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La obesidad adolescente es la antesala de una adultez enferma

Sedentarismo, bebidas y TV aumentan los kilos infantiles y el riesgo de diabetes, hipertensión y cardiopatías, incluso antes de llegar a la mayoría de edad

Un niño obeso tiene hasta 40% de posibilidades de seguir cargando con kilos de más cuando adulto, y el porcentaje se eleva hasta el 70% cuando la obesidad sigue presente en la preadolescencia, es decir, entre los 10 y los 13 años.

El punto es que ser gordo hace tiempo que dejó de ser sólo un problema estético: a más peso, más riesgo de desarrollar el síndrome metabólico, una patología típica de adultos que acelera la progresión de cardiopatías, hipertensión y diabetes tipo 2, incluso a edades más tempranas que lo habitual.

Para peor, una investigación dada a conocer ayer por la revista "British Medical Journal" agrega otro motivo de preocupación en torno a los problemas que genera la obesidad: tener gordura a los 40 años podría elevar los riesgos de sufrir Alzheimer u otro tipo de demencias en la tercera edad.

Con un 30% de escolares y 19% de adolescentes con sobrepeso y obesidad en el país, el panorama a futuro puede ser alarmante.

Pilares terapéuticos

Razones para esta realidad hay muchas: una dieta alta en calorías y grasas, sedentarismo, malos hábitos alimenticios, predisposición genética... "Hoy, a menudo, ambos padres trabajan, así que no tienen tiempo para preocuparse de qué comen sus hijos ni de ir con ellos al parque. Es más fácil dejarlo comiendo sentado frente al televisor", opina el doctor Jean Pierre Chanoine, Endocrinólogo pediatra del British Columbia Children's Hospital de Vancouver, Canadá.

"Ver televisión produce inactividad en los niños y también los hace subir de peso porque suelen comer frente a la pantalla. Además, otra causa de aumento de peso es el consumo de bebidas gaseosas, que tienen muchas calorías", afirma el especialista.

Por esta razón, manejar la dieta, el ejercicio y los hábitos alimenticios es un aspecto fundamental del tratamiento. Más aún, si es la familia la que participa de manera activa en el cambio.

A lo anterior, ahora también se agrega la posibilidad de usar fármacos, como Orlistat, aprobado por la FDA para su uso en pacientes de 12 a 16 años. "Produce más de 5% de reducción de peso en el 20% de los pacientes, y más de 10% en igual porcentaje de adolescentes", explica el doctor Chanoine, quien realizó un estudio sobre la eficacia del fármaco.

Sin embargo, especialistas chilenos enfatizan que los pilares del tratamiento siguen siendo los cambios en el estilo de vida.

"Sin necesidad de usar fármacos y con un manejo integral, tenemos un 85% de éxito (en reducir el peso) a los tres meses de tratamiento", cuenta el endocrinólogo Ricardo Silva, miembro del Programa de Obesidad Infantil de Clínica Santa María.

"Cuando un tratamiento bien llevado no logra el objetivo de bajar de peso, se puede recurrir a medicamentos, pero hay que tener presente que un fármaco no se puede mantener de por vida y que una persona come hasta que se muere. Por eso, la base es lograr un cambio conductual".

De hecho, la tendencia es el manejo integral del adolescente obeso; es decir, una combinación terapéutica en la que participan pediatras y especialistas en obesidad, junto con nutricionistas, profesores de educación física, sicólogos y psiquiatras, en especial cuando hay trastornos de alimentación más complejos.

Éstos aparecen por un problema en el desarrollo mental del adolescente, ya sea por causas genéticas o biográficas (vínculo afectivo, rol en su familia, eventos traumáticos, etc.). Frente a situaciones estresantes, el adolescente "no alcanza a autorregular sus estados de angustia o malestar emocional y usa la alimentación como método de equilibrio", explica la psiquiatra Patricia Cordella.

Por otra parte, un adolescente obeso crece aislado de sus pares. "Algunos desarrollan modos de insertarse en su grupo, pero suelen dejar en mora asuntos como las relaciones de pareja o el cuidado de su imagen escénica, que los posiciona socialmente".

La participación de la familia es también determinante en la prevención de la obesidad, dicen los médicos. Porque crear hábitos saludables es una tarea que empieza por casa.

Sedentarismo, bebidas y TV aumentan los kilos infantiles y el riesgo de diabetes, hipertensión y cardiopatías, incluso antes de llegar a la mayoría de edad
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