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Nueva terapia para anorexia promueve compromiso familiar

Para el éxito del tratamiento, los padres deben hacerse cargo de todas las comidas diarias de quien sufre la enfermedad y asumir el rol de guardianes de su salud. Los adultos aprenden a detectar estrategias de evasión de comidas y los mejores métodos para motivarlos a alimentarse

Quienes sufren anorexia se niegan sistemáticamente a comer, hasta que su salud comienza a deteriorarse. En ese momento los familiares perciben que probablemente ese hijo está en problemas y, más específicamente, que sufre un desorden alimentario.

Las terapias para enfrentar la enfermedad varían según las causas y severidad del cuadro, entre otros factores. Sin embargo, en Estados Unidos e Inglaterra un controvertido tratamiento comienza a tener éxito. Se trata de la terapia centrada en la familia conocida como método Maudsley.

A diferencia de los tratamientos tradicionales, la terapia centrada en la familia se enfoca casi exclusivamente en los síntomas del desorden alimenticio más que en las causas del problema. Por esta razón el objetivo del tratamiento es que la persona anoréxica aumente de peso y cambie sus hábitos alimenticios con la esencial intervención de la familia.

Los padres e, incluso, los hermanos entran a terapia con el paciente y aprenden -entre otras cosas- cuáles son las estrategias que usa para evadir la comida y cómo motivarlo a alimentarse. Para esto se involucran 100% en la terapia: cocinan, comen con la persona anoréxica e intervienen firmemente si ésta se niega a alimentarse.

Guardianes de la salud

"La familia, por lo tanto, se transforma en una especie de guardián de la salud de la anorexia, una necesidad cuando los menores están enfermos crónicamente", dice James Lock, director del Programa de Trastornos Alimentarios en el Hospital de Niños Lucile Salter, de Stanford (EEUU) y coautor del libro Tratamiento para la anorexia nerviosa: una terapia centrada en la Familia, que se ha convertido en una Biblia para los terapeutas que aplican el método.

Los resultados son positivos: según un estudio realizado en el Hospital de Maudsley, en Londres, el 90% de las pacientes tratadas con éste método mejoró después de un año, versus el 18% de las que optaron por un tratamiento sicológico individual.

Un investigación realizada en EE.UU., en tanto, por el doctor Lock y Daniel Le Grange, director del Programa de Desórdenes Alimentarios del Hospital de la U. de Chicago, determinó que tras 17 sesiones, el 56% de las pacientes anoréxicas que recibían el tratamiento centrado en la familia, obtenía buenos resultados y sólo el 11% desfavorables.

Un problema familiar

"El tema de la anorexia es un tema familiar", afirma Gabriela García, sicóloga infanto-juvenil de la Clínica Santa María, porque parte de la enfermedad se origina en conflictos familiares. Sostiene que la intervención de los padres y hermanos en el tratamiento no debe ser invasiva, sino centrada en colaborar en la terapia, sin reproches ni presiones.

De acuerdo con Lilian Urrutia, siquiatra experta en trastornos alimentarios del Instituto Neuropsiquiátrico de Chile, la familia tiene el rol de cautelar el tratamiento de la persona anoréxica y son varias las formas de incorporarlos a la terapia: "Dependiendo de las características de la enfermedad, los padres pueden participar de algunas sesiones de terapia individual o ser parte de una terapia familiar. Actualmente hay talleres para que los padres aprendan a convivir con hijo anoréxico".

Para el éxito del tratamiento, los padres deben hacerse cargo de todas las comidas diarias de quien sufre la enfermedad y asumir el rol de guardianes de su salud. Los adultos aprenden a detectar estrategias de evasión de comidas y los mejores métodos para motivarlos a alimentarse
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