y más variaciones.

Lejos de una atenuación, cada vez se publican más trabajos sobre los riesgos de la obesidad. Así ocurre en los últimos números del Journal Clinical Investigation o en el New England J. Medicine. La obesidad es una vía muiy directa para llevarnos a la diabetes, a las complicaciones cardiovasculares, o a los sufrimientos óseos. En uno de los trabajos se refleja con claridad el índice más elevado de mortalidad para los sujetos con mayor peso. Por más que se quiera, no se puede endulzar esta repercusión. Por lo tanto, la obesidad supone una amenaza notoria para la salud.

El sentido del gusto está muy involucrado en este asunto, marca la pauta para cada individuo de cara a la elección de las comidas, cantidades de alimento, etc. Refieren una distribución de los individuos según tengan o no gusto para discernir bien las comidas. Un 25 % no ejercen ese sentido, tienen apetito para todo, sin diferenciar finuras, verdaderos TRAGALDABAS. El 50 % forman parte del club de un gusto medio, son los del monton, los más comunes. Existiendo también otro 25 % de supergustadores, detectan todas las diferencias; es decir, los EXQUISITOS. Estos datos condicionan seriamente un menor o mayor peso.

Recientemente se aisló la hormona de la saciedad, con el efecto propio de su nombre. Orienta hacia su utilización terapéutica, aunque aún está muy verde su conocimiento, tanto en lo referido a su comportamiento en los cuerpos de las personas, su estimulación, supresión y otras características. Aún es pronto para conocer otros efectos secundarios cuando se administre como tratamiento. Por lo tanto quedemos a la expectativa.

También se ha descubierto el CD 36, una proteína de las membranas celulares que detecta expresamente si se han ingerido grasas. No acaban ahí sus funciones. Manda transmisores al cerebro, comunicando si se han ingerido grasas o no. En caso de no haber tomado grasas suficientes, el juego de mensajes provoca la respuesta de aumentar el apetito para alimentos grasos. Esto sólo es posible frenarlo si se comen grasas. Es una forma de exigencia para que el individuo tome grasas. ¿Se podrá contrarrestar? ¿Qué sujetos tienen más receptores de esta clase? Por novedoso, es un dato todavía susceptible de maduración.

Si acaso, a través del sentido del gusto, por aquello de la intervención cerebral, cabe pensar en una posibilidad de filtro. Bien sea por el miedo, por convencimiento, o interesados por las consecuencias; quizá podamos intervenir de alguna forma. Es esta una vertiente crucial, entre descubrimientos y conocimientos, por donde conseguiremos una mayor eficacia frente a tantos riesgos como se publican en relación con las personas obesas. Y no me refiero a los gastos sanitarios, que también; sino, haciendo especial énfasis en el sufrimiento que esos excesos de peso provocan en tanta gente, por huesos, corazón, diabetes...

En este apartado, la editorialista del New England ya pone un título indicativo en sus comentarios, "Promesas e incertidumbres". Resulta preocupante como también en estos campos abundan las ofertas cuestionables, incluso de la peor calaña. Son pocos los estudios indiscutibles y resolutivos; si además estos datos firmes nos llevan por el camino del esfuerzo -ejercicio físico, privaciones, disciplina- , tanto peor, le haremos menos caso . Como consecuencia arraigan demasiado bien las sugerencias que prometen grandes cosas con poco esfuerzo. Hemos de procurar que no vayan a vendernos a buenos precios, auténticas tomaduras de pelo, o pautas poco controladas y arriesgadas.

Por desgracia, no disponemos de fármacos resolutivos -anfetaminas, sibutramina, rimonabant, bloqueadores de receptores de canabinoides-; vamos conociendo aspectos novedosos, pero faltos de efectos más precisos, y por ello, no ofrecen garantias suficientes por el momento. De los cambios del estilo de vida para bajar de peso, digamos que resultan muy difíciles para quien tiene unos hábitos determinados.

Si añadimos esas capacidades de ciertas moléculas -la mencionada CD 36- para influir en el comportamiento cerebral hasta provocar la mayor ingestión de ciertos alimentos, admitiremos que el panorama acaba siendo muy complicado. Por eso, tantos planes de adelgazamiento resultan ineficaces, pronto se producen retornos a los pesos iniciales, no siendo raro que incluso superen las cifras previas. Los hábitos y costumbres son tercos y con fundamento fisiológico.

Me parecen frívolos y sensacionalistas, los pronunciamientos y propagandas de tratamientos contundentes; con frecuencia PELIGROSOS, dada la tendencia a introducir sustancias diuréticas, a veces hormonas; con mayor malicia cuando este tipo de elementos activos no vienen reconocidos a la hora de ofrecernos el producto. No todas las pautas valen y es básico que quien quiera perder peso busque buenos asesoramientos y no se deje llevar por equívocos cantos de sirena que al cabo son más cantos de cucos.

Información y sensatez constituyen un buen preámbulo, pero sin olvidar el tesón y la voluntad de cada persona.

Por gusto, con indolencia o experimentando desazón, cada sujeto tendrá rasgos diferenciales a la hora de estudiar su obesidad...
Evaluación actual: 0 (0 votos)
Nota vista: 4333 veces