Inicio > Noticias > 2005 > La lucha de Cormillot para que la obesidad sea considerada una enfermedad

La lucha de Cormillot para que la obesidad sea considerada una enfermedad

Habló del cajoneo de varias iniciativas. La gordura ya es considerada una epidemia mundial

Inexplicablemente, la obesidad es epidemia en el mundo, pero en la Argentina ni siquiera la toman como enfermedad. Y la lucha para cambiar la apreciación a través de legislación más moderna y de primer mundo lleva años, con altibajos según los gobiernos, pero con el mismo resultado definitivo: ningún avance.

Entre 15 y 20 millones de argentinos que padecen obesidad constituyen un justificativo más que valedero para que el país se sume al concierto de aquellos que consideran al sobrepeso en sus distintos grados como una verdadera enfermedad.

Las iniciativas planteadas a nivel legislativo fueron numerosas y llevan más de una década de cajón en cajón, pero que traducidas a la realidad se transforman en nada, absolutamente en nada. Se prioriza el tratamiento de las enfermedades severas que produce la obesidad y no la prevención ni la educación en las nuevas generaciones, para que el flagelo, considerado epidemia por la Organización Mundial de la Salud, sea visto en su verdadera dimensión.

El doctor Alberto Cormillot, todo un símbolo en la lucha contra la obesidad en la argentina, especialista de reconocido prestigio internacional en nutrición, impulsor en la conformación de grupos de autoayuda contra la gordura y autor de varias iniciativas para que este problema de salud sea considerado enfermedad, habló con "Río Negro".

El que sigue es el diálogo que mantuvo con ese diario:

-¿En qué situación se encuentra la iniciativa para declarar a la obesidad una enfermedad en la Argentina?

-El año pasado lo defendimos, hicimos una marcha, hablamos con los senadores, e incluso cuando estábamos haciendo ese impulso de la ley, salió muy pomposamente en todos los medios que ya en Diputados se había hecho otra ley y se la había mandado al Senado, pero no fue nada más que una movida de un cajón a otro. Hoy por hoy son cosas que están cajoneadas, el Estado se resiste a reconocer a la obesidad como una enfermedad, lo cual es un error porque están pagando todas las complicaciones en lugar de tratar la enfermedad, que en los casos menos graves se podría tratar de manera muy sencilla. Con medidas educativas y pequeños descensos de peso disminuirían mucho el costo de los tratamientos de hipertensión, de diabetes, de colesterol, de triglicéridos y una cantidad de enfermedades.

-¿De cuánto tiempo datan las iniciativas planteadas a los legisladores?

-La primer propuesta que yo elevé fue en el año 89, la segunda fue en el año 93-94 y esta otra, que se empezó a trabajar con los senadores (Eduardo) Menem y (Miguel) Pichetto, es de hace más o menos dos o tres años.

-¿Alguna vez le dijeron por qué razón se cajonearon las iniciativas y nunca hubo un avance concreto?.

-No, las cosas no funcionan así, nadie te dice que no va a salir, todos te dicen que está bien encaminada, pero si hace 15 o 16 años que no sale, quiere decir que está mal encaminada o no está encaminada o que haya desinterés, negligencia o intereses equivocados en la apreciación de la ley.

-¿Intereses de qué tipo?

-Es probable que las obras sociales o los pre pagos consideren equivocadamente que no se debe tratar a la obesidad porque no es una enfermedad o porque es caro tratarla, o porque son pacientes que reinciden, pero también reinciden los diabéticos, reinciden los hipertensos, los que tienen párkinson, los que tienen sida, los que tienen cáncer y sin embargo el Estado los trata. El ignorar a la obesidad como enfermedad le cuesta al Estado una cantidad de dinero fenomenal que se podría evitar. Eso puede ser desconocimiento, ignorancia, negligencia.

También está la superintendencia de Salud, que depende del Ministerio de Salud que se encargó de sacar a la obesidad como enfermedad porque eso estaba en la gestión anterior. O sea que acá no hay una actitud pasiva de no ponerla como enfermedad, sino una actitud activa para sacarla como tal.

-¿En su momento fue considerada enfermedad en el país?

-Sí, a raíz de una gestión que hice con el ministro Lombardo en el gobierno de (Fernando) De la Rúa. Ese ministro lo había puesto en el

plan médico obligatorio. Cuando vino la actual gestión en la superintendencia la sacó. Hablé y las explicaciones que me dieron fueron... nada, qué se yo... por que sí.... No hubo ninguna explicación porque no hay explicación, es como si decidieran sacar la epilepsia o la artrosis, es una explicación caprichosa. Las obras sociales cubren la diabetes, la hipertensión, las hemorroides, la artrosis, la depresión, las várices, las infecciones en la piel, pero no cubren la prevención. Es un verdadero contrasentido".

"Es un problema que me trasciende"

Cormillot atribuye las demoras en sancionar la ley y las miles de trabas para avanzar en esta lucha a una cuestión de ignorancia, más que a un obstáculo para él, que es el impulsor de las iniciativas, pero que además es propietario de una clínica especializada en el tratamiento de la enfermedad y tiene su propia línea de alimentos de calorías reducidas.

Cormillot no niega el costado comercial de la problemática y aclara: "aquí no hay magia, no existen los tratamientos mágicos ni las pastillas milagrosas, lo que hay que hacer es prevenir, desde la escuela, desde la casa".

"El Estado debería considerar el problema más allá de mi persona, porque si en el país hay entre 15 y 20 millones de gordos, es un problema que me trasciende, me trasciende el hecho de que pueda haber alguna cosa en la cual yo pueda influir y si puedo influir lo haría favorablemente. No creo que por ser Cormillot tenga un tratamiento especial, ni a favor ni en contra, no es un problema personal.

El médico especialista explicó que "esto es un tema social frente al cual hay indiferencia, pero también hay indiferencia con la enfermedad de chagas y no es un tema en el que yo esté metido".

No existen las fórmulas mágicas

-¿Las fórmulas mágicas dan resultado?

-No dan resultado. Es como si le dijera que hay una fórmula mágica para la diabetes o para la hipertensión o para la artrosis. En el mundo de la medicina los tratamientos están publicados en los libros, aquí no hay magia. Si existiera un tratamiento mágico todo el mundo lo usaría y el problema estaría resuelto.

"Lo que hay son ayudas serias, unas mejores que otras, unas serias y otras no. ALCO tiene más de 600 grupos, pasaron por allí más de tres millones de personas, muchas de las cuales fueron ayudadas, otras se fueron".

Un parto complicado por el peso

El doctor Cormillot no deja nada de lado a la hora de enumerar complicaciones generadas a partir de la obesidad. Y dentro de este esquema, los problemas en el embarazo y el parto no son cuestiones menores.

Relató que "el otro día una señora muy gorda, que tenían que hacerle una cesárea, no le pudieron hacer la peridural porque no tenían agujas que llegaran para anestesiarla, entonces la torturaron durante todo el tiempo hasta que tuvieron que hacerle anestesia general.

"Explicó que "además de lo que esa mujer padeció, todo eso tiene un costo. Quiero decir que hubiera sido más fácil pagarle a esta mujer un tratamiento individual, o un programa educativo para evitar el problema, que pagar el costo final de ese nacimiento".

Habló del cajoneo de varias iniciativas. La gordura ya es considerada una epidemia mundial
Evaluación actual: 0 (0 votos)
Nota vista: 4811 veces